REPORTAJE/ Investigaciones Siempre!
Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México
Equipo Investigaciones Siempre!*
Al ser los aeropuertos un medio de desplazamiento de las personas, se convierten en complejos que deben ser vigilados y resguardados. Pese a que México no ha sufrido actos de terrorismo, enfrenta otro tipo de problemáticas que vulneran la seguridad nacional, como el narcotráfico, además de que,. a partir del atentado del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, se alertó el mundo y se tomaron medidas, entre ellas la disminución del transporte aéreo de pasajeros, lo que provocó daños a la industria aeronáutica global.
La delincuencia organizada ha desarrollado una serie de estrategias mediante el asesoramiento de expertos para controlar el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y cometer actos ilícitos, como el tráfico de personas, el contrabando y la extorsión, que siguen ejecutándose aunque las autoridades han intensificado los esfuerzos por erradicarlos.
Ante ese panorama de inseguridad la incógnita es ¿cómo se llevan a cabo los dispositivos de seguridad en el AICM? El sistema de seguridad aeroportuaria se establece a partir del convenio internacional de la Organización de Aviación Civil Internacional (ICAO, por sus siglas en inglés), que son lineamientos recomendados, junto a la legislación aeronáutica del país, es decir, las normas obligatorias.
Por lo que México, entonces, debió generar el marco jurídico administrativo obligatorio considerando el contenido del convenio para garantizar la norma jurídica y así se constituyó el Programa Nacional de Seguridad Aeroportuaria (PNSA), en el que se basa cada aeropuerto de la red aeroportuaria nacional para crear sus propios planes y procedimientos respecto a la seguridad de la aviación.
A mediados de la década de 1970, medio siglo después del primer vuelo en México, las autoridades aeroportuarias consideraron crear un organismo moderno en materia jurídica que se encargara de la administración, operación y mantenimiento de los aeropuertos del país con el fin de garantizar que los servicios estarían respaldados por la seguridad y la eficiencia, por lo que se decretó el 10 de junio de 1965 en el Diario Oficial de la Federación la creación de Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA).
Hasta que el AICM, al igual que los demás aeropuertos adscritos al sistema ASA, empezó a operar la seguridad de las instalaciones, habían estado a cargo de la administración.
El artículo 71 de la Ley de Aeropuertos responsabiliza al concesionario o permisionario sobre la vigilancia interna de los aeródromos civiles bajo las disposiciones legales aplicadas a la materia y a los lineamientos que establezca la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), quien también podrá contar con un cuerpo encargado de verificar que la seguridad y vigilancia se lleven a cabo apegadas a las disposiciones emitidas por el organismo.
El ordenamiento también contempla que en situaciones de emergencia o cuando se ponga en peligro la paz interior o la seguridad nacional, las autoridades federales competentes presentarán directamente la vigilancia para preservar la seguridad de las aeronaves, pasajeros, carga, instalaciones y equipo.
Como parte de ese esquema, en junio de 1996, la SCT y la empresa ASA acordaron la prestación de servicios en materia de seguridad y vigilancia en los aeropuertos del país, con la participación de una división de la Policía Federal de Caminos, quienes por su formación académica y perfil policiaco se encargarían de verificar los servicios de seguridad y vigilancia en las terminales aéreas nacionales.
Además, para considerar profesionales en el ámbito aeroportuario a estos miembros de la seguridad, se programó una capacitación específica con el apoyo de la Federation Aviation Administration (FAA), órgano federal del ministerio de transporte de Estados Unidos.
En 1998, el entonces presidente Ernesto Zedillo Ponce de León decretó que la Ley de la Policía Federal Preventiva (PFP) dependería de la Secretaría de Gobernación (Segob) y se le atribuyeron otras funciones, como garantizar, mantener y restablecer el orden y la paz públicos, salvaguardar la integridad de las personas, además de prevenir la comisión de delitos en las zonas fronterizas y en tierra firme de los litorales, respecto a los pasos y puentes limítrofes, las aduanas, recintos fiscales, secciones aduaneras, garitas, puntos de revisión aduaneros, los centros de supervisión y control migratorio, las carreteras federales, las vías terrestres, los aeropuertos, los puertos marítimos autorizados para el tráfico internacional y los medios de transporte que operen en las vías generales de comunicación, así como sus servicios auxiliares.
Sin embargo, más adelante, el 29 de noviembre de 2000, Zedillo expidió un nuevo decreto para reformar la Ley de la PFP; este órgano de seguridad pasó a depender de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), bajo el mando de un funcionario que se denominó comisionado, el más alto rango de esta policía.
