Ofelia Alemán García
“Si las leyes del hombre pueden cambiarse ¿por qué no hemos de debatir las leyes de la naturaleza? Aquellos seres humanos que son inadaptados tienen una ventaja temporal sobre las leyes de la naturaleza por que éstas todavía no han ganado la mayoría en las elecciones: los inadaptados organizados, siempre obtendrán la mayoría en las casillas. Mientras este hecho se convierta en una realidad común, las leyes de la naturaleza perderán votantes en más de un país a la vez.”
Nicholas Murray Butler, en “La Revolución de los Inadaptados”, expresidente de la Fundación Carnegie, Nobel de la Paz 1931.
Inadaptado al color de los partidos pero con grandes esperanzas para salvar el proyecto europeo, el gobierno del pueblo o la socialdemocracia dio un golpe al eurocentrismo tradicional en las casillas con el triunfo del nuevo primer ministro, Alexis Tsipras, líder de Syriza en Grecia.
Tal vez el éxito de la votación por una coalición de la llamada “izquierda radical” fue el discurso político y las promesas de campaña: acabar con la crisis, dar empleo, restablecer el salario mínimo, más recursos a educación, al sector salud. Tales promesas distan mucho de ser cumplidas en el corto plazo. El cambio democrático a nivel electoral fue todo un éxito pero todos esperan las primeras acciones de gobierno, particularmente las acciones financieras, los remedios económicos.
Tuviese o no mujeres en su gabinete, citasen o no a Friederich Hayek, Nobel de Economía, se repartiesen tarjetas contra el hambre, se inyectasen 12 millones de euros o más, con todo, el nuevo gobierno en Grecia deberá afrontar el mayor de los retos posibles: el endeudamiento con las arcas vacías. Grecia no tiene dinero y tiene que pagar ya. Si esta bomba explota, la onda expansiva se llevará a la eurozona entre los pies. Esta es la preocupación de Merkel y otros.
Los acreedores de Grecia sin piedad
El triunfo de Syriza es, sin lugar a dudas, un triunfo de la ideología de izquierda. Pero sumidos en una crisis capitalista de ultra derecha, con un endeudamiento supremo, las promesas de campaña están completamente fuera de proporción. No hay izquierda radical o proyecto socialdemócrata que pueda sobrevivir sin recursos financieros, y menos con el euro como moneda.
Sin un entramado institucional y pocas reservas internacionales, la deuda de Grecia alcanza más de 315 mil millones de euros o su equivalente en dólares 358 mil millones de dólares, similar a los números de la deuda externa de México, India, Brasil o Rusia, según fuentes de la CIA en The World Factbook. Las reservas internacionales de Grecia ascienden a 6 millones de dólares, comparables con las de Azerbaiyán, Sri Lanka o Guatemala. Rusia, Brasil, India y México, por el contrario, mantienen sus reservas dentro de las 20 más altas a nivel mundial, según datos del Fondo Monetario Internacional, junto con Alemania, China, Francia y Tailandia.
Los acreedores vendrán por Grecia, van a despedazar lo que queda del país; saben que Grecia no tiene dinero para pagar y exigirán su mesada, presionarán al nuevo gabinete incluso, los capitales invertidos en el país podrían “volar” a tierras más prometedoras saboteando el proyecto social. Si esto sucediese, estamos hablando de una de las posibles crisis de endeudamiento más grandes que podamos vislumbrar con epicentro en Europa. El problema es que el principal acreedor de Grecia es… Europa misma.
“El capital financiero global contempla la victoria de Syriza con horror. Pero lo bancos e instituciones crediticias saben que la mayoría de la deuda griega está sostenida por los impuestos ciudadanos europeos y por el Banco Central de Europa. Los demás acreedores están tranquilos porque saben que Grecia tendrá forzosamente que pagar”, agregan John Galbraith y Yanis Varoufakis, en el New York Times del pasado 26 de enero. “Efectivamente, Syriza se vislumbra actualmente como la única esperanza de Europa. Los griegos sin duda no quieren dejar la eurozona ni quieren desintegrarla (…) pero si estas políticas no cambian, el colapso económico de Grecia es inminente”, puntualizan.
Estados Unidos sin nada que perder
John Kenneth Galbraith es un afamado economista poskeynesiano y tiene arduos escritos muy críticos al modelo neoliberal actual. Sin embargo, en esta opinión que rescatamos, nos ofrece su punto de vista radical como macroeconomista. Por otra parte, Yanis Varoufakis, parte del nuevo gabinete griego, es igualmente un favorito crítico de Europa y de las crisis recurrentes del capitalismo. Según esta opinión, Estados Unidos no tendría nada que perder, al contrario. El gobierno de Syriza no planea meterse en contradicciones contra Washington, tampoco planea retirar las bases militares en la zona.
