Jack London reconocido escritor y periodista estadounidense, nació el 12 de enero de 1876, en San Francisco,es uno de los autores más populares en la literatura de Estados Unidos, mayormente conocido por sus novelas de aventura y la labor social que realizó a la par de su labor periodística.
Entre sus obras más populares figura el clásico “La llamada de la selva” (1903), que llevó a su culminación la aventura romántica y la narración realista de historias en las que el ser humano se enfrenta dramáticamente a su supervivencia, algunos de sus títulos han alcanzado difusión universal.
De acuerdo con el portal -Biografías y Vidas- en el años de 1897 London se embarcó hacia Alaska en busca de oro, pero tras múltiples aventuras regresó enfermo y fracasado, de modo que durante la convalecencia decidió dedicarse a la literatura, un voluntarioso período de formación intelectual incluyó heterodoxas lecturas (Kipling, Spencer, Darwin, Stevenson, Malthus, Marx, Poe, y, sobre todo, la filosofía de Nietzsche) que le convertirían en una mezcla de socialista y fascista ingenuo, discípulo del evolucionismo y al servicio de un espíritu esencialmente aventurero.
En el centro de su cosmovisión estaba el principio de la lucha por la vida y de la supervivencia del más fuerte, unido a las doctrinas del superhombre, esa confusa amalgama, en alguien como él que no era precisamente un intelectual, le llevó incluso a defender la preeminencia de la “raza anglosajona” sobre todas las demás.
En el año 1900 publicó una colección de relatos titulada El hijo del lobo, que le proporcionó un gran éxito popular, y a partir de la publicación de “La llamada de la selva” (1903) y El lobo de mar (1904), se convirtió en uno de los autores más vendidos y famosos de Estados Unidos. Entre sus principales obras, además de las mencionadas, se encuentran Colmillo blanco (1906), un relato sobre la hegemonía de los más fuertes; El talón de hierro (1908), una lúcida fábula futurista, premonitoria de los fascismos que vendrían después, donde se describe el engranaje y los mecanismos de un estado totalitario moderno; Martin Eden(1909), su ficción más autobiográfica, y El vagabundo de las estrellas (1915), una serie de historias conectadas entre sí alrededor del tema de la reencarnación y las posibilidades fantásticas de la imaginación.
En otros libros como “El pueblo del abismo” (1903), Guerra de clases (1905) y Revolución y otros ensayos (1910), dejó testimonio de sus preocupaciones por los problemas sociales.
Sus cuentos son obras maestras, que impusieron un estilo en una época en la que el género prácticamente nacía, textos de gran plasticidad, estructura dramática y emoción contenida, en los que sus personajes siempre están al borde de las posibilidades límites, vencidos por el frío, los animales o por otros hombres.
Su obra decayó en los últimos años de su vida, a causa del alcohol y de múltiples problemas de salud, el escritor se suicidó poco después de cumplir los cuarenta años.

