Cerca de cien sobrevivientes de los campos de concentración nazis hicieron este martes una ofrenda floral y encendieron velas en el muro de la muerte de Auschwitz, donde honraron la memoria de sus compañeros fallecidos; acto con el que dieron inicio a la conmemoración del 70 aniversario de la liberación del campo.
Los sobrevivientes estuvieron acompañados del presidente de Polonia, Bronislaw Komorowski, ya que el campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau se ubica en el pueblo polaco de Oswiecim, a unos 45 kilómetros de Cracovia.
El muro de la muerte está ubicado en el patio del bloque 11 y a partir del otoño de 1941 fue el escenario de fusilamientos masivos de prisioneros por parte de las temibles SS.
La comitiva accedió al campo a través de la puerta donde figura la famosa inscripción “Arbeit macht frei” (“El trabajo libera”) y caminaron en silencio hasta llegar al bloque 11 y al muro de la muerte, que fue desmantelado por los alemanes en febrero de 1944 y en la actualidad su lugar lo ocupa una réplica.
Algunos de los ex prisioneros, polacos en su mayoría, portaban las pañoletas de rayas blancas y azules, y varios vestían el uniforme rayado que las autoridades nazis entregaban a los presos al acceder al campo.
Se estima que, hasta la Capitulación del Tercer Reich, los nazis asesinaron a unos 5.5 millones de judíos, aproximadamente la mitad de los 11 millones que planearon eliminar en la Conferencia de Wannsee, celebrada en enero de 1942, en la que se planificó la llamada “solución final”.
Auschwitz conmemora este martes 27 de enero el 70 aniversario de su liberación, realizada por soldados soviéticos, y a las 14.30 hora local comenzará la ceremonia oficial, en la que participarán representantes de más de 40 países y unos 300 supervivientes, además de varios presidentes europeos, como el francés François Hollande, el alemán Joachin Gauk, el ucraniano Petro Poroshenko y el anfitrión, Bronislaw Komorowski.
El presidente ruso, Vladimir Putin, estará ausente porque no fue invitado en medio de las tensiones internacionales por el conflicto ucraniano; Putin había participado en la conmemoración del 60 aniversario en 2005.
No olvidar el Holocausto
El presidente alemán, Joachim Gauck, pidió a sus compatriotas no pretender olvidar el Holocausto, ya que, dijo, no puede aplicársele ningún tipo de “ley de punto final”, al tiempo que recordaba la responsabilidad de Alemania de brindar “protección y respeto” a los perseguidos.
“No hay una identidad alemana sin Auschwitz”, dijo el jefe del Estado ante el Bundestag (cámara baja del Parlamento), y que el recuerdo del Holocausto interesa a “todos los ciudadanos de Alemania”, que pertenece a la historia de un país que “amo, por encima de todas las cosas”.
El presidente recordó también que Auschwitz sintetiza “el horror industrializado” practicado por el Tercer Reich y que, por encima de sus dimensiones “monstruosas”, ni siquiera fue el único lugar donde se ejecutó el Holocausto.
En todo el territorio del Tercer Reich se extendieron otros lugares parecidos, como Treblinka, Soribor o Dachau, cuyos nombres representaron horror, sufrimiento y muerte para millones de víctimas, dijo Gauck.
El presidente incidió en la recuperación de la “memoria de ese horror” emprendido por Alemania, en la postguerra como en los distintos procesos instruidos en el mismo país o en Israel contra los responsables o cómplices del Holocausto, que contribuyeron a “impedir el olvido” de los crímenes contra la humanidad.
A las generaciones futuras les corresponde mantener viva esa memoria, sin caer en un mero ritual conmemorativo, insistió el presidente, puesto que tratar de dar por superado ese capítulo de la historia implicaría un “nuevo crimen sobre sus víctimas”.
