El Papa Francisco advirtió en su catequesis sobre la familia este miércoles 24 de junio que, “cuando los adultos pierden la cabeza, cuando cada uno piensa en sí mismo, cuando papá y mamá se hacen daño, el alma de los niños sufre mucho, y siente la desesperación. Son heridas que dejan una cicatriz para toda la vida”.
Frente a unas cincuenta mil personas que compartían la audiencia general, el Papa se preguntó si “a pesar de todos nuestros refinados análisis psicológicos no estaremos un poco anestesiados ante las heridas de los niños. Cuanto más se intenta compensarles con regalos y meriendillas, más se pierde el sentido de la herida del alma, la mas dolorosa y profunda”.
En su reflexión sobre la manera de proteger la felicidad familiar, el Papa Francisco señaló que “cuando se descuidan, mientras todavía tienen remedio las pequeñas lesiones del amor entre los esposos, éstas se agravan: se transforman en prepotencia, hostilidad y desprecio”.
Con conocimiento de la realidad del mundo, el Papa explicó que “llegados a ese punto, las heridas que dividen al marido y la mujer invitan a buscar en otro lugar comprensión, apoyo y consuelo. ¡Pero, con frecuencia, esos apoyos, no piensan en el bien de la familia!”.
Aunque, según mencionó, “hay casos en que la separación es inevitable. Y puede ser incluso moralmente necesaria, para proteger al cónyuge más débil o a los hijos pequeños de las heridas más graves causadas por la prepotencia o la violencia, el envilecimiento, la explotación o la diferencia”.
El tema concertado fue duro, pero forma parte de la amplia serie de catequesis sobre la familia, en las que el Papa Francisco ha expuesto todos los matices, y desmenuzando los principales problemas para recomendar vías de solución.
Información ABC España
