CIENCIA
Aumentan riesgos para la salud
René Anaya
Desde el primer domingo de abril, durante siete meses volveremos a vivir en un horario ajeno al astronómico, por lo que millones de mexicanos intentarán adaptarse a ese nuevo ciclo artificial de luz-oscuridad que se impuso desde 1996.
A pesar del descontento de buena parte de la población y de los señalamientos de que podría ser de utilidad únicamente en las regiones del país que se rigen por otros husos horarios, se continuará aplicando el decreto presidencial relativo a los horarios estacionales en México, publicado el 13 de agosto de 1997, con las respectivas reformas que ha sufrido desde entonces.
Razones horarias de peso
Como refiere el Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica: “El principal objetivo del Horario de Verano es hacer un mejor uso de la luz solar durante los meses de mayor insolación…”; de esa manera, en 2013 se ahorraron 1 224 gigawatts/hora: “En términos económicos, estas cifras significan un ahorro estimado de mil 633 millones de pesos, considerando un costo medio de la energía eléctrica de $1.33 kilowatt/hora para los usuarios domésticos”.
Al margen de la comprobación de esos datos, el argumento económico podría estar equivocado. Si se acepta sin conceder que se ahorran mil 633 millones de pesos, habría que hacer cuentas sobre lo que se gasta en salud y en pérdida de horas-hombre por ausentismo laboral debido a enfermedades derivadas del desajuste de horario.
En marzo de 2013, la revista PLoS ONE publicó un estudio realizado por los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, en el que se informó que una sola hora de desajuste aumenta en 33 por ciento el riesgo de sufrir obesidad, porque hay un desorden en las horas de las comidas.
Pero no solamente se tiene problemas de peso, también se padecen episodios de apnea del sueño (lapsos en que se suspende la respiración mientras se duerme), que ocasionan un sueño no reparador y, si el episodio se prolonga, puede causar la muerte. También se elevan los niveles de cortisol, que condiciona el aumento de azúcar y colesterol en sangre, problemas cardiacos y desórdenes hormonales.
El jet lag social
Pero eso no es todo, también se conoce que independientemente de los cambios artificiales de horario, los usos y costumbres de las sociedades industrializadas son otros factores que afectan negativamente tanto en la salud como en el rendimiento laboral, según lo han determinado expertos en cronobiología, quienes han llamado a la discordancia entre el tiempo real y el social como jet lag social.
El doctor Till Roenneberg, cronobiólogo del Instituto de Psicología Médica de la Universidad de Munich, ha ejemplificado el jet lag social: “El horario de inicio escolar definitivamente marca socialmente nuestra vida cotidiana y la de los niños en edad escolar, y cuando alguien tiene un reloj interno con horarios tardíos y debe acatar un reloj social que empieza muy temprano, esa discrepancia, el desajuste entre el tiempo interno y el tiempo social es lo que denominamos jet lag social”, según lo refirió en una entrevista que le hizo Eduard Punset en la televisión de Barcelona.
Se considera que solamente la quinta parte de la población tiene un horario matutino o en concordancia con los ritmos sociales que indican el inicio de actividades hacia las siete u ocho de la mañana; otra quinta parte es vespertina, por lo que su mejor rendimiento es por la tarde y las tres quintas partes restantes se encuentra entre estos extremos.
Sin embargo, no se respetan esos ritmos circadianos o naturales, por lo que se produce el jet lag social. De lunes a viernes, niños, jóvenes y adultos se levantan temprano y se acuestan tarde, el fin de semana duermen más para reponerse, pero el lunes regresan al mismo ritmo de madrugadores.
En realidad lo que sucede es que caen en un jet lag, es como si atravesaran varios husos horarios. Roenneberg señala en la entrevista: “Es casi como si volaran 6 veces. Vuelan hacia el este el viernes por la tarde y regresan el lunes por la mañana, pero por supuesto sin moverse del sitio. Es decir, no sufren el jet lag real de los viajes, pero la situación es la misma. Los relojes internos y los relojes sociales prácticamente los condenan a vivir en dos husos horarios distintos, ¡y tienen que enfrentarse a eso todas las semanas!”.
Si a esa situación se le agrega el horario de verano, entonces aumentan los riesgos para la salud, que repercuten en la economía. Como en México la obesidad y la diabetes son graves problemas de salud, las autoridades deberían analizar los costos y beneficios de mantener el horario de verano en regiones donde los cambios estacionales no influyen drásticamente en los periodos de insolación.
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f/ René Anaya Periodista Científico
