De un cargo a otro
Teodoro Barajas Rodríguez
Las fricciones parecen ser una característica de los tiempos electorales, discrepancias en el seno del Instituto Nacional Electoral han sido remarcadas, el Partido Verde Ecologista de México está por doquier, en la televisión o en las salas de los cines para apelar a la sensiblería con los lugares gastados y comunes en una insultante ubicuidad.
Sistema pluripartidista que en teoría perfila una mayor y mejor competencia, sólo que esa idea no pasa de ser un esquema del deber ser que no es. La evolución política parece negada, los signos son encontrados.
En la era del cinismo como círculo del pragmatismo los últimos rasgos éticos han colapsado, algunos partidos son empresas familiares, esas franquicias parecen tener un consejo de administración, lo cual ni es democrático ni apela al cuidado de las formas.
Me pregunto si tan escasos de militancia están algunos partidos políticos que vuelven con las mismas opciones recicladas y demasiado vistas, parece simplemente increíble; un caso de muestra es lo que acontece en el Distrito Federal, ocho familias son las controladoras de la agencia de colocaciones en el PRD, me pregunto ¿sabrán qué es la ética, los valores de la democracia?
La lumpenización de la política en nuestro país no cesa ni por un momento, algunas autoridades son la negación de la inteligencia, como el alcalde nayarita que confesó haber robado poquito y ahora retorna para levantar la falda a una joven, así de procaz y bufón. Lo increíble del asunto es que sus coterráneos votaron nuevamente por él. Entonces ya no entendimos en qué parte del laberinto faunístico nos hemos perdido.
El partido del tucán que comanda el exniño verde en su momento solicitó la pena de muerte, instaurarla en nuestro país, eso fue un desfiguro porque en un estado en el que impera la injusticia seguramente miles de inocentes serían asesinados; no tiene ideología ni reparo en practicar el transformismo político: apoyó a Vicente Fox en 2000, a Lázaro Cárdenas Batel en 2001, actualmente es una especie de satélite del PRI.
Falta más claridad en las propuestas, lo que avanza del ciclo electoral se distingue por la propagación de escándalos, fricciones, las candidaturas independientes asustan a determinados actores tradicionales que observan en esa figura una amenaza para su estatus, para el negocio redondo de los dueños.
En tanto, Michoacán es inundado de encuestas de dudosa procedencia, las cuales se deslizan y propagan, se juega con los escenarios, en política nada surge por generación espontánea, seguramente habrá más para confundir a los electores. Finalmente el resultado lo arrojarán los votos, en Michoacán la elección será a tercios seguramente aunque puede resultar algún imponderable que coyunturalmente cambie el curso de las cosas.
Lo que no deja de sorprender en esta entidad —porque no ha sido abatida la capacidad de asombro— es el cada vez mayor número de representantes populares que van por el trapecio de un cargo a otro, de diversos partidos, algunos de ellos sufren una mutación porque en estas fechas vuelven a mostrarse amables.
