CIENCIA
Revelan recientes investigaciones
René Anaya
A menor distancia que Marte o que inclusive la Luna, uno de los últimos lugares por explorar en la Tierra se encuentra tan cerca y tan lejos de nosotros, pues nos separan de él cerca de cinco mil kilómetros, pero también temperaturas de más de seis mil grados Celsius; se trata del centro de la Tierra.
Aunque se ha llegado a kilómetros de profundidad del océano, y se ha explorado en búsqueda de yacimientos petrolíferos, no se ha podido avanzar más allá de unos 12 kilómetros, aunque con la imaginación sí ha sido posible llegar a más profundidades.
En el centro de la imaginación
Al margen de las menciones metafóricas de las entrañas de la Tierra, que han hecho las religiones para referirse a sitios donde habita el mal, como la Biblia que hace alusiones al mundo subterráneo para referirse al infierno, el centro de la Tierra también se ha poblado de seres fantásticos, mitos, leyendas, supercherías y charlatanerías.
Julio Verne, en su novela Viaje al centro de la Tierra, describe el viaje de sus protagonistas de Islandia a Italia, pero por el interior terrestre; otros escritores también han llevado su imaginación al centro terrestre para cautivar a sus lectores; igualmente artistas plásticos han plasmado obras con seres surgidos de sus fantasías.
Además de esos seres míticos, los charlatanes han poblado el centro terrestre de supercherías y teorías seudocientíficas que plantean que la Tierra es hueca y que en ella viven seres superdotados, los cuales provienen de otro planeta o son seres humanos mutantes, que en realidad son quienes dirigen los gobiernos de los países más poderosos del mundo, pues se trata de una silente conspiración para apoderarse de la Tierra.
El problema no reside en creer o no creer esas charlatanerías, sino que alrededor de esta hueca teoría surge un negocio redondo, pues venden libros y otros objetos que, según los charlatanes, corroboran su hipótesis. De esta manera se llega al fondo de los bolsillos de los incautos.
Lo cierto es que el planeta Tierra está compuesto por un núcleo interno sólido de unos mil 250 kilómetros de radio y un núcleo externo fluido de cerca de dos mil 100 kilómetros; ambos núcleos están formados principalmente por hierro y níquel, pero también se encuentran en su composición cobalto, cobre, osmio, iridio, platino y oro. El manto tiene un grosor que varía entre 2 mil 800 y 2 mil 900 kilómetros y constituye el 83 por ciento del volumen del planeta.
Por último, la corteza tiene un grosor variable, va de los 30 a 40 kilómetros en tierra firme y poco más de 10 kilómetros en los océanos. Por lo tanto, no hay lugar para seres intraterrestres inteligentes.
Las estructuras centrales
Para lo que sí hay lugar es para la investigación científica, que va desvelando los secretos del núcleo terrestre. En un trabajo conjunto de investigadores chinos y estadounidenses, publicado en la revista Nature Geoscience en la primera quincena de febrero, se informa del descubrimiento de regiones diferenciadas del núcleo de la Tierra.
Por medio de sismógrafos, se analizaron las ondas del núcleo. Según Xiaodong Song, de la Universidad de Illinois y colaboradores, el núcleo interno de la Tierra está conformado de dos partes. Encontraron que los cristales de la región más interna está alineada en dirección este-oeste, en posición horizontal, es decir si se viese desde el Polo Norte; en tanto que los cristales de la zona exterior del núcleo interno se alinean de norte a sur, en posición vertical, si se viese también desde el Polo Norte.
“El hecho de que estemos descubriendo distintas estructuras en regiones diferentes del núcleo interno puede decir algo sobre la extensa historia de la Tierra”, ha señalado Song. El científico aventura que esta alineación diferente puede deberse a que se formaron bajo distintas condiciones y, por lo tanto, el planeta sufrió drásticos cambios en ese periodo.
Por su parte, Simon Redfern, profesor de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, ha planteado que “por el momento, el modelo que propone Song en su estudio necesita ser verificado por otras formas de analizar las propiedades sísmicas del núcleo más interno de la Tierra”.
Lo cierto es que los avances en la investigación de las entrañas de la Tierra nos podrá permitir conocer mejor su proceso de formación hace millones de años.
reneanaya2000@gmail.com
f/ René Anaya Periodista Científico
