Todos pelean con el fin de hacer fortuna
René Avilés Fabila
La guerra entre los partidos de pronto oscurece el panorama político y nos concentramos en el choque del PRI con el PAN o del PRD con ambos, y nos impide ver lo que ocurre dentro de cada uno de los institutos que batallan por obtener amplias cuotas de poder. Esas batallas son despiadadas, violentas y turbias. La política se ha convertido en un negocio sin valores, todos pelean por un lugar en la administración pública con el único fin de hacer fortuna.
¿Dónde quedaron las brillantes y patrióticas luchas de los liberales en el siglo XIX, donde brilló particularmente Benito Juárez? ¿Dónde supieron ocultar los valores sociales y políticos de la Revolución Mexicana, los momentos estelares de Lázaro Cárdenas? Todo ha desaparecido en un enorme mar de lodo.
La pelea es por el poder y éste se utiliza para hacer negocios personales y beneficiar a familiares y amigos. No hay partido que escape a esta regla, mientras que el país se debate en crisis económicas, sociales, culturales y desde luego políticas. Nos hemos convertido en el mal ejemplo del orbe y hasta en Hollywood se dan el lujo de expresar el malestar que tienen millones de ciudadanos. Para qué hablar del Papa.
La sociedad mexicana se ha pervertido no sólo por los partidos políticos, todos envilecidos, desde el más antiguo hasta el más reciente, sino por los medios que toman partido y se solazan proporcionando informaciones morbosas y amarillistas y haciendo críticas de escasa profundidad que más contribuyen a la confusión que al avance democrático.
No pasa un día sin malas, pésimas noticias y las buenas son que capturaron a un afamado narcotraficante, mientras que otro toma sin problemas su sitio. No cabe duda: las malas noticias son las mejores noticias. La sociedad se aleja de partidos y medios y se refugia en la desazón y la desesperanza. El peor enemigo es aquél que promete cambios milagrosos y salir del atraso. ¿En quién confiar si todos pasan de una u otra manera por la corrupción?
Hay que realizar un notable esfuerzo por cambiar el rostro de México. ¿Pero cómo, todos los caminos conducen a los partidos y las voces que escuchamos son de políticos y medios preocupados por tener éxito con noticias escandalosas?
La sociedad debe hacer un esfuerzo magno para salir de este sistema que nos agobia. Con su voto podemos demostrarles lo equivocados que están los partidos y los candidatos. Parte de la sociedad también tiene la culpa, se deja comprar por un plato de frijoles. Es necesario desechar esa práctica de cooptación del voto.
Hay que dignificar el valor que tiene para el país votar por quien realmente lo merezca. En estas elecciones debemos reflexionar bien el sentido de nuestro voto. Ahora es buen momento para demostrar nuestro hartazgo de los políticos corruptos, sobre todo en el DF.
El ejemplo que le damos a las futuras generaciones es el de partidos envilecidos en donde los chapulines saltan tal como lo hacen Marcelo Ebrard y cientos de políticos que aspiran a la riqueza, ya no al beneficio de la nación.
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