Mientras pacientes seguían con vida, se les disecaba todo tipo de partes de sus cuerpos tales como el cerebro o los pulmones, son algunas de las torturas a lo que se sometieron los prisioneros que capturaban científicos nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
Estas atrocidades a pesar de que eran conocidas en el mundo entero, dejaban los derechos humanos a un lado como lo fue Fukuoka una ciudad ubicada al sur de Japón en la que se acaba de inaugurar una exposición que declara de forma oficial, que allí se realizaron todo tipo de crueles experimentos con una docena de soldados aliados que capturaron.
El primer experimento se realizó sobre el herido Ponczka, a quien le fue eliminado uno de sus pulmones mientras aún vivía para observar qué efecto tenía esa operación en su sistema respiratorio. Posteriormente, le inyectaron agua de mar en el cuerpo con una jeringuilla en un intento de saber si ese extraño método podría prevenir la deshidratación. “Los presos pensaban que éramos médicos por nuestra batas blancas, nunca se imaginaron lo que íbamos a hacerles. Nunca podré volver a usar un delantal blanco”, afirmó posteriormente a un diario el Dr. Toshio Tono (uno de los implicados en el suceso).
Esta triste historia comenzó un 5 de mayo de 1945 cuando –con la guerra casi finalizada- el capitán Marvin Watkins y su tripulación (unos 12 hombres, aunque el número total se desconoce) se subieron a su B-29 ubicado en Guam. Su misión era clara: bombardear un objetivo militar de la ciudad de Fukuoka, en el sur de Japón. Por entonces, y a pesar de que faltaban pocos meses para que los nipones se rindieran, nadie cedía ni un palmo de terreno y se combatía hasta la muerte contra el enemigo. El cometido no iba a ser, pues, nada sencillo.
Por otro lado, la experimentación se sabe que en los seres humanos consistió en una serie de experimentos médicos grandes cantidades de prisioneros, por parte de la Alemania nazi en sus campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Los prisioneros, mayormente judíos de toda Europa, pero también gitanos, prisioneros de guerra soviéticos y alemanes discapacitados, fueron coercionados a participar y nunca hubo un consentimiento informado. Por lo general, los experimentos resultaron en la muerte, desfiguración o discapacidad permanente, y por lo tanto son considerados como ejemplos de tortura médica.
Uno de los científicos más controvertidos fue Josef Mengele, quien condujo experimentos en el campo de concentración de Auschwitz. En Auschwitz y otros campos, bajo la dirección de Eduard Wirths, se seleccionaron reclusos para ser sujetos en varios experimentos que estarían destinados a ayudar al personal militar alemán en situaciones de combate, en la recuperación de personal militar que había sido herido y a la promoción de la ideología racial respaldada por el Tercer Reich. Dr. Aribert Heim dirigió experimentos médicos similares en Mauthausen. Por su parte, Carl Vaernet es conocido por haber llevado a cabo experiementos en prisioneros homosexuales en un intento por curar la homosexualidad. Después de la guerra, estos crímenes fueron juzgados en lo que se conoció como el Juicio de los doctorados. El rechazo a los abusos perpetrados llevó al desarrollo del Código de Núremberg sobre ética médica.
