Debido a la inseguridad de los últimos días, Reino Unido y Francia anunciaron este miércoles el cierre temporal de sus embajadas en Yemen, a 24 horas de que Estados Unidos hiciera lo mismo, y se prevé que hagan lo mismo el resto de las cancillerías europeas.
La toma del poder por los rebeldes Huthi desató el temor de que se inicie una guerra entre esta milicia chií y sus detractores suníes, encabezados por Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA); miles de yemeníes han protestado contra lo que consideran un golpe de Estado.
La situación se ha agravado porque se cumplía el cuarto aniversario de la revuelta popular que logró la salida del presidente Al Abdalá Saleh después de 33 años al frente del Gobierno.
Muchos de aquellos inconformes se han sentido defraudados por la transición política prometida entonces, por lo que convocaron a manifestaciones en la capital, Saná, y otras grandes ciudades.
La mayor de ellas se concentró en la ciudad Taiz, en el centro del país, que los Huthi no han logrado controlar; la gran multitud ha recorrido las calles al tiempo que coreaba consignas contra el grupo y pidiendo su caída, informó Reuters.
En Saná, donde los rebeldes vigilan los edificios oficiales y han montado puestos de control, los manifestantes se han encontrado con milicianos que disparaban al aire para disuadirlos de la protesta, mientras que un gran desfile pro Huthi ocupaba la plaza del Cambio.
Ahora, un movimiento contra la corrupción
Los Huthi, que hace una década empezaron reclamando mayores derechos para la minoría zaydí, una rama del Islam chií que sigue un tercio de los yemeníes, se presentan ahora como un movimiento revolucionario contra la corrupción; desde septiembre se han extendido en el norte del país con el respaldo de las fuerzas leales al ex presidente Saleh.
Su toma del poder, que muchos yemeníes consideran un golpe de Estado, ha provocado el rechazo de la mayoría de las fuerzas políticas que se muestran incapaces de efectuar un consenso.
Líderes tribales y regionales del este y el sur del país, que a diferencia del norte son suníes, se están preparando para frenar el avance de los rebeldes, a los que acusan de estar financiado por Irán, ante el temor de que se desate una guerra civil.
Algunas tribus han mostrado disposición a aliare con AQPA, que ha visto en el avance Huthi una oportunidad económica para alentar el sectarismo aún ajeno a Yemen; ese grupo es una de las ramas más activas de Al Qaeda y ha atentado intensamente contra los rebeldes chiíes, a quienes considera herejes.
“AQPA sigue teniendo por objetivo los puestos de control de los Huthi, y los Huthi en general”, indicó la advertencia británica que pide a sus ciudadanos que salgan del país, eviten las calles y se alejen de cualquier concentración de esa milicia.
Tanto Londres como Washington han evacuado a su personal diplomático de Saná; la embajada francesa en la capital yemení indicó que cerrará a partir del viernes; y empleados de la legación alemana han declarado que estaban destruyendo documentos delicados y cerrarían pronto.
Por su parte, el encargado de negocios español, Enrique Conde, sigue en Saná, trabajando con normalidad; Conde trabaja desde la delegación europea después de que España cerrara su embajada en Yemen a finales de 2012, cuando había en ese país varias decenas de españoles qe tal vez se han reducido.
También el Ministerio de Exteriores aconseja “el viaje a Yemen bajo cualquier circunstancia y recomienda a los españoles que se encuentren en el país que lo abandonen cuanto antes”.
