Solo le bastaron 46 años a Charles Baudelaire para convertirse en uno de los máximos exponentes del simbolismo, además de ser considerado el iniciador de la poesía moderna.
El Gato
Ven, mi hermoso gato, cabe mi corazón amoroso;
retén las garras de tu pata,
y déjame sumergir en tus bellos ojos,
mezclados de metal y de ágata.
Cuando mis dedos acarician complacidos
tu cabeza y tu lomo elástico,
y mi mano se embriaga con el placer
de palpar tu cuerpo eléctrico,
veo a mi mujer en espíritu. Su mirada,
como la tuya, amable bestia,
profunda y fría, corta y hiende como un dardo
y, de los pies hasta la cabeza,
un aire sutil, un peligroso perfume,
flotan alrededor de su cuerpo moreno.
Baudelaire nació el 09 de abril de 1821 en París, Francia. Sin embargo, su infancia – y toda su vida- se vería marcada a los seis años por la muerte de su padre, Joseph François Baudelaire; ya que tras este hecho su madre, Caroline Archimbau-Dufays, se casó un año después con el militar Jacques Aupick con quien no llevó una buena relación.
Años más tarde, su familia se instaló durante cuatro años en Lyon debido a la profesión de su padrastro, tras lo cual regresaron a París. Cabe resaltar que en esta época estudio el bachillerato y se inscribió en la Facultad de Derecho.
Durante su juventud la bohemia se convirtió en su estilo de vida, lo que por una parte lo llevó a conocer a autores como G. de Nerval y H. de Balzac, y a poetas jóvenes del Barrio Latino: mientras que por otra lo enfrentó con su familia, quien no aprobaba su estilo de vida. Razón por la que su padrastro lo envío a la India, sin embargo al hacer una escala en la isla Mauricio, regresó a Francia y se instaló de nuevo en la capital para continuar con el mismo estilo de vida.
En este periodo conoció a Sarah “Louchette”, prostituta que se presume inspiró algunos de sus poemas. Además, de ser quien lo contagió de sífilis, enfermedad que años más tarde lo llevaría a la muerte.
Correspondencias
Naturaleza es templo donde vivos pilares
dejan salir a veces palabras confundidas;
el hombre allí atraviesa entre selvas de símbolos
que lo observan con sus miradas familiares.
Como esos largos ecos que de lejos se mezclan
en una tenebrosa y profunda unidad,
vasta como la noche y como la claridad,
los perfumes, colores y sones se responden.
Es que hay perfumes frescos como carnes de niños,
dulces como el oboe, verdes como praderas
— y otros, corrompidos, ricos y triunfadores.
Teniendo la expansión de cosas infinitas,
como el almizcle, el ámbar, el benjuí y el incienso,
que cantan los transportes de espíritu y sentidos
Contando con la mayoría de edad reclamó la herencia de su padre, pero pronto la vida de excesos lo llevó a perder la mitad de su herencia; por lo que su familia le impuso un tutor judicial, quien controlaría sus bienes y le daría cada mes una cantidad monetaria. Hecho que agravó aún más su relación familiar.
“A principios de 1845 empezó a consumir hachís y se dedicó a la crítica de arte, publicando Le Salon de 1845, un ensayo elogioso sobre la obra de pintores como Delacroix y Manet, entonces todavía muy discutidos”.
En los años siguientes continúo publicando críticas de arte y colaborando con artículos y poemas en diversas revistas de la época. Destacando la crítica musical, de la cual es considerado pionero.
Para 1847, Baudelaire escribió La Fanfarlo, la cual sería su única novela, pero no fue hasta la publicación de Las flores del mal, en 1857, que acabó de desatar la violenta polémica que se creó en torno a su persona debido al apoyo que dio a la Revolución Francesa en 1848.
Entre los libros que publicó están: “Pequeños poemas en prosa”, “Los paraísos artificiales” y la novela “La Fanfarlo”, “El pintor de la vida moderna”, “Curiosidades estéticas”, entre otras. Asimismo, pronunció una serie de conferencias en Bélgica (1864).
Finalmente, la sífilis que padecía le causó un primer conato de parálisis en 1865, causándole la muerte el 31 de agosto de 1867.