“Como se identifica en los párrafos anteriores, el proceso de la designación de una policía federal para la vigilancia y prevención del delito en los aeropuertos de México es prácticamente reciente y, salvo información conocida a través de las noticias o en los medios masivos, se carece de información acerca de los resultados de su gestión. De igual forma, la actuación de las autoridades de la PGR, de migración, de aduanas, de los servicios de inteligencia (CISEN) y de la propia autoridad de seguridad del aeropuerto parece ser parcial o totalmente desconocida”, indica el doctor en Ciencias Administrativas, Isidoro Pastor Román, en su tesis La seguridad de la aviación en el sistema aeroportuario mexicano: un modelo de seguridad fundamentado en la normatividad, estructura organizacional, capacitación y coordinación, escrita en 2010, en la que a través de un amplio estudio de la red aeroportuaria reconoce que la seguridad de la aviación en el sistema aeroportuario mexicano necesitaba un rediseño.
Revisiones al azar
La revisión de los aviones por parte de la Policía Federal es elegida al azar, razón por la que no todos los vuelos de llegada o salida son sometidos a revisiones estrictas por medio de los dispositivos de seguridad.
“De hecho los escogemos al azar”, asegura un elemento de la PF quien solicitó el anonimato al ser consultado por Siempre!, y aunque sí se revisan vuelos nacionales e internacionales “checamos qué vuelo puede ser sensible para nosotros cuando éstos por lo regular pueden llegar a traer droga” dijo respecto a arribos internacionales, “y los que son nacionales, checamos por lo regular las salidas, por lo que pueden subir”.
“Si la droga la traen a México, de México la van a distribuir al norte. Es por eso que son los que vigilamos nosotros, para evitar que bajen y suban algo (…) Para evitar algún delito como el tráfico de estupefacientes.”
Al cuestionar al elemento de la Policía Federal acerca de cómo revisan los equipajes y qué pasa si llegan a encontrar un equipaje con droga, indicó que “con el perro”. “Si se llega a encontrar un equipaje se checa si el pasajero está dentro de la aeronave o si ya descendió se busca; se lleva a que el pasajero abra su maleta, él la abre, y nosotros nos cercioramos de que en realidad traiga lo que el perro está diciendo”.
La vigilancia por medio de los caninos ha funcionado “en un 100% aparte de que te ahorra trabajo. El perro te revisa 100 maletas en 5 minutos”.
Por otra parte, “en el filtro se les hacen revisiones. Hay compañeros de nosotros allá arriba que también escogen (a los viajeros) al azar”, dependiendo si perciben sospechoso o nervioso a alguien. “Hay veces que tomamos mucho en cuenta eso.”
Por su parte, una fuente en el interior del AICM que solicitó el anonimato, narró a Siempre! que “la Policía Federal nada más está para ver que no se cometa un delito porque el aeropuerto es zona federal. Ellos están ahí para cuando llegan vuelos de Colombia, por ejemplo, en los cuales puede haber más tráfico de drogas. De hecho hay policías afuera del avión que van checando las maletas al sacarlas del avión, las extienden en la banda, que es donde se las dan al pasajero, y cuando están extendidas acercan a los caninos, que se ponen a revisar. Mientras hay personal de aduana en la parte de arriba del avión y, obviamente, en esos vuelos, hay filtros que también revisan, sea la Policía Federal o la misma policía del aeropuerto, que son los de PAPSA (Protección y Alarmas Privadas), que son como si fueran policía privada. Si llega a haber algún problema le avisan a algún PF y ellos ya se encargan”.
“En el aeropuerto la autoridad que yo conozco se conoce como operaciones o DGAC (Dirección General de Aviación Civil), que es la comandancia de la DGAC.”
“Llega el avión, está el pasillo telescópico o el pasillo que se acopla al avión. Llega a haber policías en la parte de abajo checando el equipaje y suben unos policías de aduana, pero se quedan en la entrada del avión, nada más para hacer presencia. Si notan a alguien nervioso lo van vigilando, pero si no, pasa el pasajero hasta los filtros que hay para ese tipo de vuelos. No para todos los vuelos hay filtros, sólo cuando pasan la aduana, en él se pasa el equipaje de mano y los pasajeros pasan por un escáner.”
En 2011, una nota periodística publicada en Reforma, en la que se consultaron fuentes de la Dirección General de Aeronáutica, reveló que el ingreso de droga al AICM los traficantes lo hacen en la zona de plataforma y no en las zonas de arribo y salidas de los aviones donde se concentra la mayor cantidad de medidas de seguridad.
Para los comandantes de la DGAC, los accesos a los hangares de las distintas aerolíneas, instituciones, empresas o particulares representan “puntos porosos” donde se filtra la mercancía ilícita.
