Terroristas del Estado Islámico secuestraron durante la tarde de este lunes a al menos a 90 cristianos asirios en la provincia de Hasaka, en el noreste de Siria, informó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Londres, sin revelar más detalles sobre su captura.

El rapto se registró en el marco de la operación en la que Unidades de Protección del Pueblo Kurdas (YPG, por sus siglas en inglés) intentan avanzar por tierra contra posiciones del EI en coordinación con las fuerzas de la coalición internacional liderada por Estados Unidos que les abren el paso con bombardeos aéreos.

En días recientes, miembros del YPG recuperaron el control de 20 poblados en la periferia de Hasaka, en el que murieron 12 yihadistas de EI, mientras los bombardeos de la coalición acabaron con la vida de 14 más.

La provincia de Hasaka, a 50 kilómetros de la frontera noreste con Irak, está dividida en zonas controladas por los kurdos y otras por el EI.

Contra el cristianismo

La semana pasada, terroristas del Estado Islámico difundieron un video en el que muestra la decapitación de 21 egipcios coptos, por lo que el Gobierno egipcio de Abdelfatá al Sisi respondió con bombardeos a las posiciones de los yihadistas en Libia.

Como parte de una agresiva campaña contra ciudadanos cristianos, el EI ha atacado varias iglesias en Siria, que cuenta con un 10 por ciento de su población cristiana, y ha llamado a los “cruzados” (cristianos) viviendo en los territorios bajo su control a pagar un diezmo a cambio de su vida.

El viernes pasado, Washington y Ankara acordaban apoyar a grupos rebeldes moderados sirios que combaten al EI y al Frente al Nusra (filial de Al Qaeda en Siria); el acuerdo que pretende reforzar por tierra las operaciones aéreas de los 60 miembros de la coalición, será implementado de forma inmediata.

Turquía y Estados Unidos han estimado equipar y entrenar a efectivos rebeldes entre los que unos mil 200 combatientes ya han sido identificados; en una segunda fase, los entrenamientos podrían ser replicados en Jordania, Qatar y Arabia Saudí.

De acuerdo con el Observatorio Sirio, mil 601 personas han perdido la vida por los bombardeos de la coalición que comenzaron hace unos cinco meses, entre ellos, mil 465 yihadistas del EI y 62 civiles.

El coste de las operaciones desde septiembre alcanza los 7.3 millones de suros diarios, con un incremento solicitado por el presidente norteamericano de 7 mil 800 millones de euros de presupuesto para 2016.

Aviones franceses de combate

Francia desplegó este lunes en el Golfo Pérsico su portaaviones Charles de Gaulle, como parte de la coalición internacional contra el Estado Islámico en Irak; los primeros aviones de combate Rafale despegaron del portaaviones, que navegaba al norte de Bahréin, en el Golfo.

Desde su nueva posición, los aviones franceses podrán alcanzar sus objetivos en una hora y media de vuelo, la mitad que desde la base emiratí de Al Dhafra, empleada por la aviación francesa.

El portaaviones Charles de Gaulle, que salió el 13 de enero de Toulon para una misión de unos cinco meses, permanecerá varias semanas en el Golfo, en conjunto con el portaaviones norteamericano Carl Vinson.

El portaaviones va acompañado además de un submarino de ataque, varias fragatas, entre las que se encuentra una británica antisubmarinos, y una embarcación de reabastecimiento.

Francia ejecutó a mediados se septiembre la operación Chammal en Irak, y desde entonces sus aviones han efectuado un centenar de misiones de reconocimiento y otros tantos bombardeos en el país para apoyar a las fuerzas locales y a los peshmergas kurdos que combaten al EI.

El país es, junto a Australia, uno de los que más efectivos aportan a la coalición de 32 países, aunque es EU el principal atacante.

En busca del terrorismo

A seis franceses que buscaban ir a Siria se les decomisaron sus pasaportes, una medida aplicada por primera vez desde la aprobación en noviembre pasado de una ley antiterrorista que dio esa posibilidad a las autoridades.

Los pasaportes de esos seis hombres, mayores de edad, y sus cédulas de identidad fueron confiscados por un periodo renovable de seis meses.

Además, la policía británica investiga cómo fue que tres jóvenes -Kadiza Sutana, de 16 años; Shamima Begur y Amira Abase, ambas de 15 años- se radicalizaron al grado de que escaparon de sus hogares en Londres en días anteriores para unirse supuestamente a los yihadistas en Siria.