La revista Casa del Tiempo recuerda a Carlos Montemayor cuando se cumplen cinco años de su fallecimiento. La evocación de Bernardo Ruiz se titula Breve paseo con Montemayor; el texto de Sandro Cohen se refiere a las generosidades del escritor, y el de Antonio Bravo se titula Carlos Montemayor: voz que es carmen que es canto. Un último ensayo habla de sus enseñanzas en el Centro Mexicano de Escritores.

En el homenaje que se realizará en la Sala Ponce el próximo martes 24 de febrero, participarán Bernardo Ruiz, Jorge Ruiz Dueñas, José del Val y Natalio Hernández. Entre las obras de Montemayor están Guerra en el paraíso sobre la guerrilla en Guerrero y Las armas del alba, sobre la lucha de los hermanos Gámiz, en su natal Chihuahua, que al decir del escritor, lo marcó de por vida. Las mujeres del alba también se refiere a este tema. Montemayor ha sido considerado como promotor de las lenguas indígenas reconocido por Miguel León Portilla y la presencia de Natalio Hernández en su homenaje es significativa, puesto que Hernández es poeta de lengua náhuatl y difusor igualmente de ese idioma. La mesa redonda está citada a las 19 horas y también habrá una lectura dramatizada de su obra.

Reaparece la revista Memoria

Hace tres años que dejó de aparecer Memoria, y uno que creía que sólo le había perdido la pista. La revista, fundada hace unos treinta años, es el boletín del Centro de Estudios del Movimiento Obrero y Socialista (Cemos) que hoy dirige Elvira Concheiro. El número, el 253, que acaba de reaparecer se refiere a Ayotzinapa y ya está siendo comentado por los estudiantes universitarios, por más que aspire, como expresó Enrique Dussel, a ir más allá de la élite universitaria. A su vez, el director de Memoria, Massimo Mondonesi, se pronuncia por un marxismo plural. Antes, recordaron, la revista llevaba el subtítulo de “revista de crítica y cultura”; hoy, el de: Revista de crítica militante. (Quien esto escribe fundó una revista que se llamó, y ahí están sus tres números para corroborarlo precisamente Crítica militante, título que medio en serio medio en broma una vez Raúl Álvarez Garín me comentó que le gustaría más ese título que el de Punto crítico).

El secretario de redacción de Memoria, Samuel González Contreras, indico, según texto de Merry MacMasters, en La jornada: “la tragedia de Ayotzinapa hizo evidente en el conjunto de la izquierda no sólo la falta de referentes que articularan la movilización popular, sino también la falta de espacios de discusión teórico-política en particular para la izquierda marxista, socialista y anticapitalista”. No hay que olvidar que Memoria era, no sé si oficialmente, el órgano de expresión del hoy desparecido Partido Comunista.

Un aspecto importante es que tratan de escuchar las voces de los jóvenes en la revista y de acceder a las redes sociales. La presentación fue en la editorial Siglo XXI.

Nombrarán a sala del Centro Tijuana Federico Campbell

La sala de usos múltiples del Centro Cultural Tijuana, llevará el nombre del escritor Federico Campbell, autor de Tijuanenses. Cuando la muerte de Federico mucho se escribió de la presencia en sus textos de su Tijuana natal, no sólo de sus recuerdos, sino de sus retornos. Como es sabido, allá estaba cuando contrajo la influenza, en un homenaje que le hacían sus coterráneos. Su viuda, Carmen Gaitán, reunió textos inéditos que encontró luego de la muerte de Federico, y los reunió en un libro que se titula Regreso a casa, que, editado por Conaculta, ya se puede encontrar en librerías.

En una entrevista citada recientemente, Federico, quien realmente manejaba ideas originales sobre los escritores y el arte literario, dijo estas palabras que parecen hechas a la medida para responderle a Roland Barthes y uno de sus más célebres planteamientos sobre la muerte del autor. Dice Federico: “en todos los escritores, narradores, poetas, es imposible prescindir del elemento autobiográfico, porque sería como prescindir de la propia identidad personal. Un escritor no es una computadora que escribe sola. La memoria del escritor es una memoria humana. Luego entonces es una memoria cargada de congojas y de emociones”. (Carmen Galindo)