“Es más fácil entrar por plataforma porque está su propia vigilancia, sólo ellos saben quién entra y sale, a veces no registran ni los vehículos, entonces se puede pasar todo tipo de mercancía en la cajuela; resulta más sencillo y menos costoso corromper”, insistieron.
Además, agregaron que “es muy frecuente que por ‘costumbre’ o ‘familiaridad’ el guardia permita a los trabajadores entrar sin identificarse porque ya los conoce; pasan con el carro y lo dejan en el estacionamiento, pero nadie sabe qué lleva en el interior.”
“Aunque es un requisito antes de abordar un vuelo ir a registrarse a la terminal y pasar por los filtros de seguridad, hay tripulantes de Aeroméxico y otras compañías que llegan por los hangares, estacionan su carros, sacan sus maletas y abordan directamente el vuelo, saltándose todos los controles, eso no debería ocurrir”.
La legislación nacional
Con base en el reglamento de la Ley de Aeropuertos, en su artículo 162 existe la figura de un Comité de seguridad Aeroportuaria, el cual está conformado por los titulares de las Secretarías de Gobernación, de Relaciones Exteriores, de la Defensa Nacional, de Marina, de Hacienda y Crédito Público, de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca, de Agricultura y Ganadería, de Desarrollo Rural, de Comunicaciones y Transporte (quien lo presidirá), de Contraloría y Desarrollo Administrativo, de Salud, de la Procuraduría General de la República, del órgano u organismo prestador de los servicios a la navegación aérea, un representante de la Cámara Nacional de Aerotransportes, del Colegio de Pilotos Aviadores de México, así como de los concesionarios de aeropuertos, quienes designarán a sus suplentes.
A su vez el artículo 163 detalla que son atribuciones del Comité Nacional de Seguridad Aeroportuaria:
Elaborar y aprobar el Programa Nacional de Seguridad Aeroportuaria, el cual debe establecer las medidas y procedimiento de seguridad que serán instrumentadas, dentro de los aeródromos o en su jurisdicción, por las autoridades competentes, en la esfera de sus atribuciones.
Esta ley señala que tales medidas y procedimientos de seguridad deben estar destinados a la protección de las personas, aeronaves, infraestructura e instalaciones y equipos relacionados con los aeródromos civiles.
En el capítulo II del Control de acceso, artículo 154, se refiere que los concesionarios o permisionarios del aeródromo civil (las aerolíneas) son los responsables de llevar a cabo la revisión de los pasajeros y su equipaje de mano antes de entrar en la zona estéril, en los términos que se establezcan conforme con el programa Nacional de Seguridad Aeroportuaria, el transportista aéreo es el responsable de efectuar la revisión del equipaje facturado, partes del mismo y la carga que vaya a transportar, de conformidad con lo establecido en la ley de Aviación Civil y su reglamento.
Mientras que la Ley de Aviación Civil en el artículo 61 señala que los concesionarios o permisionarios serán los responsables por los daños causados a los pasajeros, a la carga y al equipaje en el transporte.
Asimismo se detalla que el concesionario será responsable del equipaje facturado desde el momento en que expida el talón correspondiente hasta que entregue el equipaje al pasajero en el punto de destino.
El hermetismo generalizado
Con el fin de conocer cuáles son los protocolos internos que las aerolíneas utilizan para evitar estos casos de siembra de droga, Siempre! acudió a Aeroméxico, aerolínea que se negó a dar declaraciones, mientras que a través de Enrique Aburto Pérez, jefe de estrategia de medios de la empresa, señaló que los encargados de los protocolos de seguridad son el AICM y la Policía Federal.
Con base en los reglamentos se presume que hay un protocolo de manera general sobre la seguridad en el aeropuerto pero no un protocolo como tal que implique el tipo de acontecimientos como el sembrado de drogas. Siempre! se comunicó con autoridades del Aeropuerto Internacional de la ciudad de México (AICM) y lo único que se logró es una negativa por su parte al querer cuestionarlos y preguntarles sobre el protocolo de seguridad; la única respuesta que se obtuvo fue que los encargados de dicho protocolo son Aduana y la Policía Federal, pese a que el presidente de la Cámara de Diputados, Julio César Moreno Rivera, exhortara al director del AICM, Alejandro Argudín Le Roy, a que explicara los protocolos implementados para evitar la siembra de droga en equipajes de pasajeros nacionales y extranjeros, provenientes de Sudamérica.
*Karla Arenas, Elizabeth Ponce, Santiago I. Soriano Condado, Ingrid Romero y Viridiana Vega
