Entrevista a Eduardo Huchim/Analista político
Moisés Castillo
Dicen que la incertidumbre es el peor de todos los males, hasta que la realidad nos demuestra lo contrario. Y precisamente el gran reto del gobierno federal en 2015 es llenar esas incógnitas con decisiones enérgicas y luminosas que guíen a la sociedad por senderos menos turbulentos. Sin duda, la administración de Enrique Peña Nieto tendrá que prestar más atención a la inseguridad que viven varios estados del país como Guerrero y Michoacán, el reclamo social lo amerita.
Asimismo, habrá elecciones intermedias que reconfigurarán el mapa del poder político en México: nueve estados cambiarán de gobernador, se renovará la Cámara de Diputados, se elegirá a 903 presidentes municipales y se designarán 639 diputados locales. El Instituto Nacional Electoral organizará la votación para los 500 puestos federales y los recientemente electos organismos públicos locales electorales se encargarán de los comicios para definir los 1659 cargos locales en disputa; pero la jornada del 7 de junio se desarrollará bajo el nuevo esquema de casilla única.
Todos los reflectores estarán en los comicios de Guerrero: el caso Iguala y los brotes de violencia en el estado podrían repercutir en la participación ciudadana. En este sentido, el presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, adelantó que la votación se llevará a cabo “pase lo que pase y a toda costa”.
“Tenemos una obligación colectiva como sociedad, tenemos que construir los escenarios para que las elecciones puedan llevarse a cabo, porque si no se llevan a cabo, sí vamos a estar en graves problemas, como si los que hoy tenemos no fueran suficientemente graves… La problemática no radica en los políticos que llegan a los cargos de elección popular, sino en la falta de rendición de cuentas de servidores públicos y la impunidad, que es algo que no pasa por las elecciones.”
No bajar la guardia
En el plano político, el gran desafío de los tres niveles de gobierno será generar confianza entre los ciudadanos. El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, pidió no “bajar la guardia” y generar las condiciones de estabilidad para que las reformas estructurales puedan “operarse” adecuadamente.
“Por supuesto en estos momentos de dolor, difíciles, por los hechos de Iguala, buscan el desconcierto; buscan, no importándoles las consecuencias, la violencia. Nuestro deber es tener este país en paz, en tranquilidad, para que entonces se puedan instrumentar las reformas y entonces pensemos en el corto, mediano y largo plazo en un mejor país para todos.”
Para Eduardo Huchim, analista político y experto en materia electoral, el problema que el gobierno de Enrique Peña Nieto debe resolver urgentemente es la corrupción y aplicar medidas inteligentes para disminuir la impunidad.
“Hay suficientes casos de corrupción en los que hay que actuar, y esto no ocurre. Hay un grave problema de narcotráfico: es irracional que estemos desangrando a nuestra juventud para tratar que la droga no llegue a Estados Unidos, donde en muchos estados es legal su consumo. ¿Cuál sería la audacia en este punto? Proponer al Congreso una despenalización de la droga y una regulación adecuada. Esto es lo que hace falta: un jefe de Estado que actúe con firmeza y audacia.”
El Ejecutivo federal afirmó que 2014 fue de “claroscuros”, ¿está realizando un buen diagnóstico de la realidad nacional?
Cómo estaremos de mal que hablar de claroscuros es una visión optimista. Quizá los claros estuvieron al inicio de su gobierno, pero este año en concreto la verdad ha sido de oscuridad y sombras. Lamentablemente así es, esto no le puede gustar a nadie. El gobierno de Enrique Peña Nieto no está haciendo una lectura correcta de lo que ha ocurrido en el país. Hay un fracaso en los tres órdenes: en lo político, social y económico. El jefe del Estado mexicano tendría que actuar con audacia que implica reconocer, en el caso de la “casa blanca”, que hay un conflicto de interés y actuar en consecuencia; en el caso de Ayotzinapa fallaron todos los niveles de gobierno; en el terreno de la economía anunciar medidas para incentivar a las empresas, un plan alternativo financiero; en el caso de los señalamientos de corrupción actuar de manera firme y no con iniciativas de ley.
Panorama sombrío
¿Qué escenarios se perfilan para las elecciones del 2015 ante una falta de credibilidad hacia los partidos políticos?
Los partidos políticos han tenido una pérdida de credibilidad muy alta, lamentablemente, porque una democracia necesita partidos fuertes que demuestren en los hechos que tienen un compromiso con la sociedad. Tenemos unos partidos a la baja, una situación nacional muy conflictiva, aunque pareciera que el gobierno no lo quiere admitir. No sólo es Ayotzinapa y la matanza terrible de normalistas, tampoco es sólo la masacre de Tlatlaya a manos de soldados del Ejército, sino que está resurgiendo Michoacán, y en Guerrero hay una situación de conflicto social importante. En este contexto está la economía que, sobre todo para las clases no pudientes, está resultando una tragedia. En fin, tenemos un panorama muy sombrío dentro del cual se insertan las elecciones. La organización ya involucra el órgano nacional y tenemos que revisar cómo resulta esta reforma en el panorama crítico de Guerrero. Por lo demás, pareciera que debe desarrollarse con relativa tranquilidad, hay focos amarillos en Michoacán, desde luego, ahora con la renovada violencia; en Tamaulipas y Guerrero hay focos rojos. En este último punto hay algo complejo que podría incidir en abstención, esperemos que los partidos hagan ofertas y propongan candidatos aceptables, interesantes, para que haya una buena participación ciudadana.