“Syriza planea combatir el hambre y al partido neonazi con desayunos escolares y vales de despensa. El gobierno de Syriza buscaría estas reformas y en general, la salvación del proyecto europeo. Y esto solo puede ser beneficioso para Estados Unidos. (…) Un pequeño cambio en las políticas que gobiernan a la Unión Europea ha comenzado en Grecia,” finalizan.
La solución para Grecia según Galbraith, Varoufakis, FMI, Italia, Portugal y Francia.
De acuerdo con Galbarith y Varoufakis, los elementos básicos de la reforma en Grecia podrían devenir de los propios acuerdos dentro de la Unión Europea. Por ejemplo, “la amortización de la deuda por el Banco Central Europeo; la reestructuración del sistema bancario a través del Mecanismo Europeo de Estabilización, el cual podría ser equiparable con el Programa de Alivio de Activos Atrasados de los Estados Unidos; un sistema reformado de pensiones; el auspicio de instituciones públicas de educación y salud, así como un programa de empleo e inversión, junto con una iniciativa que implique a toda la Unión para afrontar las crisis social y humanitaria a través de un seguro de desempleo masivo.”
Además de los préstamos europeos y las deudas con otro países, uno de los acreedores de Grecia es el prestamista número uno a nivel mundial. Con esta institución todos tenemos deudas impagables: el Fondo Monetario Internacional. “Pues continuaremos apoyando a Grecia en sus cuestiones financieras y buscaremos el diálogo con el nuevo gobierno”, aseveró Christine Lagarde, directora del FMI en declaraciones rescatadas por el periódico británico The Telegraph poco tiempo después de haberse publicitado el triunfo de Syriza. La declaración de Lagarde, en términos financieros, bien podría resumirse en “No te preocupes, te podemos seguir prestando”, es decir, más endeudamiento.
Francia a través de las declaraciones del presidente Francois Hollande dice textualmente: “Los compromisos están hechos y deben ser honorados” aludiendo a que las promesas de pago a los acreedores deben pagarse puntualmente. (Reuters, 26 enero 2015.)
El líder del partido socialista de Portugal, dijo que el triunfo de la izquierda radical en Grecia era una clara muestra de que el sistema de austeridad de la Unión Europea está fallando. Por su parte, Matteo Alvino, líder de la Liga del Norte de Italia dijo textualmente que el triunfo de Syriza “era una cachetada en la cara a la zona soviética del euro”, refiriéndose sarcásticamente a la austeridad, el desempleo y al sistema bancario de Europa en comparación con Rusia. (BBC News, 26 enero 2015.)
La solución europea es la austeridad
En conferencia ante los medios en el reciente Foro Económico en Davos, Suiza, la pregunta obligada para la canciller alemán, Angela Merkel, era obvia: “¿Qué sucederá con Grecia?” A lo que respondió que sin duda, “Europa encontrará una solución europea para Grecia”, dejando entre ver que apoyarán al país de alguna manera, independientemente de las decisiones del Banco Central Europeo. También recalcó la importancia que mantener una inversión pública saludable así como la responsabilidad financiera colectiva.
En declaraciones del premier británico, David Cameron, se deja ver la preocupación de que el triunfo de Syriza y su proyecto de “inyectar más dinero” deje de lado la política de austeridad europea, y peor aún, que otros países como Italia y Francia se “contagien” de esta fiebre. (The Telegraph, 26 enero 2015)
Grecia contra el tiempo
El nuevo gobierno griego, aunque de izquierda radical, con matices socialistas que desentonan eufóricamente en el mosaico europeo, pues, el “inadaptado”, deberá negociar rápido y esclarecer las acciones de gobierno en materia económica muy pronto, ya que tiene que pagar unas letras a finales de febrero de este año al Fondo Monetario Internacional y al Banco Central Europeo. Posteriormente, viene el vencimiento de otras letras para el verano, entre julio y agosto. ¿De dónde provendrán finalmente los recursos? ¿Podrá renegociar la deuda en tanto se implementan las promesas de campaña? Algunos recomiendan por una parte, dicen Galbraith y Varoufakis, mayor inversiones públicas y la amortización de la deuda. El FMI presurosamente podría suministrar más dinero a Grecia. Algunos líderes europeos están presionando a Grecia para que pague a la brevedad. Merkel, después del triunfo electoral de Syriza, llama a Grecia a “apegarse a las políticas de austeridad de la eurozona y a las reformas para recuperar la economía griega”. ¿Y la solución de Syriza será…?
