Patricia Gutiérrez-Otero

Mientras el Papa Francisco lanzó un llamado muy claro para los líderes de la Cumbre de las Américas de la Organización de Estados Americanos realizada el 11 y 12 de abril de 2015 en Panamá, mostrando las exigencias de la justicia en un Continente con grados tan altos de desigualdad económica, tanto entre Estados como entre individuos, en México un obispo se moviliza en cuanto cristiano y en cuanto ciudadano para que las leyes en el país favorezcan a los ciudadanos y a las personas que éstas rigen.

El Papa Francisco subrayó que se sentía en sintonía con el tema de la Cumbre de las Américas: “Prosperidad con equidad: el desafío de la cooperación de las Américas”. La desigualdad trasciende las fronteras de un país y se da en las relaciones entre los países: “Estoy convencido (…) de que la inequidad, la injusta distribución de las riquezas y de los recursos, es fuente de conflictos y de violencia entre los pueblos, porque supone que el progreso de unos se construye sobre el necesario sacrificio de otros (…)”. Tema propio de la geopolítica y de las relaciones internacionales. Pero, por otra parte, Francisco desmiente la teoría del goteo: “La teoría del ‘goteo’ o ‘derrame’ se ha revelado falaz (cf. Evangelii Gaudium 54): no es posible esperar que los pobres recojan las migajas que caen de la mesa de los ricos”. El Papa también llama la atención sobre la difícil situación de los migrantes y de los pueblos originarios.

Por su parte, don Raúl Vera, obispo de Coahuila, en lugar de dirigirse a los líderes, parte con y desde las bases, y ellas junto con él deciden hacer el cambio desde abajo, no esperarlo desde arriba. El punto de partida, en relación con el llamado de Francisco, difiere, el punto de llegada es el mismo: evitar la injusticia que se ha asentado en las leyes y en las costumbres. Por eso la convocatoria a trabajar para que el pueblo se dote de una nueva Constitución con unos nuevos representantes.

Tras varios meses de aglutinar gente que busca el mismo ideal, de trabajar codo a codo a lo largo de la República Mexicana, de dar a conocer el afán que los convoca y seguir engrosando grupos (ya existen comités estatales provisionales en 27 Estados), ahora la Constituyente propone una Primera Asamblea Nacional para definir la ruta a seguir el próximo 2 de mayo.

Los miembros de la Constituyente parten de la conciencia de la crisis humanitaria, de la rapiña que vive el país por parte del gobierno y las transnacionales, de los políticos y los partidos, y del deseo de cambiar el rumbo del país desde la ciudadanía en su sentido más amplio.

No hay que confundir, la Iglesia no busca cotos de poder como institución. Seguidores de Jesús luchan por liberar al hombre de cadenas que el ser humano ha creado para sujetarlo y aprovecharse de él. Sin embargo, la Constituyente Ciudadana está abierta para todo aquel, haya o no haya participado en las reuniones anteriores, que busca un hombre y una mujer libres y dignos. Si quieren mayores informes pueden encontrarlos en www.constituyenteciudadana.org

Además, opino que se respeten los Acuerdos de San Andrés, que se siga la investigación sobre los 43 normalistas de Ayotzinapa, que se dé marcha atrás en las reformas constitucionales.

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