Un día como hoy pero de 1870 nació –en Tepic, Nayarit- Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo, mejor conocido como Amado Nervo. Hijo de Amado Nervo Maldonado y Juana Ordiz Núñez, su familia estaba compuesta por seis hermanos más dos hermanas adoptivas.
A la edad de 13 años sufrió la pérdida de su padre y la separación de su familia, ya que su madre lo envió a estudiar al Colegio de San Luis Gonzaga, en Jacona, y tiempo después al Seminario de Zamora, en el Estado de Michoacán, donde permaneció desde 1886 hasta 1891, ya que regresó a su casa debido a los problemas económicos por los que atravesaba su familia.
Su primer trabajo fue como reportero de El correo de la tarde de Mazatlán, medio en el que se dio a conocer por las crónicas que realizaba, así como su preparación académica y el dominio del inglés y el francés. Cabe resaltar que en esta época fue colaborador de El Mundo y El Semanario Ilustrado de Puebla, lo cual en 1894 lo lleva a vivir a la Ciudad de México.
Una vez instalado en la capital del país, conoce a varios de los escritores más importantes de México, entre ellos Emilio Rabasa, Carlos Díaz Dufoo, Manuel José Othón, Manuel Gutierrez Nájera -quien lo invitó a colaborar en la Revista Azul- y el poeta Luis Quintanilla, con quien Amado Nervo tuvo una amistad estrecha.
Su trabajo periodístico se diversificó, lo cual lo llevó a trabajar en El Universal, El Nacional, El Mundo y El Imparcial, donde a petición del director de este último medio, Rafael Reyes Spíndola, dirigió el suplemento semanal El Mundo Ilustrado
Sin embargo, su fama inició tras la publicación de la novela El bachiller y de los libros de poesía Perlas negras y Místicas en 1898, año en la que fundó y dirigió con Jesús Valenzuela la Revista Moderna, sucesora de Azul.
Para 1900 fue enviado a Francia como corresponsal del periódico El Imparcial a la Exposición Universal de París, lugar en que vivió dos años. Cabe resaltar que durante su estancia en este país conoció a Rubén Darío – con quien entablaría una gran amistad- y a Ana Cecilia Luisa Daillez, el gran amor de su vida.
Durante estos dos años como corresponsal viajó por Europa y se dedicó de manera más intensa a la poesía. A tal grado que durante su estancia en Francia publicó: Poemas (París, 1901), la traducción al francés de El Bachiller (Origéne, 1901), El Éxodo y las flores del camino y Lira heroica (1902), así como sus obras en prosa: El donador de almas, Otras vidas y Almas que pasan (publicadas en volumen en 1906).
En 1902 el periódico canceló la corresponsalía y regresó a México. Al llegar al país, Justo Sierra lo nombró Inspector de Enseñanza de Literatura y se convirtió en funcionario de la Secretaría de Educación Pública.
Tres años después, Amado Nervo, presentó su examen de ingreso en el Servicio Diplomático (1905), lo cual le permitió ser comisionado en Europa con el propósito de estudiar los programas y métodos para la enseñanza de la lengua y la literatura, y por lo tanto, enviar informes precisos.
Por lo que justo antes de irse a Europa publicó el libro Los jardines interiores con dibujos de Julio Ruelas y Roberto Montenegro. Además, su viaje coincidió la muerte de su madre, lo cual daría pauta al libro de poemas En voz baja (1909).
A principios de 1906, llegó a Madrid, España, desde donde trabajaría y enviaría sus Crónicas de Europa para El Mundo; además, de colaborar en diarios españoles como El Imparcial, La Unión Ibero – Americana y El Liberal.
Cabe resaltar, que como resultado del trabajo que realiza en España, es promovido como Primer Secretario de la Legación de México en España, nombramiento que recibe en enero de 1909.
Asimismo, participaba en las tertulias de El Ateneo, lugar en que conoció a escritores como Benavente, Unamuno, Baroja, Machado, Eduardo Marquina y Mariano Miguel de Val. Por lo que tras una intensa actividad literaria, en 1910 publica la biografía Juana de Asbaje.
Pero su exitosa vida se ve interrumpida al morir, en 1912, su esposa Ana Cecilia Luisa Daillez, quien contrajo tifus en diciembre de 1911. Este hecho lo inspira a escribir los poemas de La Amada Inmóvil, libro publicado hasta 1922.
Aunado a ello, en 1914, la Revolución Mexicana terminó con su trabajo diplomático en España. Y pese a que le brinda apoyo económico el gobierno español, Amado Nervo lo rechaza, al mismo tiempo que lo agradece.
No es hasta 1918 que regresa a México, y tras ser reconocida su trayectoria política como literaria, es enviado como ministro plenipotenciario en Argentina y Uruguay. Sin embargo, para estas fechas su salud ya era precaria, por lo que tras dos meses de haber llegado a Argentina, muere el 24 de mayo de 1919 en Montevideo, Uruguay, país en el que fue despedido con grandes honores.
Países como Brasil, Argentina y Cuba realizaron guardias de honor para despedir a Amado Nervo, a quien su trayectoria diplomática, pero sobre todo literaria lo llevaron a ser admirado por toda Latinoamérica.
Finalmente, después de seis meses de homenajes en su honor, fue sepultado en la Rotonda de los Hombres Ilustres el 14 de noviembre de 1919, en la Ciudad de México.




