En puerta, las elecciones

René Avilés Fabila

Caro ha pagado el PAN los doce años que estuvo en el poder. Hay explicaciones lógicas y razonables de su llegada a Los Pinos, asimismo hay multitud de pruebas de lo trágico que fue su paso por los más altos cargos. El hecho de que en las pasadas elecciones presidenciales haya caído al tercer lugar es contundente.

Ahora el partido está fragmentado, agotado, sin propuestas, confundido y sin una idea realista de su paso por el gobierno. Hoy los panistas dan explicaciones ingenuas y no hay ningún análisis inteligente. Incultos llegaron  e incultos se fueron. Para colmo, el único que parece exitoso y feliz es Vicente Fox. Ha adquirido, incluso, un tono académico y empresarial de altos vuelos. Lo que no hizo como presidente, ahora intenta llevarlo a cabo desde una enigmática (por sus recursos) fundación que le permite viajar, invitar personalidades nacionales y extranjeras y atraer a los medios de comunicación, donde se muestra como una mezcla de Jobs y Obama, para explicar de qué manera salva a México desde su muy mejorado rancho de san Cristóbal. Sí, él sí puede.

Los demás panistas se matan entre sí, padecen el síndrome del perredismo. Margarita Zavala que fue una discreta “primera dama”, ahora no sabe cómo explicar sus deseos de buscar un cargo político. Ella dice con ingenuidad: para salvar el PAN. De acuerdo, ¿por qué no buscarlo para salvar a México o al menos contribuir a ello?

Lo que más me llama la atención es que el partido perdió su identidad, como los demás partidos. A diferencia de Norberto Bobbio, quien insistió en que sí hay derecha e izquierda, en consecuencia centro, los panistas, como sus colegas de oposición, abogan por un pragmatismo que les permita recuperar algo, cualquier migaja de lo perdido. Pero como se ven, no tienen ninguna posibilidad política. Recurrir a la refundación, es ridículo, hay mucha distancia entre 1939 y 2015. Les queda en primer lugar, llevar a cabo un detenido análisis (bibliografía hay toneladas) y reflexionar políticamente sin la premura por regresar a Los Pinos.

En un panorama incierto como el que tenemos para 2015, con una situación nacional e internacional compleja, hay que hacer un nuevo modelo de nación y eso, por desgracia, ningún partido está elaborándolo. Están, en el mejor de los caso, prefigurando las siguientes elecciones y luego las otras, las presidenciales.

El PRI, ahora de nuevo en el poder, tiene los medios para hacerlo, no así los deseos. Predomina el conformismo real y un discurso lleno de promesas, hueco. Vivimos atrapados por un sistema de partidos complejo que tiene como objetivo principal a la sociedad mexicana.

En este contexto, el PAN, que le quitó al PRI por doce años el control del país, no fue capaz de hacer ninguna modificación valiosa. Al contrario, le quitó al país hasta la dignidad internacional. Recuerdo a Fox cometiendo dislates sin límite.

No hay mucho qué hacer. El PAN tuvo su oportunidad luego de una larga lucha por el poder. Lo consiguió y nada logró. La arrogancia que mostraron los conservadores hace más de doce años se trastocó en una mueca de desconcierto. Nosotros sólo vimos que no era este partido el que llevaría a cabo las mejoras que el país desea y necesita.

www.reneavilesfabila.com.mx