Entrevista a Luis Foncerrada/Director general del CEESP
Moisés Castillo
¿Alguien puede recordar aquellos tiempos en que no existían dificultades económicas? Por lo menos en las últimas tres décadas, México ha tenido un crecimiento mediocre que imposibilita la generación de empleos bien remunerados y la reducción de la desigualdad social. Actualmente, ¿cómo hacer frente a la tendencia a la baja de los precios del petróleo y a un dólar que ronda en los 15 pesos?
Hay que recordar que el mayor incremento del producto interno bruto se registró en la década de los noventa, con un repunte promedio de 3.6 por ciento, mientras que en los últimos diez años el alza fue de apenas 1.7 por ciento, muy cerca del 1.9 por ciento reportado en los ochenta, según datos del Centro de Análisis y Proyecciones Económicas para México.
La reciente encuesta nacional en viviendas BGC-Excélsior revela que el pesimismo repunta sobre la situación del país a niveles parecidos a los de hace un año, donde la mayor inquietud es la situación económica. La opinión se mantiene dividida entre quienes dicen que está peor (44%) y quienes creen que está igual que hace un año (44%). Al igual que en agosto pasado, 54% sostiene que la economía está mal o muy mal. Las perspectivas para dentro de un año son pesimistas: 62% cree que estará igual de mal o peor que ahora.
En un mensaje con motivo de la Navidad, el presidente Enrique Peña Nieto indicó que es momento de construir y pensar en soluciones.
“Éste es el momento de construir, no para destruir; el momento de unir, no para dividir. El momento de fortalecer nuestras instituciones, no para debilitarlas. Es momento de pensar en soluciones y de trabajar por México.”
Especialistas en economía del sector privado, encuestados por el Banco de México, coinciden en que la inseguridad pública es el principal factor que puede obstaculizar el crecimiento económico del país.
Recuperar la confianza
Para Luis Foncerrada, director general del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, el principal reto del gobierno federal es que se recupere la confianza en México.
“Creo que el desafío más importante es generar confianza, recuperar la confianza de los empresarios, en que haya un buen gobierno y Estado de derecho. Esperamos que se tomen algunas medidas fiscales, en particular para permitir la deducción inmediata de la inversión, estimular la inversión y ver muestras claras de disciplina fiscal que garanticen la estabilidad macroeconómica que requiere cualquier decisión de invertir. Estado de derecho y estabilidad macroeconómica, con una política de finanzas públicas que dé certezas.”
¿Cómo le fue a México en 2014 en materia económica?
Vemos un cierre con un crecimiento de alrededor del 2%, sabremos en enero y febrero cómo estuvieron noviembre y diciembre para saber con exactitud la tasa de crecimiento, pero no vemos que sea algo diferente alrededor del 2%. Es una tasa de crecimiento muy baja, es la tasa tendencial histórica que ha tenido el país en los últimos 30 años. Es un porcentaje totalmente insuficiente para lo que requerimos en términos de crecimiento para generar empleo, más igualdad y mejorar la calidad de vida de todo el país. Es un crecimiento que no se dio más alto en parte por la reforma hacendaria que fue una reforma muy contraccionista, porque le restó capacidad de consumo a las familias y las empresas. El consumo se cayó, por lo tanto la producción no se pudo vender, y el empleo no creció como quisiéramos.
Aumenta afiliación al IMSS, no el empleo
También el empleo ha sido el “talón de Aquiles” no sólo de este gobierno sino de las administraciones pasadas.
En términos de empleo hay que decir que la afiliación al IMSS será alrededor de 600 mil en el año, porque a noviembre son un poco más de 900 mil, pero en diciembre, como sabemos, muchos de los empleos temporales van a desaparecer, un promedio de 300 mil. Ésos no son nuevos empleos, eso es afiliación al IMSS, porque hemos tenido un paso de actividades informales al empleo formal, empleos que probablemente ya existían también. El empleo que se generó en 2014 va a ser un empleo sobre todo en el sector informal. Esos 600 mil empleos no son nuevos empleos y más de un millón se generarán en el sector informal con sueldos menores a los que requerimos para que tengamos un consumo pujante. El cierre del año se nos complica con dos señales, una favorable y otra inquietante, por parte de Estados Unidos. La favorable es que hay una enorme generación de empleo, es impresionante cómo crece el empleo norteamericano, más de 200 mil nuevos empleos por mes, van a tener un millón 400 mil nuevos empleos, eso es una buena noticia, porque ese mayor consumo jalará nuestro sector manufacturero. Lo inquietante es que ese gran empleo, la gran ocupación de la capacidad instalada que existía, llevará a la Reserva Federal a considerar en algún momento del año la posibilidad de subir las tasas, y eso en los mercados secundarios ya se siente. Eso explica, junto con la caída del precio del petróleo, el que haya una demanda de dólares en nuestro país de inversionistas extranjeros, y esto nos mueve el tipo de cambio hacia arriba.
¿Al sector privado no le preocupa la baja considerable del precio del crudo mexicano y, a la vez, un dólar que se ubica en 15 pesos?
