Hace treinta años, el Dr. Rodolfo Neri Vela se convirtió en el primer mexicano que viajó al espacio
en una misión lanzada por la NASA para orbitar el satélite Morelos,
así como para realizar algunos experimentos científicos.

Por Gerardo Yong

Este año se cumplen dos acontecimientos espaciales muy interesantes en la historia espacial: el 50 aniversario de la primera caminata espacial, realizada por el cosmonauta Alexei Leonov y los 30 años del vuelo orbital realizado por el doctor Rodolfo Neri Vela, con lo que se convirtió en el primer astronauta mexicano, Siempre! habló con nuestro connacional quien nos comentó sobre sus experiencias en el espacio, la importancia que este hecho tiene en la historia espacial mexicana, así como los avances que han tenido otras naciones en el mundo que, a todas luces, evidencian el atraso de México en materia espacial.

Gerardo Yong.- Este año se cumplió medio siglo de la primera caminata espacial realizada por el hombre, así como el primer vuelo de un mexicano al espacio, ¿qué han representado para ti, estos dos acontecimientos?   

Rodolfo Neri Vela.- Efectivamente, hace poco se cumplieron los cincuenta años de la primera caminata espacial, realizada por el cosmonauta Alexei Leonov. Yo tuve el gusto de conocerlo a través de una asociación que se llama Asociación de Exploradores del Espacio, una especie de club donde para ingresar, tienes que haber estado en el espacio. Esta asociación se creó hace muchos años, antes de que cayera el Muro de Berlín. Yo conviví con varios astronautas retirados de la NASA, así como con varios cosmonautas rusos. Inclusive organicé un congreso en la Ciudad de México hace poco más de 25 años y Alexei Leonov vino, junto con otros cosmonautas y asimismo nos acompañó el primer cosmonauta cubano Arnaldo Tamayo. También estuvieron varios astronautas estadounidenses retirados como Michael Collins y Buzz Aldrin. Ya hace tiempo que se inició esta era de los viajes tripulados y yo tuve el privilegio de participar en los primeros vuelos de los orbitadores de la NASA. Hace treinta años, la revista Siempre! publicó en su portada un dibujo sobre mí y el satélite Morelos, el cual acabábamos de poner en órbita a fines de 1985 y me da mucho gusto estar en sus páginas nuevamente.

GY.-¿Tú tuviste el privilegio de estar en el espacio, qué ha significado para ti este acontecimiento? ¿Cómo se mira la Tierra desde dónde estabas? ¿Qué impresión te dio esto?

RNV.- Sabemos que el sonido no se puede propagar en el vacío. Se escuchan ruidos dentro de las naves, de las cápsulas o en los laboratorios que orbitan la Tierra. Si alguien estuviese fuera de la nave y se encendiesen los motores no escucharía absolutamente nada, lo único que vería serían las flamas, la iluminación de los motores, porque la luz sí se propaga en el vacío; es por eso que nosotros podemos ver las estrellas, por ejemplo. Todos los vehículos espaciales en el interior son ruidosos, porque es necesario conservar una temperatura equilibrada para los cosmonautas o astronautas. Hay filtros y máquinas que están recirculando el aire; los aparatos electrónicos también ocasionan ruidos. El metabolismo de los seres humanos está provocando mucho calor y se requiere de tecnología para ventilar el interior de los vehículos espaciales, lo cual se hace con un método conocido como radiación de calor.

GY.- ¿Qué ha implicado para México tu hazaña?

RNV.- Yo creo que México tuvo una oportunidad histórica en 1985 y digo México, porque aunque yo tuve el privilegio de despegar a bordo de la nave Atlantis, de llevar el escudo nacional; en realidad éramos todo un pueblo los que estábamos participando en una misión espacial por primera vez en nuestra historia. Quizás las nuevas generaciones no se dan cuenta o no saben que fue la primera vez en todos los viajes tripulados de la NASA cuando entrenaron a un ciudadano latinoamericano para representar a su nación. Nuestro país tuvo ese privilegio, yo fui el primer ciudadano latinoamericano enviado por una nación para representar a todo un pueblo en una misión espacial. Fui entrenado para vivir y trabajar dentro de un orbitador y hasta la fecha, en 2015, soy el único ciudadano latinoamericano que fue entrenado para trabajar y vivir en un orbitador de la NASA de Estados Unidos y el único que logró despegar desde el Centro Espacial Kennedy durante la era de los transbordadores espaciales que duró 30 años, desde 1981 hasta 2015. Yo creo que este hecho es un lugar privilegiado para México en la historia espacial. El hecho de que haya sucedido hace 30 años es lo de menos, aunque es algo que hay que mantenerlo vivo, porque es parte de la historia de México. Es necesario hacer una gran labor de divulgación científica en nuestro país, sobre todo para incentivar a nuestros jóvenes que estudian carreras científicas y tecnológicas como la mecatrónica, etcétera.

GY.- Otros países han dedicado más interés en explorar el espacio que México, lo cual me parece muy triste. Hay países que incluso han desarrollado un gran potencial espacial como China en poco tiempo. En lo personal, ¿qué opinión tienes del programa espacial chino?

RNV.- China ha dado la gran sorpresa. Se tuvo que abrir al mundo, tomar una filosofía semioccidental  en el campo de los negocios y, de esta manera, fue adquiriendo la confianza de Occidente. Por su carrera armamentista, al igual que las grandes potencias del mundo, desarrolló misiles, cohetes y satélites de todo tipo desde hace décadas, pero durante mucho tiempo, Estados Unidos impidió que satélites construidos por empresas estadounidenses fueran enviados a China para ser lanzados por cohetes chinos para proteger su tecnología. La situación ha cambiado y China tiene ahora un gran potencial espacial. India también es un gran país dedicado a los estudios espaciales.  Pese a todos sus problemas sociales, religiosos y de discriminación, tiene grandes científicos y excelentes ingenieros, y un presupuesto muy por debajo de otros países, sin embargo sorprendió al mundo al poner en órbita un satélite alrededor del planeta Marte. ( HYPERLINK “http://www.rodolfonerivela.com/” \t “_blank” www.rodolfonerivela.com).