Tercera de cinco partes

Oguer Reyes Guido*

La carrera armamentista se da cuando muchos estados rivalizan en el desarrollo de su potencial militar y de sus armas para demostrar su supremacía en relación con los demás; esto es, precisamente, lo que estamos viviendo en el inicio del siglo XXI.

Por un lado, los Estados Unidos, con 1.5 millones de soldados, y China, con 2.2 millones, tienen el mayor número de tropas en el mundo, y sus ejércitos siguen creciendo. La supremacía militar norteamericana es aún es evidente. Empero, en aspectos como la guerra terrestre, la brecha entre países se ha cerrado en los últimos años. Por ejemplo, la India ya cuenta con 5,900 tanques por 8,700 de los norteamericanos.

Los Estados Unidos lideran aún en la guerra marítima gracias a sus 11 portaaviones. Sin embargo, la India y China tienen también portaaviones dentro de sus fuerzas navales. El progreso militar marítimo chino ha sido notable; cuenta con 64 submarinos, 11 de ellos nucleares, así como con 47 fragatas y 25 destructores. El país asiático posee ya un poderío notable en el pacífico.

En términos económicos, la carrera armamentista ha implicado un aumento general del presupuesto militar en muchos países a lo largo de la última década. A pesar de que en Asia se incrementaron los presupuestos militares en 2013, hasta en un 11%; y de que Rusia y Arabia Saudita aumentaron el suyo, los Estados Unidos y sus aliados seguirán dominando el escenario militar global al menos en la siguiente década. Más lejos, en el futuro, dependerá del empuje con el que vienen emergiendo otros países como Brasil, India, China y Rusia.

La apuesta militar es tan seria que en 2013 Australia también ingresó a la carrera armamentista del pacífico. Se ha convertido en el séptimo mayor importador de armamento pesado en el mundo y el mayor cliente del más grande productor de armas, Estados Unidos.

Existen, hoy en día, muchos puntos de conflicto en el mundo, como el de Siria, que podrían complicarse en un futuro cercano. Ante ello, la estrategia militar de los diferentes bandos parece orientada al desarrollo de más y mejores armas para desequilibrar este tipo de guerras. Hasta el momento no hay ninguna iniciativa multilateral efectiva que trate de controlar el desarrollo de armamento de altísima tecnología. Evidentemente, la carrera está fuera de control.

*Especialista en economía financiera gubernamental

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