Hoy se cumplen setenta años del suicidio de Adolfo Hitler, la sombra del dictador sigue en su austríaca ciudad natal, la Alemania nazi vivió una suerte de rendición por capítulos, que arrancó en el Búnker del führer y se consumó en el extrarradio de Berlín, bajo mando soviético.

Margot Blank, al subdirectora del Museo Germano-Ruso, de Karlshorts, lugar donde se suscribió la capitulación, recuerda, que la rendición de Hitler era incondicional y que no hubo negociación, declaró “esta sala se llenó esa noche de representantes de las cuatro potencias, más lo que quedaba del mando nazi, más mucha prensa”.

Fue una ceremonia breve, pero “todos tenían en su mesa su botella de de vodka, de coñac, o de champaña, ya que había realmente algo que celebrar, de pronto acababan con doce años de nazismo y seis de guerra, comenta Blank.

Días después de que le ejercito Rojo entrara en Berlín y Hitler siguiera encerrado en su búnker, sin asumir la derrota y forzando a los suyos a verter hasta la última gota de sangre.

Berlín había pasado mese bajo bombardeos estadounidenses y británicos, el más devastador el 3 de febrero y el 21 de abril las tropas del general soviético Nikolai Berzarin habían alcanzado los límites de la ciudad, desde el este.

La capitulación personal del Führer se plasmó el 29 de abril , la noche en que se casó con Eva Braun, escribió un doble testamento el privado y el político y decidió suicidarse, al día siguiente un 30 de abril de com otambién lo hicieron Joseph Goebbels y su esposa Magda, tras envenenar a sus seis hijos.

Dejó al mando a Karl DÖnitz, quien por no entregarse directamente al poder soviético, negoció desesperadamente una rendición parcial con los aliados occidentales hubo varias rendiciones parciales.

Durante la guerra nazi murieron 50 millones de personas, unas 860 mil mujeres y niñas fueron violadas por los aliados, la mayoría, en el sector soviético.

Con información del Diario “El Universal”