Por Carlos Ángel Arrieta Llanas

Las autoridades de México callan, mientras que el gobierno de Grecia se ahoga y la moneda de Estados Unidos se fortalece. La decisión de 3.2 millones de grecos, que decidieron el NO durante el referéndum para aprobar la troika que proponen el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, junto a la Comisión Europea, a fin de refinanciar la deuda de ese país, ha generado la volatilidad de los mercados internacionales y por consecuencia, el incremento en el precio del dólar, principalmente en países tambaleantes como México.

La moneda estadounidense cerró nuevamente con un precio de 16.10 pesos a la venta en algunos bancos o casas cambiarias.

El impacto no es solamente para la zona fronteriza donde regularmente se paga, se compra y se vende en dólares, sino también para el bolsillo de los ciudadanos y de las empresas que apuestan a diario su capital en los mercados nacionales e internacionales.

Mientras que al cierre de la jornada de este martes 07 de julio, el dólar libre se vendió en ventanilla hasta en 6.10 pesos y se compró en un mínimo de 14.75 pesos en la mayoría de los bancos del Distrito Federal, el Euro se ofertó en 17.65 pesos, lo que representa una baja de cinco centavos en referencia al día anterior.

En la entrevista exclusiva realizada a José Ángel Gurría, por la revista Siempre!, el Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), advirtió del impacto que tendría la crisis financiera a la que se enfrenta Grecia, actualmente bajo el mandato de  Alexis Tsipras.

Gurría descartó que el impacto financiero solamente sea para Grecia, pues consideró, que invariablemente, tiene algún efecto en los mercados más cercanos.

“Por otro lado, se generan turbulencias en otros mercados como los de acciones, tipo de cambios, tasas de intereses, etcétera, pero duran unas horas, se vuelven a establecer, en fin, no pueden tomarse decisiones con base en el comportamiento de los tipos de cambio y demás”, enfatizó Gurría.

El hecho de que Grecia gastara más de lo que tenía en su reserva económica y que aceptara deudas que no podía soportar, hizo que en menos de ocho años se convirtiera en la segunda nación con mayor déficit en sus finanzas públicas, sólo por debajo de Islandia, con un 13.6 del Producto Interno Bruto (PIB).

Ahora, ese reiterado comportamiento financiero helénico, disparó el dólar, bajó el Euro y tambaleó el  mercado cambiario internacional.

Ante este escenario, en Estados Unidos existe la posibilidad de una modificación urgente en su política monetaria, pues el mercado se observa concentrado en la estabilidad de la eurozona.

Tras años de relativa permanencia, la moneda estadounidense vuelve a cobrar fuerza al alcanzar los 16.10 pesos y los expertos predicen que en el resto del 2015 seguirá la tendencia.

Esta fortaleza del dólar continuará extendiéndose ante una mayor expectativa de alza en las tasas por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, debido a la situación en Grecia y al programa de compra de activos del Banco Central Europeo.

Aquí el problema es la devaluación del peso mexicano, frente a la fortaleza del dólar, lo que implica por obvias razones, una debilidad importante en la economía mexicana, además, de que se podrían ver afectados los mercados de importación que por consecuencia impactará el precio en la mayoría de los productos.

Es decir, entre más cueste el dólar, más se devalúa la moneda mexicana, ante una divisa estadounidense que soporta la Reserva del Banco de México.