La “conmoción que atraviesa todo el mundo”
Raúl Jiménez Vázquez
“México está plagado de incredulidad y desconfianza que se ha demostrado en la sospecha y la duda y debemos reconsiderar a dónde nos dirigimos”. En esta confesión, vertida durante la entrevista con el diario londinense Financial Times, el presidente Peña Nieto condensó su percepción sobre las consecuencias en la opinión pública que ha tenido la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.
Indiscutiblemente se trata de la declaración más importante que ha emitido a este respecto el ocupante de Los Pinos. Sin embargo, a fin de estar a la altura de las circunstancias debió ser complementada con una reflexión crítica en torno a las causas que subyacen en ese malestar colectivo y un esbozo de las medidas que es preciso instrumentar para lograr su superación.
El origen del déficit de confianza ciudadana es claro y no hay que darle vueltas: la investigación ministerial de la tragedia de Iguala es un dechado de deficiencias y contradicciones manifiestas a las que se ha adosado una verdad histórica absolutamente inverosímil, la pretensión de dar carpetazo al expediente y el deseo de tender un ignominioso manto de olvido.
La recuperación de los pasos perdidos implica la conjunción de muchos factores. Uno de ellos tiene que ver con la seriedad y la calidad del proceso de integración de la averiguación. Aquí es útil traer al presente las sabias enseñanzas del gran filósofo francés y padre de la corriente del racionalismo René Descartes, quien en su célebre obra El discurso del método planteó que nunca debe aceptarse como verdadera ninguna cosa que no pueda ser demostrada fehacientemente, es decir, debe evitarse cuidadosamente la precipitación y tener como válido únicamente lo que no admita duda alguna.
También es imperioso encuadrar el desarrollo de la indagatoria en la lógica de la investigación científica preconizada por el afamado pensador inglés Karl Popper dentro del texto del mismo nombre, lo que implica que la tesis del horno crematorio en el basurero de Cocula debe ser vista como una mera conjetura o hipótesis susceptible de refutación, y por ello mismo es menester: I) confrontarla y evaluarla a la luz de los numerosos cuestionamientos que la han puesto en un severo entredicho, II) abrir otras líneas de investigación, incluyendo la relativa a la posible participación en los hechos de miembros de las fuerzas armadas.
El señalamiento presidencial ha evidenciado el fracaso rotundo de la estrategia gubernamental del esclarecimiento de un aberrante crimen que al decir del intelectual portugués Boaventura de Souza constituye “una conmoción que atraviesa todo el mundo”. Asimismo ha puesto de relieve la necesidad de adoptar nuevos enfoques y dar un enérgico golpe de timón pues el barco literalmente se está viniendo a pique.
Hay que hacerlo ahora, antes de sufrir el oprobio, la vergüenza internacional de una eventual descalificación por parte del grupo de expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que ya está tomando cartas en el asunto.
