Manlio Fabio Beltrones

Teodoro Barajas Rodríguez

Actores de primera línea son los partidos políticos en un régimen democrático que se asume como reflejo de la voluntad popular, elementos constantes que hacen imperativa la competencia política. El objetivo de los partidos es la consecución del poder, tal es la causa última.

No obstante, en nuestro país todos los partidos hacen visibles sus grietas y de alguna manera su decadencia, apartados de sus principios todos optan por el pragmatismo, los vuelcos en los comicios, ya sin sustento ideológico, más bien son impulsados por el combustible electorero.

El PRI aún ahora depende de un gran elector que es el presidente Enrique Peña Nieto, esa costumbre fue rubricada desde su fundación amparada en caudillos, el entonces jefe máximo Plutarco Elías Calles optó por la conformación de una organización para administrar el poder, las ínsulas regionales del gran archipiélago se unificaron bajo las siglas del Partuido Nacional Revolucionario en 1929.

La liturgia priista no tiene variaciones importantes, la costumbre patenta usos como leyes no escritas, se reiteran las prácticas para que impere el formato repetido hasta el inifinito.

por venirstructuras priistas, lo que est que otros partidos estEcologista de Mas, el PAN hace rato perdipios todos optan por elBeltrones será el dirigte del PRI, nadie hace sombra al sonorense que colaboró con dos priistas de la época del organismo hegemónico, uno de ellos un fino ideólogo, como Jesús Reyes Heroles, otro un operador eficaz para su causa que en estos tiempos resultaría anacrónica, nos referimos a Fernando Gutiérrez Barrios.

Digamos que si el sonorense asume el mando del PRI retornan los llamados políticos-políticos para tomar distancia de una tecnocracia que no ha rendido frutos desde que tomaron el poder en la gestión de Miguel de la Madrid para continuar con Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, aquellos economistas graduados en universidades foráneas expertos en números y carentes de sentido común, apegados al librito del FMI, dogmáticos e ignorantes de nuestra historia.

El PRI ha sido una especie de sparring de los gobiernos de su extracción, ha pagado costos de los dislates de sus denominados “jefes natos” como se les llamó a los mandatarios de ese origen, actualmente no tiene el tricolor una definición ideológica, antaño pregonaba un nunca entendido “nacionalismo revolucionario”, dicha categoría osciló entre la izquierda y la derecha, como lo ejemplificaron Lázaro Cárdenas y Carlos Salinas.

Beltrones ha sido un negociador político que ahora enfrentará los próximos procesos electorales, Andrés Manuel López Obrador ha capitalizado el descontento de acuerdo con los indicadores de algunas encuestas, el PAN hace rato perdió potencia al enfrascarse en reyertas internas, el PVEM se ha tornado un aliado incómodo por reiterar prácticas ilegales y marrulleras.

El PRD está enfrascado en la sucesión adelantada de Carlos Navarrete mientras que otros partidos están preocupados por sobrevivir. Beltrones ha recibido el beneplácito de una abrumadora mayoría de las estructuras priistas, lo que está por venir puede constituirse en los prolegómenos del 2018.