A una semana
Alfredo Ríos Camarena
Estamos a pocos días de que se celebren las elecciones federales para renovar la Cámara de Diputados, además de 9 gobiernos y congresos locales, presidentes municipales y jefes delegacionales en el Distrito Federal y su Asamblea Legislativa; estos comicios reúnen varias características que los hacen atípicos y diferentes a los anteriores, por varias razones.
La trasformación de la ley electoral y de la estructura administrativa del IFE a INE ha creado un gigante con muchas atribuciones extremadamente regulado; si bien es cierto, aumentan sus competencias, también dejan serios vacíos legislativos y administrativos; se aumentó el número de partidos políticos con registro, tres de ellos, sujetos a la ratificación del voto popular que deberán llegar a un mínimo de 3% de la lista nominal para consolidar su registro; las causales para la nulidad han cambiado sus parámetros y se establece, entre otras, por exceder gastos de campaña, con lo cual se requerirán decisiones urgentes y claras del tribunal electoral, pues seguramente el número de impugnaciones será altísimo.
A esos elementos técnicos habrá que agregar una percepción nacional de irritación contra todos los partidos que se sumará a las causales que provocarán la abstención en las elecciones intermedias, que pasará del 60% de la lista nominal que actualmente tiene 83 millones y medio de ciudadanos con capacidad legitima de votar. Es decir, que el universo total de votos alcanzará apenas los 33 millones.
La mayoría de las encuestas dan por anticipado el triunfo del PRI, que tendrá aproximadamente el 30% de los votos más un aproximado de 9% de los que se emitan a favor del Partido Verde, esto es, de los 33 millones de votantes se obtendrá un aproximado de 12 millones 800 mil sufragios, que permitirán una mayoría relativa de estos dos partidos en la Cámara de Diputados.
Nueva Alianza obtendrá 4%, que representa 1 millón 320 mil votos aproximadamente; el PAN con sus divisiones internas alcanzará un 26%, que significan alrededor de 8 millones y medio de votantes; el PRD mantendrá una votación semejante a otras elecciones intermedias con un 13% de votos, que representa cerca de 4 millones 300 mil; Morena obtendrá un 11%, o tal vez un poco más, que serán alrededor de 3 millones 63 mil votos.
Los demás partidos se encuentran con la espada de Damocles sobre su cabeza, pues tendrán dificultad para alcanzar más del 3% de la votación; de acuerdo a este pronóstico, sólo queda un 7% de votos; por eso, la lucha encarnizada entre el Partido Movimiento Ciudadano y el Partido del Trabajo para alcanzar el 3%; muy probablemente queden descartados los partidos Humanista y Encuentro Social.
A lo anterior, habrá que agregar el clima de oposición a la elección que se ha manifestado por diversos grupos encabezados por el magisterio radical, particularmente en los estados de Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Tamaulipas; agréguese a esto, la delincuencia organizada que amedrenta, amenaza y ofende a la sociedad con atentados y crímenes proditorios.
