Elecciones en Michoacán

 

 

Teodoro Barajas Rodríguez

Michoacán ha sido una entidad sui géneris en el ámbito electoral, regularmente ha sido génesis de diversos movimientos políticos desde el trayecto inicial de la nación mexicana, en esta tierra brotaron las semillas de independencia, por ello su densidad histórica es incuestionable.

La entidad dueña de una profunda riqueza cultural hace mucho tiempo registró la alternancia política y conjuró con ello los viejos fantasmas vinculados a los estallidos sociales poselectorales.

Hace algunos pocos años sufrió el avance de células cancerosas del crimen organizado cuyas secuelas aún se padecen traducidas en actos ilícitos; ahora de nuevo se registra una disputa aunque electoral, cuyo pronóstico es simplemente reservado.

Las principales fuerzas políticas tienen posibilidades que seguramente en algunos casos mermarán conforme avance el proceso electoral, las campañas de golpeteo interesadas en propagar desprestigio con la coraza de la calumnia ya comenzaron para afectar a los tres aspirantes de mayor peso. Tales estrategias ensombrecen el panorama, no tienen un ápice de civismo, más bien contribuyen para incrementar el desencanto contra las organizaciones partidarias.

Luisa María Calderón Hinojosa, Ascención Orihuela Bárcenas y Silvano Aureoles Conejo, respectivamente, están inmersos en las campañas aunque no pasa un solo día sin que los cuestionamientos afloren para sustituir el debate de ideas por más imputaciones, medias verdades y reiteración de promesas.

El próximo gobierno tendrá una duración de seis años a diferencia de las últimas dos administraciones, la que encabezó el perredista Leonel Godoy Rangel duró cuatro años, la que en teoría encabezaría Fausto Vallejo Figueroa —que compartió con Jesús Reyna y Salvador Jara—, será de tres años siete meses quince días. Ante una temporalidad que regresa a un lapso normal se tendría más tiempo para planificar, diseñar políticas públicas adecuadas, cerrar el paso a la improvisación, afrontar las descomunales deudas legadas desde hace más de una década, apostar por otra visión que refleje resultados, eso y más se requiere para no anclarse en promesas abstractas del bien común.

Un dato que no pasa inadvertido es la vocación de algunos personajes por cambiar de piel, hace unos meses acreditaban su militancia en un partido, al no conseguir candidaturas en su organización originaria se han inscrito en otras. Retrato indiscutible de la condición humana.

Este lunes 20 comenzaron las campañas los aspirantes a las presidencias municipales y diputaciones locales, la lluvia de propaganda es febril, inagotable, en muchos casos inútil por cansada.

En términos generales la mercadotecnia electoral ha resultado onerosa, la lluvia de spots es inagotable, las empresas del ramo hacen su agosto para vender chatarra vinculada a la calumnia, a un humor defectuoso, ofensivo como bien lo planteó la directora de Siempre!, Beatriz Pagés, en la edición anterior.

En fin, Michoacán despliega sus banderas y su gente aún cree en la articulación de utopías, la capacidad de asombro sobrevive.