No existe una isla de desperdicios en el Pacífico

René Anaya

Se debe reconocer que las noticias sobre una enorme isla de basura plástica en el océano Pacífico, entre Hawaii y el continente americano eran exageradas, pues no existe un basurero flotante, según el resultado de recientes investigaciones, en especial la de científicos españoles de la Expedición Malaspina 2010, pero esas no son del todo buenas noticias.

Una isla con desechos plásticos, aunque preocupante, habría sido lo mejor, pues la mayor cantidad de basura estaría concentrada en un sitio o en cinco grandes lugares de los océanos, como algunos ecologistas lucubraban. La realidad ha convertido el sueño de las islas de basura en la pesadilla de un mar de plásticos, pues la mayoría de esos desechos flota por todos los mares o se deposita en el fondo marino.

 

Los plásticos tocan fondo

Investigadores de la Universidad de Plymouth, del Reino Unido, realizaron uno de los más extensos muestreos de los océanos, en búsqueda de los plásticos contaminantes. Los resultados de su estudio se publicaron en la revista Royal Society Open Science, a principios de este año.

Los investigadores analizaron muestras de sedimentos y corales profundos en 16 puntos de muestreo del mar Mediterráneo, el océano Atlántico nororiental, el océano Ártico y el océano Índico meridional. Estas regiones, que abarcan más de 300 millones de kilómetros cuadrados de superficie, son las que concentran la mayor cantidad de plásticos de los mares del mundo, según sus estimaciones.

Richard Thompson, profesor de la Escuela de Ciencias Marinas e Ingeniería, de la Universidad de Plymouth y colaboradores, refirió que en algunos fondos marinos pueden encontrarse hasta cuatro mil millones de fibras microscópicas de plástico por kilómetro cuadrado, es decir hasta cuatro veces más que las que se encuentran en las aguas poco profundas y costeras.

En el estudio se señala que puede haber desde 1.4 hasta 40 muestras de plástico (de entre 2 y 3 milímetros de longitud) por cada 50 mililitros de sedimentos. Además, se hizo la clasificación de esos plásticos: 56.9 por ciento corresponde a la fibra de rayón y el resto está formado por poliéster, poliamidas, acetato y acrílico.

“Las ingentes cantidades de plástico que no se sabía dónde estaban, en realidad se habían desmenuzado en fibras microscópicas que se han ido acumulando, y continúan haciéndolo, en los fondos marinos desde la Antártida hasta el Ártico, es decir muy lejos de las áreas de procedencia y, por tanto, a escala planetaria”, ha puntualizado la investigadora Anna Sánchez-Vidal, de la Universidad de Barcelona, quien también participó en la investigación.

 

Una tonelada de plástico y más

Según Sánchez-Vidal, el estudio aclara el misterio de los plásticos en el mar, ya que estudios recientes señalaban que la cantidad de plástico que flota en los océanos es menor de los desechos plásticos que llegan al mar, por lo que no se sabía a dónde iba a parar ese plástico. Ahora se plantea que buena parte va al fondo del mar.

El estudio también advierte que “el descubrimiento de microplásticos en las áreas estudiadas sugiere que su impacto podría ser aún más perjudicial de lo que se piensa sobre el hábitat marino”, como ha señalado Richard Thompson. Esa preocupación la comparten investigadores como Carlos Duarte, biólogo marino español, quien dirigió la primera Expedición Oceanográfica española en el Ártico y la Expedición Malaspina 2010, en la que se estimó por primera vez la cantidad de plástico que flota en los mares del planeta.

Duarte y colaborados consideran que el plástico que flota en el mar es ingerido por peces que viven en las zonas mesopelágicas (entre 200 y mil metros de profundidad). “Se ha comprobado que los peces mesopelágicos contienen contaminantes bioacumulativos. Y los atunes y peces espada son consumidores de estos pequeños peces. Pero nadie, que yo sepa, ha estudiado si en estos grandes depredadores también hay estos contaminantes”, ha planteado Andrés Cózar, investigador de la Universidad de Cádiz, participante en la Expedición Malaspina.

Lo más probable es que sí se encuentren micro o nanofragmentos de plástico en el organismo de esos peces, ya que 88 por ciento de las muestras que tomaron en su expedición contenían plásticos. Con base en estos y otros muestreos, se ha estimado que una de cada mil toneladas de plástico que se producen en el mundo llega al mar.

Lo peor es que el plástico no se acumula en islas de basura, como se llegó a creer durante varios años, sino que —lamentablemente—flotan en todos los mares del planeta y también se depositan en el fondo marino.

 

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f/René Anaya Periodista Científico