Entrevista a Marco Fernández | Profesor-investigador del Tec de Monterrey | Exclusiva para Siempre!
Moisés Castillo
El sexenio de Enrique Peña Nieto arrancó de una forma vertiginosa con el Pacto por México, pero la falta de credibilidad y confianza ciudadana está provocando estragos para gobernar el presente. Se concretaron las tan ansiadas reformas estructurales pero hay una baja ejecución gubernamental. Según el Ejecutivo federal, la reforma educativa es la más importante de las 12 que impulsó su gobierno, pues reivindica al Estado la rectoría de la educación. ¿Es Aurelio Nuño, exjefe de la Oficina de la Presidencia de la República, la persona adecuada para ocupar la titularidad de la Secretaría de Educación Pública?
El presidente Peña Nieto instruyó al nuevo secretario consolidar la reforma educativa en todo el país, con la participación de todos los maestros que tendrán que estar perfectamente capacitados para hacer realidad uno de los postulados del cambio constitucional: la calidad educativa.
Aurelio Nuño estará bajo la lupa de la opinión pública y publicada. La autocrítica será fundamental para reconocer problemas y buscar soluciones novedosas junto con autoridades estatales, maestros, padres de familia y alumnos. La experiencia política de Nuño estará a prueba sin el cobijo de Los Pinos.
Por lo pronto, Emilio Chuayffet, en su mensaje de despedida como titular de Educación Pública, fue elocuente con Nuño: “No puedo más que asegurarle, no augurarle, que será un excelente secretario”. ¿Será?
No sorprende el nombramiento
Para Marco Fernández, profesor-investigador de la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey e investigador asociado de México Evalúa, persisten en el sector educativo el clientelismo, la corrupción y la falta de transparencia, que afectan la implementación integral de la reforma educativa. El gran reto de Nuño, asegura, será la formación docente.
“Será interesante saber —dice— qué hará con los resultados de las evaluaciones para conocer los problemas en el desempeño del magisterio y poder así mejorar la formación docente”.
¿Sorprende el nombramiento de Aurelio Nuño como nuevo titular de la Secretaría de Educación Pública?
No. La salida de Emilio Chuayffet se explica por un deterioro político a causa de diversas decisiones y por su estado de salud. En esta circunstancia, creo que no sorprende que se haya nombrado a Nuño como secretario de Educación, ya que desde el equipo de transición había dado seguimiento a los temas educativos. Sabemos que desde la Oficina de la Presidencia estuvo muy involucrado en las negociaciones para la reforma constitucional y su implementación. Dada su cercanía con el Presidente y ante la necesidad de hacer un ajuste en este sector, no sorprende que el Ejecutivo haya optado por una persona de confianza, con un conocimiento al menos no nulo del sector.
¿Tiene el perfil adecuado? Este gobierno ha reiterado que la reforma educativa es la más importante del sexenio.
Es todo un reto para el nuevo titular tomar las riendas de la secretaría más grande de la burocracia federal, donde no es lo mismo darle seguimiento a los programas educativos desde la protección de la Oficina de la Presidencia que encabezar los esfuerzos donde, inevitablemente, habrá un escrutinio político por parte de la opinión pública.
Sin duda, el capital político del nuevo secretario —respecto a su cercanía con el Presidente— le puede facilitar la aplicación de algunas políticas públicas de la reforma que van a tener implicaciones políticas y en donde se necesitará el respaldo del gobierno federal. Secretarios van y vienen y generalmente carecen de experiencia para tener mejores elementos de negociación a su favor. Es la parte que vamos a ver cómo supera este desafío el nuevo secretario. Puede ser una parte positiva su juventud para tener mayor energía y así avanzar en la agenda de la reforma educativa.
Chuayffet mostró contrastes
¿Cuál es la herencia de Chuayffet porque las negociaciones con la disidencia magisterial se realizaron en Gobernación?
Me parece que es un saldo de contrastes. La naturaleza de las reformas educativas sí implica una complejidad técnica y política muy amplia. Ante este escenario, Chuayffet sí mostró contrastes: no entendió que los tiempos políticos son distintos y en la democracia es imprescindible poder explicar la toma de decisiones de la política pública y muchas veces no lo hizo. Sólo hay que recordar la suspensión temporal de la evaluación docente y su comunicado escueto.
Por otro lado, es necesario transparentar al máximo la información gubernamental, aquí el saldo es negativo. El caso más ejemplar fue el censo educativo y los 740 millones de pesos que costó ese ejercicio. Sólo fue a partir de una demanda que se logró abrir la información de la base de datos del censo. Existe la dificultad de dar información y muchas veces se libera en un formato PDF que dificulta enormemente el análisis estadístico.
El fin de la reforma constitucional es lograr una educación de calidad, ¿cómo alcanzar la excelencia en las aulas ante una problemática tan estructural?
Se está avanzando. Hay que entender que estos cambios no se realizan de la noche a la mañana. Los problemas existen desde hace muchos años, como el descuido de la calidad, problemas de corrupción y de intereses que van en contra de la calidad educativa. Sería muy iluso pensar que eso se corregirá en dos o tres años. Tenemos problemas en la nómina magisterial y lamentablemente observo que persisten comisionados sindicales que cobran de manera ilegal a través del Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y el Gasto Operativo. La cantidad de comisionados con respecto a los que existían sí disminuyó sustantivamente, pero no se ha eliminado.
Pendiente, la reforma de las normales
Según el nuevo secretario, las instrucciones que ha recibido son impulsar con mayor energía la capacitación a los maestros.
Tendrá que entender la necesidad de que en la política educativa es imprescindible usar de forma inteligente la información que están generando las pruebas estandarizadas a los docentes y alumnos para comenzar a analizar a detalle aspectos de la política educativa. Chuayffet dijo en la reciente Comisión Permanente del Congreso que el Estado mexicano presentaría el programa del nuevo modelo de las escuelas normales y el rediseño de las instituciones de educación superior que se especializan en la formación de futuros docentes. Esto es muy importante en el marco de la reforma educativa, porque justo lo que pretende la evaluación es identificar problemas que estamos teniendo para preparar a los nuevos maestros.
Sin embargo, ya pasó el 31 de agosto, fecha que puso para su presentación, y hasta ahora no hay nuevo modelo de las escuelas normales. Este programa es imprescindible, porque justo para mejorar la calidad educativa se debe garantizar la formación docente.
Con la aparente desactivación de la sección 22 de Oaxaca, ¿habrá espacio para un diálogo verdadero con la disidencia magisterial? ¿Cuál es el escenario que se perfila?
La sección 22, con las medidas anunciadas en su reorganización interna, tiene la esperanza infundada de recuperar los privilegios que poseía con el control del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, pero esa partida ya está jugada. Tiene que haber diálogo para poder implementar la reforma y seguir avanzando en la evaluación tanto de los alumnos como de los docentes. Se están respetando muchas de las prestaciones laborales, no hay despidos injustificados, hay demandas de la CNTE que sí pueden ser atendibles. Sin embargo, lo central es mejorar la calidad educativa en el estado, transparentar el uso de los recursos públicos y mejorar el mantenimiento de las escuelas.
