Morelia, Nuevo León…
Teodoro Barajas Rodríguez
Ha comenzado en Morelia el novedoso gobierno independiente que encabeza Alfonso Martínez Alcázar, el municipio tiene por vez primera una administración de tales características por lo que las expectativas se tejen y los resultados a corto plazo son altamente esperados para que, al menos inicialmente, marque diferencia con los últimos, que estuvieron marcados por cuestionamientos derivados de sus gastos excesivos y falta de transparencia.
El fenómeno emergente de los llamados candidatos independientes es una derivación prístina motivada por la crisis de partidos, así se expresa en diversas latitudes, Nuevo León optó por un abanderado de ese corte que llevó a cabo una exitosa campaña de mercadotecnia con un estilo desenfadado, nos referimos a Jaime Rodríguez, el Bronco.
No obstante, el ejercicio de gobierno es diferente a las campañas, ahora lo esperado no son las promesas o los lances de arrojo, se ocupa del diseño y operación de políticas públicas que puedan ser tangibles y ofrecer resultados porque las expectativas ya están hechas.
Sabemos que nada es químicamente puro, los gobiernos tanto municipal como estatal tendrán sin duda cuadros tanto independientes como de extracción partidaria, los propios gobernantes tienen ahí su origen, el de Morelia en el PAN, el de Nuevo León en el PRI; un aliado importante de ambos fue el hartazgo, el desencanto porque les anteceden administraciones reñidas con la transparencia y la rendición de cuentas.
Ambos gobiernos contarán igualmente con el concurso de cuadros de la sociedad civil o que hubieran tenido su génesis en otras organizaciones partidarias, así lo prometieron, así se espera. Alfonso Martínez encabezó siempre las encuestas previas a los comicios, incluso antes de abandonar al PAN; donde inexplicablemente el grupo del diputado Marko Cortés le cerró el paso hasta que terminaron por empujarlo fuera de su partido; con ello el panismo perdió anticipadamente, al final quedó en tercer lugar, debajo de Alfonso y del priista Jaime Darío Oseguera.
El Bronco arrasó en las elecciones de Nuevo León, destronó al PRI, su expartido, diseñó una campaña penetrante en las redes sociales, bravucón sin florituras, ésa fue una característica útil para ese momento, ahora se ocuparán eficaces acciones de gobierno.
Vicente Fox en su momento fue un candidato exitoso y no se basó en la doctrina del PAN, sino en los dictados de la mercadotecnia: mover emociones antes que razones, dijo que sacaría al PRI de Los Pinos a patadas, tundía dinosaurios en sus mítines, se pronunciaba contra las víboras prietas y tepocatas. Sin embargo todo el continente de dichos y ocurrencias no le alcanzaron para un buen papel, porque los gobiernos no se conducen a golpes de voluntarismo ni se administran por eslogans.
Espero que los nuevos gobernantes de etiqueta independiente tengan claro que ya terminaron las campañas, las promesas ya las empeñaron, ahora se esperan los resultados que son los únicos indicadores que habrán de marcar diferencia. Más de lo mismo sería insoportable.
