Caos interminable

Teodoro Barajas Rodríguez

En Michoacán se han suscitado hechos violentos con velocidad, en los últimos años ya los registros abultan sendos expedientes, al suponer que se daba vuelta a la página nos encontramos de nuevo bajo metralla, asesinaron a un candidato a presidente municipal y el día 22 de mayo en Tanhuato fueron abatidas 43 personas. El caos, la nota roja extrema.

Es evidente que algo se ha descompuesto, la penetración del crimen es ostensible y no de ahora porque tiene larga data.

Autoridades locales como del INE señalaban previo a la matanza de Tanhuato que Michoacán no se catalogaba con focos rojos, más tardaron en decirlo porque casi simultáneamente se descargaba el horror en el occidente michoacano límitrofe con Jalisco, de nueva cuenta en el ojo del huracán, policías contra sicarios en una estampa reiterada en el país en la última década.

Se vive una era violenta que incrementa la mortandad, hace crecer la epidemia dispersada por los poderes fácticos. Ese día se decomisó un arsenal de armas sofisticadas, 42 bajas fueron presuntos integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación, una más fue de la policía federal. Palpitaciones de la realidad que no miente son actos consumados.

Hace mucho Michoacán enfiló por los derroteros de la inseguridad, cada gobierno de los últimos que hemos tenido, y de alguna manera padecido, no asumen responsabilidades porque suelen culpar a los antecesores. Lo real es que los muertos no son invención, son los rastros de los costos que arroja una evidente descomposición que no tiene punto final. Mucho se dejó de hacer en anteriores administraciones pero las actuales no deben limitarse a cuestionar a sus antecesoras, ése no es su trabajo, ello equivale a salirse por la tangente.

Las versiones oficiales apuntan a que el día 22 los efectivos policiales fueron agredidos y respondieron en el rancho de El Sol, luego entonces llueven las hipótesis en un atípico enfrentamiento que abatió 42 presuntos delincuentes contra una baja policiaca, la opinocracia cuestiona la información gubernamental.

Hace no mucho tiempo en Jalisco se vivió un día turbulento porque el crimen organizado estuvo presente con sus ramificaciones en 36 municipios de la mencionada entidad, un helicóptero de la fuerza fue derribado, el caos fue creciente; ahora Michoacán vivió un día negro.

Las especulaciones e interpretaciones respecto a los hechos sangrientos de Tanhuato se esparcen, un acto consumado al margen de lo que se diga o escriba es que 43 personas fueron abatidas, una cifra alta, un número idéntico que nos remite a Ayotzinapa.

Michoacán es foco rojo, los hechos lo señalan, esperamos la coordinación de autoridades y actores políticos más allá de fobias o filias, el momento lo demanda.