Que un museo llegue a 300 mil visitantes debería de festejarse, pero que se trate de la artista japonesa Yayoi Kusama asociada con la firma Louis Vuitton permite suponer que se trata de una estrategia de mercadotecnia. En efecto, la exposición en el Museo Tamayo ocasionó incluso que los jóvenes acamparan en los alrededores con tal de conseguir boletos para los últimos días, boletos de 21 pesos que, por cierto, alcanzaron los 200 pesos en la reventa. Se presentaron instalaciones, pinturas, trabajos en papel y videos. Se tituló, como las tiendas y colecciones de Vuitton, Obsesión infinita. A la salida, alguno de los muchachos dijeron que lo que más les llamó la atención fueron ”los puntitos y la iluminación”, la cual como es sabido reproduce en las tiendas los puntos de la artista con puntos (círculos o grandes gotas) de luz. Artistas como Oscar Wilde propusieron en un momento estetizar el mundo con objetos bellos, desde la moda hasta las vajillas y es reconfortante ver sillas diseñadas con sobriedad o cubiertos de elegante diseño, pero nadie pretende confundir una cosa con otra. Por cierto, un espacio destinado a los selfies o autofotos fue de los más festejados por los asistentes.

Costa-Gavras y Ofelia Medina con Ayotzinapa

Konstantinos Costa-Gavras, el director greco-francés estuvo en México. Se solidarizó con México y consideró actos de violencia tanto los de Charlie Hebdo como los de Ayotzinapa. El cineasta, de 81 años, es recordado entre otros filmes, por Desaparecido, en que un padre, interpretado por Jack Lemmon, y una esposa, (Sissy Spacek) buscan a su pariente en el Chile de Pinochet.

A su vez, Ofelia Medina recibió, por su trayectoria, el Jaguar de Oro en el Festival Internacional de Cine de Mérida. La actriz manifestó sentimientos encontrados, pues dijo “es difícil que el corazón se sienta contento cuando hay tanto dolor”, pero “si no le llevamos alegría no podremos seguir luchando”. Dedicó su premio a los 43 muchachos desaparecidos de Ayotzinapa y el público en pleno del Teatro Armando Manzanero le contestó: “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”.

Le pegarán la barba a Tutankamón

El restaurador alemán Christian Eckmann recordó que en 2014, en un accidente mientras cambiaban la iluminación del Museo egipcio de El Cairo, se le desprendió la barba al rostro de Tutankamón, la cual se le había pegado, en 1944, con resina epoxy. Ahora, el restaurador dice que se hizo mal, pero que se puede corregir. No sobra recordar que ese museo es el más impresionante del mundo y que la tumba de Tutankamón y su tesoro es lo más importante de esa colección.

Por cierto, cuando unos artistas toscanos contemporáneos reprodujeron ese tesoro y se exhibió en un museo de Monterrey fueron más de 95 mil visitantes, pero cuando ya estamos a punto de echar las campanas a vuelo, nos recuerdan que 134 mil fueron a contemplar máscaras y trajes de la lucha libre en ese mismo museo.

Los huesos de Cervantes

Ahora sí, después de nueve meses de trabajo, forenses y antropólogos, llegaron a la iglesia de las Trinitarias, de Madrid donde fue enterrado el autor de El Quijote. Se supone que en ese suelo o en los nichos están los huesos de Cervantes. De mal agüero, que el forense haya dicho “si no los cambiaron”. Ojalá y no, dicen los cervantistas que ya se apresuran a conmemorar los 400 años de la publicación de la segunda parte, que sin duda es lo mejor, del Quijote. En México, desde el día 20, se pusieron en exhibición 20 ediciones, de las más raras, del Quijote. También se expondrá en el Museo Franz Mayer alguna edición del Quijote apócrifo de Avellaneda por lo que Cervantes, que odiaba a muerte a Avellaneda, seguro se revolverá en su tumba en la iglesia de Las Trinitarias en Madrid, y sabremos si ahí está. (Sara Rosalía)