Gauck aludió así al comportamiento actual de una mayoría de los alemanes, revelado en una reciente encuesta, según la cual un 81 por ciento de los ciudadanos quisiera dejar “tras de sí” la historia del Holocausto, mientras que un 58 por ciento optaría por aplicarle un “punto final”.
La sesión del Bundestag se inició con un discurso del presidente de la cámara, Norbert Lammert, quien recordó que el nazismo llevó adelante un “genocidio industrializado”, sin precedentes en la historia de la humanidad, tanto por la dimensión que alcanzó, por los métodos empleados y por su monstruosidad.
En el marco de esta jornada, la canciller alemana, Angela Merkel, había conmemorado ya el aniversario de la liberación de ese campo de exterminio junto con algunos supervivientes, asimismo presentes en la tribuna de invitados del Reichstag, sede del Bundestag.
Junto a las víctimas judías, el Bundestag recordó a otros colectivos perseguidos por el Tercer Reich, como los homosexuales, gitanos, presos políticos y enfermos con dolencias psíquicas o físicas, a los que los nazis destinaron su programa de eutanasia; el presidente Gauck asistirá, de igual forma, a la ceremonia que tendrá lugar en Auschwitz, a la que se esperan once líderes mundiales.
Futuro de respecto
El papa Francisco expresó, en un mensaje publicado en su perfil oficial de la red social de Twitter, este martes que el campo de exterminio de Auschwitz es un grito de dolor que, en ese gran sufrimiento, está pidiendo “un futuro de respeto, de paz y de encuentro entre los pueblos”.
El obispo de Roma quiso recordar de esta manera a las víctimas de uno de los centros de exterminio más importantes del Holocausto nazi.
El presidente ruso, Vladimir Putin, por su parte, afirmó que un crimen como el Holocausto no debe repetirse, en una intervención en el Museo Judío y Centro de la Tolerancia de Moscú.
“Un crimen como el Holocausto no debe repetirse. Y este es nuestro deber común y, sin exagerar, la tarea más importante y de mayor actualidad de toda la comunidad internacional”, dijo el jefe del Kremlin, citado por las agencias rusas.
La Historia, aseguró el mandatario ruso, nos muestra los límites terribles a que pueden llevar a la Humanidad las aspiraciones de dominio mundial, las tragedias a las que conducen los intentos de presionar con la fuerza a Estados soberanos y de menospreciar sus derechos.
“Y, por supuesto, todos sabemos cuán peligrosos y destructivos son los dobles raseros, la indiferencia hacia el destino ajeno, como, por ejemplo, en el caso de la actual tragedia en el este de Ucrania, donde durante meses disparan a sangre fría contra la población civil”, dijo Putin.
Así mismo, el mandatario recordó que en los últimos decenios se han producido grandes cambios en la arena internacional, pero recalcó que, como antes, “por el mundo circulan ideas marcadas por el odio al ser humano”.
“Seguimos viendo intentos de fracturar la sociedad por motivos nacionales, raciales y religiosos, así como manifestaciones de rusofobia y antisemitismo, de intolerancia agresiva hacia otros pueblos, otras culturas y otras tradiciones”.
Además, resaltó que, en su tiempo, esos instintos primitivos fueron utilizados por los nazis, y ahora los aprovechan nacionalistas, extremistas y terroristas en una serie de países y regiones del mundo.
En su intervención, Putin dijo que el principal peso de la lucha contra el nazismo recayó sobre el pueblo ruso, ya que “el 70 por ciento de todos los soldados del Ejército Rojo, de los oficiales, eran rusos”. “Y fue el pueblo ruso el que hizo los mayores sacrificios en altar de la victoria”.
El aniversario de la liberación por el Ejército soviético del campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau fue declarado en 2005 por la ONU como Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto; en ese campo de exterminio, el más grande puesto en marcha por la maquinaria de muerte nazi, entre 1940 y 1945 fueron asesinados 1.1 millones de personas, de las que el 90 por ciento eran judíos.
Información de Excélsior
