Acusado de nazi al grado de casi retirarle el premio Nobel de Literatura que ganó en 1999, por ser uno de los testigos incómodos del siglo XX, el escritor alemán Günter Grass murió este domingo en un hospital de Lübeck, ciudad donde residía.

Por el conjunto de una obra, en la que ofreció su memoria de un siglo de guerras en una de las cuales —la Segunda Guerra Mundial—, Grass participó como soldado de las sturmabteilung — fuerzas de asalto—. Este episodio incluido en sus memorias “Peleando la cebolla, 2007”, ensombrecería su vida, pues a pesar de que en obras anteriores había referido su pertenencia a las fuerzas armadas de Hitler cuando solo contaba con 16 años, ésta última referencia agitó a Alemania y al mundo.

En los últimos días de Grass con la ayuda de un respirador y en la compañía de su esposa Ute, estaba a punto de publicar un libro de poemas, dibujos y narraciones, donde se mostraba jovial y alegre, preocupado por el estado del mundo, por el retorno de la maldad a situaciones que recordaban lo peor de la Edad Media, estaba convencido de que sólo la unión de Europa y el conocimiento comprometido de la realidad de otros, iba a levantar el ánimo de una humanidad cuyo siglo XX, que él retrató con melancolía en su texto “Mi siglo (1999)”, había sido alimento cruel o gozoso de su alma que a veces era, también, la de un niño que vivió pendiente de su madre y que, al final de su vida, contaba ese desprendimiento con ternura y sentimiento de soledad, según relata el diario español El País.

Rompió tabúes en el Nobel y el Asturias

Experto en agitar conciencias y en derribar tabúes, el escritor alemán logró que la Fundación Príncipe de Asturias concediera en 1999, por primera vez en su historia, su galardón de las Letras a un autor en lengua no española. El premio en ese entonces, se había circunscrito en su faceta internacional al ámbito iberoamericano, pero la excepcionalidad de la trayectoria cívica y humana, hizo que el jurado cambiara su criterio, una decisión con la que además se adelantó en tres meses a la concesión del Premio Nobel de Literatura.

El autor de El tambor de hojalata solía decir que ambas distinciones eran igual de importantes y cuando en octubre acudió a Oviedo a la gala de los Príncipe de Asturias, hiso una encendida y apasionada defensa del libro y la lectura, asegurando que “si algún día la especie humana se aniquilara a sí misma, la literatura “tendría la última palabra, aunque solo fuera de octavilla”.

Una vida marcada de polémica.

Nacido en Danzig el 16 octubre de 1927, la vida del escritor alemán Günter Grass tuvo tres ejes fundamentales; el arte, la literatura y el compromiso político, que en buena parte eran reflejadas en las polémicas que marcaron la vida del escritor. Entre las polémicas más sonadas, según texto del diario español ABC, estas son alguna de ellas:

  1. Miembro de las SS y relación Con Benedicto XVI. A los 17 años perteneció a las Waffen-SS. Se conocía que en 1944 había ayudado al ejército nazi, un capítulo oscuro de su biografía, que él mismo reconoció en su libro Pelando la cebolla, publicado en el año 2006. Cuando se conoció su militancia en el ejército alemán, las críticas arreciaron, Grass fue acusado de nazi e incluso hubo presiones para que la Academia sueca le retirara el premio Nobel que había ganado en 1999.
  2. En contra de la reunificación alemana. Grass fue un gran enemigo de la unión de la República Federal (RFA) y la República Democrática alemana (RDA). Recopiló todas sus ideas en «Alemania: una unificación insensata». Allí afirma que se destruyó mucha más cultura en ambos países en las postguerra que en el período mismo del conflicto bélico.
  3. Agradecimiento por el Nobel. En 2001 le era concedido el premio Nobel de Literatura por la Academia Sueca. En su comparecencia ante los medios de comunicación para agradecer el galardón, Grass no escatimó en críticas. Desde la manipulación genética, a la destrucción del Medio Ambiente, pasando por la elevada deuda que había dejado la era de Helmut Khol.
  4. El 11-S y Bush. El novelista alemán consideraba que la fuente del 11-S está en el odio del Tercer Mundo contra el acomodado Primer Mundo y al que fuera presidente de Estados Unidos, George Bush, como una amenaza contra la paz mundial.
  5. El poema “Lo que hay que decir” e Israel. En este poema publicado en abril de 2012, el autor compara a Israel con los métodos de la antigua Alemania Democrática y afirma que el estado judío es el mayor peligro para la paz mundial, por el arsenal de armas nucleares que tiene en secreto. Causó una auténtica conmoción en su país, Israel le nombró persona “non grata” y pidió que le quitaron el premio Nobel.
  6. Merkel y Grecia. Todavía no había llegado Syriza al poder y ya Günter Grass puso el asunto griego en primer plano. Tras el de Israel, en mayo 2012 lanzó otro poema arremetiendo esta vez contra la política de Merkel en relación con la presión económica ejercida sobre el país heleno. Para que no quedara ninguna duda de su opinión al respecto, los versos se titulaban “La vergüenza de Europa”, y en ellos señalaba que la política de la UE condenaba a millones de personas a la pobreza.

Los últimos años de Günter Grass fueron solitarios. Su última obra publicada en 2008, la novela autobiográfica titulada Die Box, le provocaron serias enemistades, sin embargo fue su poema Lo que hay que decir, con polémicas referencias contra Israel, leídas como un canto antisemita, provocaron encendidas protestas en medio mundo. Lo cierto es que su pérdida deja un fuerte vacío cultural en la historia de la Alemania moderna.

Con información de El País, ABC y El Mundo, España