Acapulco, Guerrero.- La segunda evasión de Joaquín Guzmán Loera alias el Chapo puso en alerta roja a las autoridades gubernamentales de Guerrero ante la posibilidad de que se haya refugiado dentro del territorio, pero la alerta mayor no la constituye su presencia, sino el inevitable reacomodo de fuerzas entre las células del crimen organizado y su alineamiento hacia los grandes capos y convertirse en escenario de nuevas batallas cruentas y despiadadas.

El gobierno estatal desplegó un operativo de seguridad en diversas zonas del estado, el cual abarca la instalación de filtros de revisión en las principales carreteras y caminos secundarios que colindan con el Estado de México, así como en diversos tramos de la autopista del Sol.

Ordenó atención especial en los aeropuertos internacionales de Acapulco e Ixtapa-Zihuatanejo, así como en terminales aéreas menores que se localizan en diversos municipios como Iguala, Chilpancingo y Ciudad Altamirano.

En el operativo participan la Policía Federal y Gendarmería que se encuentran asignada en Guerrero, así como elementos del ejército y marina, fuerza estatal, policías municipales y agentes ministeriales.

Pero lo más probable es que la entidad sea objeto de acciones estratégicas y no una guarida de El Chapo.

Debe tenerse muy presente que Guerrero es hoy el mercado de producción de droga más lucrativo del país, por ende, lo cual es móvil para que diversas organizaciones criminales luchen por el control de las zonas de producción de la amapola y la mariguana.

La producción de drogas no se encuentra focalizada en una zona o región en particular, sino que es un problema que se encuentra presente en toda la entidad.

De enero de 2000 a diciembre de 2014, las autoridades federales encontraron al menos un sembradío de amapola o mariguana en todos los municipios de Guerrero, a excepción de Ilatenco, Juchitán y Marquelia.

En 65 de los 81 municipios de la entidad haya presencia permanente de al menos una organización criminal y que en 47 de los municipios se encuentren operando dos o más organizaciones criminales antagónicas.

En la actualidad, existen cuatro grandes zonas de producción o distribución de drogas que están siendo disputadas por las 10 organizaciones criminales que operan en Guerrero.

1.- Costa Grande-Tierra Caliente. Durante años, éste ha sido un importante territorio de producción de mariguana, rubro en el que se destacan los municipios de Petatlán, San Miguel Totolapan, Técpan de Galeana y Zirándaro. En dicha zona, también se ha registrado un incremento importante en la producción de amapola, sobre todo en el municipio de Tecpan de Galeana.

La zona en cuestión era controlada por los Caballeros Templarios, aunque subsistían algunos focos de resistencia en Petatlán y Técpan de Galeana, ya que en ellos seguía operando una organización criminal conocida como los Granados y una célula del Cártel de Sinaloa.

2.- Norte-Centro.(Alcanza unos municipios de Tierra Caliente). En ella coexisten células criminales de tres organizaciones distintas: los Guerreros Unidos, los Rojos y la Familia Michoacana. Esta zona no sólo tiene una alta densidad de cultivos de amapola, en especial el municipio de General Heliodoro Castillo, sino que además es la zona por la que pasan las principales carreteras de la entidad, de tal forma que es el punto de salida natural de la droga que va de Guerrero hacía el centro y el norte del país.

3.- Centro y de la Montaña. Comprende varios municipios que tienen una importante producción de amapola, como es el caso de Atlixtac y Ayutla de los Libres; Además en esta zona se han encontrado laboratorios en donde se procesa el opio y se fabrican diversas drogas sintéticas. La disputa por esta zona se da entre dos remanentes de la organización de los Beltrán Leyva: los Rojos y los Ardillos.

4.- Zona Metropolitana de Acapulco. No es una zona productora pero sí de alto consumo y con una infraestructura de comunicaciones estratégica que le convierten en punto de embarque. La lucha por el control de Acapulco se inició en 2002 y le convirtió en la ciudad más violenta del país. Las organizaciones responsables de esa escalada de violencia fueron El Cártel Independiente de Acapulco y la Barredora, la cual representa los intereses del Cártel de Sinaloa en la región, durante el periodo 2011-2014.

Tras la detención del Chapo Guzmán en febrero del 2014, quien ha venido tomando el control de poco más de la mitad del territorio guerrerense es el Cartel Jalisco Nueva Generación.

En el 2013 el Cártel del Pacífico, entonces controlado por Joaquín El Chapo Guzmán, tenía como su célula al CJNG, con presencia en Jalisco, Colima, Michoacán y Veracruz.

Para el 2015, el CJNG ya como un grupo independiente, acrecentó con presencia en los estados de Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, Nayarit, Guerrero, Morelos, Veracruz y el Distrito Federal, particularmente aceleró su avance a raíz de la detención del Chapo.

Negocios son negocios 

Rivalidad entre Sinaloa y Jalisco Nueva Generación se explica por el modus operandi. Ambos grupos tienen un modelo de negocios altamente sofisticado y lucrativo, basado en colocar cocaína de alta calidad en mercados como el asiático, que le deja un nivel de ganancias de 3,400 por ciento más que el mercado estadounidense.

Bajo el liderazgo del Chapo el cartel de Sinaloa llegó a controlar mercados en Centro y sur América, Europa, Asía, El cuerno de áfrica y comenzó a penetrar en Australia, son las áreas que ambiciona CJNG.

Guerrero resulta importante además por su riqueza mineral misma que sirve como moneda de cambio para obtener el abasto de las sustancia bases para la producción de drogas sintéticas. La infraestructura logística clave de la región se ubica en Puerto Lázaro Cárdenas, Michoacán y Acapulco por las carreteras y el aeropuerto, además de su cercanía con la región centro donde ya instalaciones para el procesamiento químico.

Para la reconstrucción del imperio del Chapo, Guerrero es una de las áreas clave cuyo control ni puede ni está resignado a perder.