El efecto de la caída del petróleo es doble: por una parte afecta las finanzas públicas, porque al reducir la producción de petróleo se reducen los ingresos. El gobierno compró una cobertura para el año 2015 que nos protege en parte de esta caída, esto es positivo y no tendríamos que tener un impacto tan fuerte. Pero sí es preocupante para el sector privado. Esperaríamos que el gobierno federal tome medidas de ajuste en su gasto, porque no es posible compensar la caída del ingreso con más deuda. Nos parece que los niveles de endeudamiento que tenemos ya son suficientemente altos para pretender endeudarnos más. En todo caso, si se requiriera, esperaríamos por parte del gobierno una reducción en el gasto, y no en el gasto de inversión que tanta falta nos hace y que no se ha dado como quisiéramos, sino en el gasto corriente viendo con cuidado algunos programas. El otro impacto es en la balanza de pagos: al reducirse las ventas por el precio del petróleo, se reducen ingresos a la balanza. Ese efecto se ve compensado por la gasolina, porque más de la mitad de la gasolina que consumimos en el país la importamos, y lo que va a suceder al reducirse el precio del petróleo también se reduce el precio de la gasolina. El impacto neto es que vendemos petróleo más barato pero también compramos gasolina más barata. En ese sentido, no vemos un impacto importante aunque sí será negativo.
Cuidar las finanzas públicas
Algunos medios y analistas están manejando esta idea del “fantasma del 94”, por el contexto actual en el que está inmerso el país, ¿comparte esta idea?
En 1994 teníamos una situación totalmente distinta a la que vivimos ahora. La primera razón, y la más importante, es que hoy tenemos un tipo de cambio flexible. De hecho, lo que se ha llamado el “error de diciembre” no fue tanto un error, sino un error de una política cambiaria equivocada de 1992, 1993 y de 1994, porque el tipo de cambio estaba casi fijo. No se le permitía flotar libremente al peso. Hoy ya flota libremente, y si hay una demanda fuerte de dólares sube el tipo de cambio. Eso fue el gran error de años acumulados que explotó en 1994, por no haber devaluado a tiempo. Otra diferencia es que tenemos una deuda pública que está a largo plazo. En 1994 teníamos 30 mil millones de dólares de los tesobonos que se fueron colocando y que se vencían cada 3 meses, era una bomba de tiempo. Los tesobonos fueron un instrumento que se usó para empujar la devaluación hasta diciembre que ya no era la administración de Salinas. Hay que recordar que las reservas internacionales al iniciar diciembre eran de 6 mil millones de dólares en 1994, hoy tenemos 194 mil millones de dólares, además contamos con la línea del fondo que son otros 70 mil millones, así que tenemos más de 250 mil millones de dólares. Hoy exportamos 400 mil millones de dólares y de esos solamente el 10% es petróleo; en los años noventa, el petróleo representaba el 50% y en 1982 representaba el 80%. Sí nos va a afectar en la balanza de pagos pero se compensa con el precio de la gasolina. Lo que sí es importante es cuidar las finanzas públicas, que haya prudencia en el manejo de la política fiscal. Una política prudente en la reducción de los gastos que se tengan que llevar a cabo, porque efectivamente los ingresos se van a reducir y el gobierno debería ser cuidadoso.
¿En qué evento se diluyó el “momento mexicano”?
Se esfumó por la desconfianza que hay por todas partes. La desconfianza que crean los gobernantes cuando aparece una riqueza no explicada. El “momento de México” desaparece muy temprano en el año, cuando la reforma fiscal tuvo su primer impacto con la inflación de enero y era evidente que el consumo se iba a reducir. Las autoridades no vieron qué tan fuerte iba a ser esta reducción. Junto a esto, el que no haya habido la inversión pública ni el impacto que esperábamos. De hecho, la inversión pública como proporción del PIB bajó de junio a septiembre, una inversión pública extremadamente baja que no habíamos visto en décadas. Las autoridades dicen que porque se lleva mucho tiempo en ejercer el gasto, pero ya perdimos todo 2013 con 1% de crecimiento, ya perdimos el 2014 con 2%, si efectivamente ese gasto se da y la economía americana sigue creciendo, pues será nuestro principal motor en 2015. Esperemos que tengamos una tasa superior. Nosotros sí vemos una tasa que puede llegar al 3%. Ojalá hubiera medidas inmediatas para poder estimular la inversión.
¿El caso Iguala, los presuntos conflictos de interés, han detenido la inversión?
Por supuesto, la inversión ha abandonado muchas regiones del país. No hay duda de que la inversión entró en pausa en Guerrero, Chiapas, Oaxaca, Tamaulipas, Michoacán, no hay inversión ahí. No cambiará nada en términos de inversión si no hay seguridad, si no hay decisiones rápidas en términos de Estado de derecho, de certeza jurídica y haya un claro combate a la impunidad. Ojalá tengamos una buena ley anticorrupción y no lo que se está presentando en el Congreso.
