Jorge Sifuentes Cañas

Es frecuente escuchar ante una obra de arte la pregunta “qué significa” o “qué dice”, lo que sugiere que permanece intacto el concepto —la de que un cuadro deba decir o sugerir algo— contra la que los artistas vienen luchando desde hace casi un siglo. Sin embargo, el interrogante más radical, que señala cuál es la inquietud fundamental del espectador es si aquello que ve es “arte” o no. Aunque hay que plantear que hoy hay una lucha de términos interminable.

El poeta y crítico de arte Miguel Ángel Muñoz trata con su libro Constelaciones de la mirada, no de dar una visión totalizadora de qué es arte, sino más bien de darnos argumentos a través de múltiples artistas, corrientes y tendencias estéticas, para adentrarnos al término. Por ello, Muñoz propone un recorrido, desde finales del siglo XIX con Cézanne y Picasso, hasta las nuevas vanguardias con artistas conceptuales y más vanguardistas como Nan Goldin, Francesc Torres o Jannis Kounellis, para ir señalando los jalones que desmantelaron el concepto tradicional del arte hasta hoy.

En el libro Constelaciones de la mirada (Universidad Autónoma Metropolitana, México, 2014), se reúnen ensayos críticos sobre arte contemporáneo y los problemas estéticos que plantea la percepción de la obra de arte. Se presentan críticas expositivas y perfiles narrativos e históricos de artistas clave de las últimas cinco décadas, así como revisiones historiográficas de algunos de los movimientos artísticos del siglo XX (informalismo, expresionismo abstracto y arte conceptual).

El arte contemporáneo se ha convertido en un complejo de definiciones y términos confusos, que han llevado muchas veces al espectador a no tener claro de qué se trata, no sólo lo que se ve, sino lo que se explica. Creo que este planteamiento es eficaz para hacernos comprender las causas profundas de las transformaciones de éste, pero echamos de menos un análisis más amplio de sus últimas manifestaciones. Muñoz es claro en su definición de cuáles son los artistas para él importantes en el desarrollo del arte moderno y contemporáneo: Dice: “Creo que lo fundamental son los artistas, lo más importante para mí como historiador y desde luego, como un poeta que ve y escucha el arte. El único movimiento considerable es el cubismo. Es lo más grande que nos dejó el siglo XX. Los demás son manifestaciones periféricas. Y figuras clave para mí son Picasso, Gris, Matisse, Braque, en el ámbito francés; y el genial escultor español Julio González, que es para mí una figura fundamental. Sin olvidar, una figura única: Marcel Duchamp. Recuerdo que Octavio Paz me decía que para él, Duchamp era la contraparte de Picasso, pues también cambió los derroteros de la modernidad. Y sí, Paz tenía mucha razón. Por otra parte, hay otra tradición, la de lo fantástico y lo grotesco, en la que indagan Chagall, Ernst, Mondrian, Balthus, Dalí y Joan Miró. Que son también artistas ‘revolucionarios’; es decir, que cambiaron el rumbo de las vanguardias”.

En los más de cuarenta textos reunidos en esta publicación, que se puede considerar como segunda parte de Convergencia y contratiempo (Plan C Editores- conaculta, 2008) y El espacio vacío (conaculta; 2009), anteriores compilaciones. En ambos se confirman no sólo sus gustos y sus aversiones, sino también su método historiográfico para “ver” y “entender” el arte. Exagerar forma parte de él. También dejarse guiar antes por la información que transmiten los sentidos, que por las ideas recibidas. Tal vez un error o un acierto, eso sólo él lo sabe. Pero su calidad literaria y su crítica, así como los puntuales juicios, justifican el entusiasmo de sus lectores, y sobre todo, del mundillo del arte.

El primer bloque de escritos versa sobre lo moderno y lo contemporáneo, donde analiza la obra de Antoni Tápies, Roger von Gunten, Mark Rothko, Giacometi, Rubén Leyva, Francis Bacon, Monet, Magritte, Pierre Bonnard. Es tan brillante su visión poética que desluce casi todo lo demás, incluyendo el análisis histórico. El segundo reúne una serie de textos monográficos para catálogos de exposiciones de artistas más jóvenes y en proceso de consagración: Patricia Henríquez, Sandra Pani, Francisco Quintanar, Jesús Reyes Cordero y Marisa Boullosa. Artistas con los que comparte no sólo la generación, sino también por los que ha apostado a lo largo de ya varios años de trabajos compartidos. El tercer capítulo lleva por título “Textos dispersos”, que tiene un interés más teórico, más de historiador, pues aquí ensaya sobre José Hierro, crítico de arte; sobre la historia de la galería Casa Lamm, sobre el grupo El Paso y su influencia en el arte del siglo XXI. El último apartado, son una importante e interesante serie de conversaciones con diversos artistas de nivel mundial: Eduardo Chillida, Richard Serra, Francesc Torres, Juan Genovés, Helmut Newton Jannis Kounellis, entre otros. Es importante decir, que el mérito de Muñoz es haber conocido y tratado a muchos de estos artistas que han marcado la escena visual de la mitad del siglo XX. Un logro ejemplar y tal vez único en México.