Entrevista a Everard Meade / Trans-Border Institute de la Universidad de San Diego / Exclusiva para Siempre!
Ofelia Alemán García
“Soy el jefe de jefes, señores”, dicen los Tigres del Norte, “me respetan a todos niveles, mi nombre y mi fotografía nunca van a mirar en papeles”, a menos que sea en camisetas y carteles de apoyo al Chapo, los cuales aparecieron en diferentes locales comerciales de Sinaloa y de la Ciudad de México al día siguiente de la fuga del Altiplano.
Decenas de personas se manifestaron en Sinaloa en apoyo al capo. Un héroe. “El Chapo es un mito y la gente lo cree porque necesita creerlo”, dice Ev Meade, director del Trans-Border Institute de la Universidad de San Diego, California, Estados Unidos, quien habló en entrevista exclusiva para Siempre! sobre el panorama de México en el exterior ante la reciente fuga de uno de los capos más grandes de México.
¿Cómo se ve México desde nuestro vecino del norte?
Me preocupa el problema de que se ve como una caricatura de México. Hay toda una serie de estereotipos sobre México y esta fuga los confirma. Por eso es muy peligroso mantener esta visión, está en medio de una política exterior entre Estados Unidos y México porque se confirma la peor parte de todo lo estereotipado.
¿Qué opina de que la gente admira al Chapo en México?
Por el otro lado, está la caricatura de la gente de Sinaloa, y en general de todo México, de que le gusta el Chapo, de que hay cierta reverencia por él. Sí es posible que haya playeras con la imagen del Chapo, celebraciones, pero en realidad, la gente celebra el mito, no al hombre. El mito sí confirma ciertas realidades, como la realidad de la ineficacia del presidente Peña Nieto, de la guerra del narco, de las más de 60 mil desapariciones. Son realidades confirmadas por el mito. Esto no implica el apoyo de sus actos. Mis compatriotas norteamericanos no entienden eso. El apoyo al Chapo es por el mito, no por sus actos. En México y en Estados Unidos, hay indignación y sufrimiento por todas partes. Y también por el ambiente de impunidad que han creado los actos del Chapo.
Esto es un desfase muy grande entre Estados Unidos y México, hay una ruptura de comunicación. De un México bronco, corrupto, con una supuesta cultura de la muerte. Pero la cultura de la muerte es una cultura irónica. Es la muerte como una figura, no es la muerte biológica. No es el sufrimiento, ni el crimen. La muerte es una metáfora por la muerte misma. Esto no se traduce bien entre ambas naciones. Es una falta de comprensión de ambas partes.
En EU, un espectáculo
¿Entonces no le sorprende que se nos haya escapado el Chapo?
Tenemos reacciones diferentes en ambos países. Aquí (Estados Unidos) de todo lo que se habla es del riesgo potencial para la seguridad nacional. Debe ser muy decepcionante del lado mexicano porque el daño más profundo que ha hecho el narco es en México más que en Estados Unidos. Aquí se ve todo como un show, un espectáculo.
¿El Cartel de Sinaloa es inmune a la justicia mexicana?
Esto sólo demuestra lo mentiroso del gobierno mexicano. Claramente, el gobierno dice “somos progresistas, no somos corruptos, tenemos el control de país, vamos navegando hacia un mejor mar”. Y el Chapo le dice “¡no es cierto! Es más de lo mismo, es gente corrupta, con grandes banalidades y presunciones, y yo se los demuestro.” El Chapo es un hombre del campo, que creció pobre, con su cara real.
¿Cómo podemos meter en cintura al Chapo?
El Chapo implica una red entera de criminalidad, los abogados, los bancos, los acreedores por todas partes, es internacional. El Cartel de Sinaloa es un grupo criminal que sí tiene partes de soberanía en territorio mexicano pero también es un negocio internacional muy poderoso. Lo más importante es que una respuesta global no tendría que ser una respuesta militar ni policiaca, hay otro tipo de colaboraciones internacionales. Hay apoyos que podemos dar a organizaciones cívicas.
En el mero corazón del Cartel de Sinaloa, nosotros estamos apoyando a organizaciones que están abriendo o reconstruyendo parques, creando obras de arte públicas para crear una nueva imagen, una nueva cultura local en contra del narco, de la droga, de la violencia.
