Claudio R. Delgado
Este año se estarán cumpliendo cien años de la llegada al mundo del escritor Rafael Solana, quien viera la primara luz en el Puerto de Veracruz precisamente un siete de agosto de 1915.
Solana es descendiente de migrantes españoles, pero no de los que llegaron a México durante la segunda gran migración de ciudadanos ibéricos durante el cardenismo, como consecuencia de la guerra civil española. La primera fue la que Hernán Cortez comandó y cuyo objetivo fue el aniquilamiento atroz y deshumanizado (el cual fue apoyado y autorizado por los jerarcas clericales de entonces) de la civilización precolombina.
Don Rafael desciende de Bonifacio Solana, natural de Santander (que es el solar de este apellido), quien llegó a México con su hermano Félix a mediados del siglo XIX y se instaló en el estado de Veracruz. Su abuelo fue Joaquín Solana, quien casó con Dolores Cinta de Solana, padre de Rafael Solana Cinta, conocido dentro del mundo del periodismo por el seudónimo de Verduguillo.
Fue este Solana Cinta, quien junto con Félix F. Palavicini y otros colaboradores, fundó El Universal en 1916, periódico del que más tarde sería, en 1934, director general. Antes dirigió El Universal Taurino y Toros y Deportes, también condujo otro diario de nombre: El Taurino; más tarde fue dueño y director de Multitudes, periódico en el cual su hijo, el escritor Rafael Solana Salcedo, a los quince años, empezó a escribir sobre teatro.
Sin embargo, Don Rafael (el escritor), a quien el oficio periodístico le viene de vena, se inició en el diarismo a la muy temprana edad de catorce años. Cuando apenas era un puberto. Seguramente, gracias a la importancia de su padre dentro de El Universal, es que durante el periodo de Miguel Lanz Duret, al frente del Gran Diario de México, Rafael Solana (hijo), publica su primer cuento infantil el seis de enero de 1929, cuyo título es: “Los tres hermanos”, en la sección infantil de El Universal Gráfico, titulada: La página de Pulgarcito, la cual formaba en su totalidad el joven de apenas catorce años, Rafael Solana Salcedo. Dicha sección aparece firmada bajo el nombre de Lape, palabra con la cual era conocido Don Rafael dentro del ámbito familiar.
Este hallazgo, los cuentos juveniles de Solana que fueron publicados por vez primera en El Universal Gráfico, resultan para mi gusto, un acontecimiento a cien años del natalicio de su autor, ya que revelan, pero sobre todo, afianza y reafirman mi dicho en torno a la precocidad que desde su más temprana infancia demostró Don Rafael, y la cual sorprendía a sus propios maestros, pero sobre todo, estas breves creaciones literarias, las cuales están llenas de encanto narrativo, perfilan al escritor que llegaría a ser más tarde.
Con motivo del centenario de Rafael Solana, el Fondo de Cultura Económica en coedición con Publicacines de Conaculta, editará un libro que contendrá una parte de los cerca de cinco mil artículos que Solana publicó en El Universal desde 1929 hasta 1992, año en el que falleció y del cual se da cuanta por vez primera en este suplemento.
Sean pues, estas líneas un homenaje al escritor Rafael Solana, quien dejó un testimonio de su versatilidad dentro de las letras nacionales y en el periodismo, tanto el político como el cultural, el artístico, el taurino, el teatral, el cinematográfico, el musical, el dancístico…
