Samuel Eto siempre ha demostrado carácter y seguridad en sí mismo durante su carrera futbolística. El camerunés nunca se sintió menos ante sus rivales o ante sus compañeros más famosos, ni siquiera ante los entrenadores quienes deben decidir si alinearle o no. La valentía del delantero ha ido un paso más allá en su nueva aventura en el futbol italiano, al desafiar a toda una maldición milenaria.
Para vivir su nueva etapa en Génova, Eto ha adquirido una impresionante mansión con vistas a la riviera italiana. Una bella construcción del siglo XIX de más de 30,000 metros cuadrados, que cuenta eso sí, con una oscura historia.
Entre sus muros encontró la muerte Lord Carnarvon, quien financió el descubrimiento por parte del equipo de Howard Carter de la famosa tumba del faraón egipcio tutankamón. Un fallecimiento al que seguirían con los años los de al menos 16 personas y que estuvieron relacionadas de alguna manera entre ellas, surgiendo así lo que se llamó “la maldición del faraón”.
Una de esta muertes fue la del sobrino de Carnarvon a consecuencia de una inexplicable caída por las escaleras. El último suceso fue la muerte de la condesa Francesca Augusta en las playas de Saint-Tropez. La modelo de Gucci era por aquel entonces residente de esa mansión.
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