Obama rumbo a la historia
Alfredo Ríos Camarena
El respeto a la autodeterminación de los pueblos, a la no intervención y otros principios de la política internacional de México, consagrados en la fracción X del artículo 89 constitucional, hicieron posible que nuestro país no fuera arrasado por la política norteamericana y en un acto soberano —que hoy se vuelve a reconocer— votáramos en contra de la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos, con la frase “con la OEA y sin la OEA ganaremos la pelea”.
El pueblo de México y su gobierno apoyaron la Revolución Cubana y mantuvieron las relaciones diplomáticas intactas —con las salvedades de algunos exabruptos de Zedillo y de Fox—, esto lo reconoció el presidente Enrique Peña Nieto al declarar su apoyo a esta decisión entre Estados Unidos y Cuba.
El presidente Barack Obama decidió finalmente definirse por su papel histórico —a pesar de la derrota electoral reciente que impide a su partido tener mayoría en el Congreso— pensando en el futuro del mundo y haciendo a un lado la reaccionaria oposición de los republicanos azuzada por los extremistas del Tea Party. Prueba de esto es la nueva actitud que ha mantenido, con decisiones desde el Poder Ejecutivo —debido a la amplia competencia que tiene sin depender del Legislativo—; está abriendo su camino hacia la historia, como con la reforma migratoria.
Restablecer las relaciones con Cuba es el acto de política internacional más importante de nuestros tiempos, pues reconoce públicamente el fracaso del aislamiento y del embargo, a sabiendas de que el boicot contra Cuba tiene un origen legislativo y probablemente no pueda resolver la totalidad del tema; el gesto de una nueva relación plantea a Obama como un líder decidido por encima de la politiquería interna.
La epopeya de la Revolución Cubana, con todos sus defectos y contradicciones, representa la lucha de un pueblo que no ha permitido que se atropelle su dignidad, su libertad y soberanía; esta inalienable decisión ha costado demasiado, pues la condiciones de vida de los cubanos han sido difíciles, pero también han tenido destacados éxitos en su política educativa y social, no obstante el aislamiento los ha alejado de los bienes y servicios que ofrece el capitalismo contemporáneo y esto ha provocado necesidades de la población que sólo pueden ser resueltas con una económica más abierta y sin la presión brutal que ha ejercido Estados Unidos sobre Cuba.
Ahora lo importante es que Cuba mejore sus condiciones de vida sin perder su sentido de dignidad nacional; de cualquier forma Cuba ya escribió un importante capitulo en la historia del mundo con hombres de una enorme trascendencia como Fidel y Raúl Castro, y más allá de las críticas válidas que se les puedan fincar, Cuba marcó un tiempo y un espacio en el destino de la humanidad.