La organización “Recuperarte”, por ejemplo, hace cosas magníficas con un presupuesto mínimo. Llegan a una plaza pública, y muchas veces sin permiso oficial, hacen obras de arte públicas y lo ligan a la educación, para los niños y eso se transforma en un ambiente diferente. Un espacio vital, educativo y lo hacen sin apoyo del gobierno, a veces con oposición de las autoridades. Poco a poco el gobierno ha aprendido que sus proyectos sí funcionan.
Las comunidades sobreviven a la violencia creando espacios de solución para un problema mayor. Hay que aprender de ellos y crear un modelo mejor, una alternativa.
¿Qué hacer si lo recapturamos?
Es un tema muy complicado. Una cosa es clara, si lo hubieran extraditado, no se hubiera fugado. Tenemos a los Arellano Félix, Osiel, a talibanes y otros criminales. No es que la justicia sea mejor aquí que allá. Sino que este sistema ha probado ser suficientemente fuerte y que las redes de los carteles no tienen una fuerte influencia.
Violencia, símbolo del narco
¿Algo más que signifique la fuga del Chapo?
Lo peor de todo es que esto representa una impunidad mucho más avanzada. Los niveles de impunidad en México son del 98%, de lo más alto en el mundo, éste es el problema de fondo. No el Chapo. Mi opción es que no debemos enfocarnos en el Chapo sino en la impunidad cotidiana. Debemos trabajar en contra de la violencia, no en contra del narco. La violencia es un síntoma del narco pero no es el único. Hay violencia por todas partes. En Estados Unidos y México nos hemos enfocado en el narco pero no en la violencia misma. Ni qué decir del narcomenudeo. Hace 5 o 10 años no había tanto, pero ahora está por todos lados. Éste, no el narco de los miles de millones de dólares, sino del narco cotidiano que está por todos lados. Éste es otro problema. Qué decir del narco de Chihuahua, en donde un niño fue secuestrado, torturado y asesinado pos sus amigos de la escuela. Estaban jugando, éste es el ejemplo del narco. La valorización de la violencia en el ámbito social. Llamar a una “guerra contra el narco” y enfocarnos a los narcos transnacionales es no darle valor a todo lo demás.
¿La culpa de todo la tiene el narco?
Cuando sólo nos enfocamos en el tráfico de drogas, entonces nos cerramos por completo y en medio de todo eso hay espacios con gente inocente atrapada dentro de todo esto. Es muy peligroso para la gente, los niños. El narco tiene en parte la culpa porque con la corrupción, el control de la policía y los crímenes crean espectáculos muy violentos.
Pero también el narco es usado como excusa para no hacer nada. No sólo es cuestión de los grandes capos sino de la violencia cotidiana que impera en Sinaloa y en el resto de México, desde hace más de una década.
En Estados Unidos tenemos el mismo problema pero mucho mayor ya que tenemos ciudades mucho más violentas que en México, con muchos más homicidios diarios. Considero que debemos de enfocarnos en la gente, en las comunidades, con más organizaciones civiles que han aprendido la dura lección del narco.
¿Cómo combatir el sentimiento de desesperanza?
Es un sentimiento generalizado. Al recordar la nacionalización del petróleo en la historia mexicana, se ve que la gente estaba involucrada porque había un proyecto, era una apuesta real. Pero ahora la gente no tiene opciones.
Si buscas empleo o eres carne de cañón, mano de obra barata, posible migrante o víctima, no hay otra opción. La gente busca al Chapo porque dice menos mentiras que el gobierno y da empleo. La única forma de remediar esto es que la gente tenga otras opciones. Si la gente tuviera más opciones, el Chapo y otros capos serían irrelevantes. Tiene que haber un proyecto nacional para que la gente se sienta diferente, que tenga una opción verdadera.
¿El Chapo y Al Capone son iguales?
En Estados Unidos teníamos una situación similar en los años veinte. Al Capone era tratado como un héroe por la mayoría de la gente porque había una situación económica dramáticamente desigual y la gente que vivía en los territorios controlados por Al Capone, eran migrantes, de Italia, Irlanda, México y Europa del Este. No tenían más opciones. Había pésimas condiciones de trabajo, desigualdad, mucha violencia. Al Capone tuvo su momento y después fue irrelevante, sobretodo después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la situación económica cambió y la gente tuvo opciones reales.
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El Trans-Border Institute es parte de la Escuela de Estudios de Paz Joan B. Kroc de la Universidad de San Diego y se especializa en las relaciones entre México y Estados Unidos en temas de violencia, migración, refugiados, libertad de prensa y narcotráfico. Más información http://www.sandiego.edu/peacestudies/institutes/tbi/index.php
@ophelyas