En lo que respecta a Guerrero, Lorenzo Córdova asegura que a pesar del anuncio del boicot magisterial y el clima de violencia se realizarán las elecciones, ¿existen condiciones?
Las condiciones son difíciles, desde luego al órgano electoral no le queda más que insistir en la participación de los ciudadanos y organizar las elecciones, no puede decir otra cosa. Lo cierto es que hay un clima de insurrección civil, lo estamos viendo en un desafío a los soldados en Ayutla de los Libres. Es una situación tensa que se está dando, muy seria, se habla de 2 mil manifestantes que están ahí exigiendo a los soldados que se vayan. Luego está la delincuencia organizada que está infiltrada en los gobiernos, por lo menos municipales. Hay un clima que no es el propicio para el desarrollo de elecciones dentro de la normalidad. Por supuesto hay grupos importantes en una actitud comprensible, están demandando que se vayan todos y no haya elecciones. Esta situación creo que no puede darse. Aun comprendiendo las razones de esta inconformidad, es muy difícil entender el desarrollo de la comunidad guerrerense sin autoridades, porque es la situación que se daría si no hay comicios.
Todo le sale mal al presidente
En la última elección, el PRI fue una “aplanadora”, avanzó electoralmente, ¿cree que tenga este empuje para consolidarse en los próximos comicios ante un gobierno federal que está a la baja?
Diría que el PRI, si la lógica funciona, debe ser el gran derrotado en las elecciones del 2015. Eso es lo que ahora puede verse, como una especie de voto de castigo. Después de un inicio fulgurante del gobierno de Peña Nieto, lo cierto es que ahora vemos todo lo contrario, hay problemas por todos lados. Después de que tuvimos a un presidente al que todo le salía bien, tenemos ahora a un presidente al que todo le sale mal. Es decir, hay una devaluación en su figura, una caída pronunciada en el precio del petróleo, la economía del ciudadano de a pie es de una carestía muy pesada, los impuestos con una reforma fiscal que desincentivó las empresas, hay núcleos ciudadanos que se sienten despojados por el fisco. En lo social tenemos las tragedias de Ayotzinapa y Tlatlaya; de repente se le descompuso el panorama a Peña Nieto. A pesar de que es previsible el reparto de cadenas de TV, veremos la compra y coacción del voto tan criticable, quizá tengamos un descenso en los precios de la gasolina en pleno año electoral. A pesar de esto, el PRI tiene un panorama complicado en el que puede ser el gran derrotado.
Según algunas encuestas de Reforma, vemos a Morena al frente de las tendencias electorales en el DF, ¿cómo explicar esta preferencia electoral?
El DF, desde que comenzaron las elecciones, es un territorio de la izquierda. He dicho desde años atrás que esto no significa que tengan escriturada la ciudad de México. Pero ahora hay una novedad que, de acuerdo con esa encuesta, Morena desplazaría en las preferencias electorales al PRD, en esto influye el desencanto de los gobiernos de izquierda no sólo en la capital sino en Guerrero. También es cierto que por parte de la izquierda y la derecha ha faltado una conducta de real oposición ante el gobierno priista. Es decir, ese papel tradicional de la oposición de crítica y propuesta alternativa se ha diluido a partir del Pacto por México, y esto daña a la oposición. En este panorama, un partido emergente puede significar una opción.
¿Cuáles serán los principales retos del gobierno federal en 2015?
Diría que hay uno que tendría que prestarle especial atención: la corrupción. ¿Por qué? Porque atraviesa transversalmente todo el sector público. Donde hay un problema nacional, hay un aspecto de corrupción. Por eso es tan importante poner el acento en la corrupción. Si pensamos en materia de seguridad, el Estado debe garantizar la seguridad, ésa es la función esencial de un Estado, si no, pues estamos en un problema grave. En el plano económico creo que hay que frenar esta tendencia al endeudamiento. Quizá los que no vivieron los problemas de hace 30 años, con lo que representaba la deuda externa y la deuda pública, no saben lo que significó para el país, fue terrible la carestía. Este gobierno está tomando la ruta del endeudamiento insensato. ¿Por qué si hay una recaudación alta se sigue endeudando? En lo social se requiere una labor no sólo de combate a la pobreza extrema, sino de crear condiciones para que exista una movilidad social. Incluso en estudios oficiales se dice “quien nace pobre morirá en la pobreza”, esto no puede ser, para un país es desesperanzador.
