Manlio Fabio Beltrones

 

René Avilés Fabila

La llegada al PRI de Manlio Fabio Beltrones es una esperanza para un PRI y un presidente que ven sus bonos descender a niveles preocupantes. Pero dicho sea en términos de un antiguo priista, la caballada está flaca. Está, políticamente hablando, Beltrones y Beltrones. Nadie más. Chong es un párvulo y los demás con sólo escucharlos o verlos actuar invitan a llorar. Peña Nieto está solo, más que ningún otro en la historia reciente. Sus colaboradores más cercanos son en rigor sus captores, quienes lo han secuestrado. Saben mostrar victorias modestas, pero sus errores son muchos y graves y ésos se han quedado para siempre porque un grupo de asesores lamentable y un pésimo equipo de comunicación son timoratos y para colmo tradicionales en un mundo que ya cambió, y ninguno de ellos se ha percatado.

Por lo pronto, el desafío de Beltrones es reorganizar el partido maltrecho y desordenado, sujeto a los vicios de siempre y acostumbrado a aplaudir al presidente en turno, de allí que romper con la sana distancia no sean más que palabras discutibles. Pero supongamos que lo consigue y que para las siguientes elecciones está resplandeciente.

¿Cuántas gubernaturas obtendrá, cuántos legisladores? ¿Y el DF, con su total aversión al PRI, cómo lo recuperará?  La capital es una pieza clave electoralmente hablando y no únicamente por sus muchos votos sino porque suele ser una vitrina en donde muy pocos quieren ver el PRI de regreso. Miguel Ángel Mancera la ganó de modo abrumador, mientras la candidata Beatriz Paredes mostraba ante las cámaras su aburrimiento.

Pero lo mejor que sabe hacer el PRI es proteger a sus cercanos y ahora ella reposa de sus muchos altos cargos en la embajada de Brasil.

Es posible que el cascarón que dejó López Obrador, el PRD, en manos de Mancera, quien sigue aferrado a no afiliarse, levante cabeza y vuelva a ser una fuerza aplastante, algo no sencillo. El PAN no tiene forma de nada, bien le irá si logra deshacerse de quienes lo arruinaron. El problema es para el PRI. No tiene forma, no hay una persona que los salve de sus fracasos en el DF., los que parece ser que se repetirán.

Dicho sea en otras palabras, si el PRI en manos de Beltrones rehace su presencia en la ciudad capital enfrentándose a enemigos en verdad poderosos o en las siguientes elecciones presidenciales, se verá que el político sonorense podrá ser experimentado y poseer una gran habilidad, pero no es mago.

Otra de sus tareas es la de convertir a Peña Nieto en un presidente popular, osado, que sepa enfrentar a sus enemigos, que no son pocos. Si es capaz de dialogar con sus críticos, enfrentar las acusaciones, mostrar lo que ha aprendido durante el tiempo que lleva con la banda presidencial, habrá tenido éxito. Yo, en lo personal, muy distante de los partidos políticos, tengo muchas dudas. Ni siquiera lo veo bien acompañado. Más que una funcionaria experimentada, tiene a su lado a Carolina Monroy, una persona muy cercana a Peña Nieto. Honestamente, no veo la necesidad de tener a su lado sólo mexiquenses, y los buenos políticos de otras zonas del país, ¿no cuentan?

Beltrones es un hombre de desafíos y él solo ha logrado consolidar un poderoso prestigio. Resucitar un cadáver es algo que hasta hoy no es parte de la ciencia y la política no lo es, hablamos de un milagro y ésos son inexistentes.

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