México tiene el mayor número de casos

 

 

René Anaya

A mediados de 2014 se registró en México el primer caso de una persona con la enfermedad de Chikungunya (CHIKV), llamada así porque en la lengua de los makonde, que habitan en sureste de Tanzania y norte de Mozambique, significa “doblarse” u “hombre retorcido”, pues de esta forma se describe la postura que adoptan quienes la sufren, pues el dolor intenso de articulaciones les impide erguirse.

A partir de entonces, el número de personas infectadas con el virus de CHIKV ha aumentado en el país, tanto así que en número totales es el país americano con más casos de CHIKV, con 4 mil 570, seguido por Ecuador, con 3 mil 813 enfermos, según el informe epidemiológico de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, del 4 de septiembre pasado.

  Un virus con muchos “anfitriones”

De acuerdo con ese informe, los 4 mil 570 casos de México convierten a América del Norte (Bermuda, Canadá, Estados Unidos y México) en la segunda región del continente con más casos, en primer lugar se encuentra la región andina (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela), que tiene 6 mil 246.

Aunque su tasa de mortalidad es muy baja, se corre el riesgo de que esta enfermedad viral aumente en lugares donde habitualmente no llegaba su vector (transmisor de la enfermedad), como sitios a más de dos mil metros de altura.

La investigadora Blanca Ruiz Ordaz, del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, advirtió que “la subtropicalización (aumento de calor, humedad y prolongación de la época de lluvia) de urbes como la Ciudad de México por efecto del cambio climático, la intensa movilización de poblaciones y la gradual adaptación de los mosquitos vectores a la altura pueden favorecer la diseminación del virus”, según boletín de la UNAM.

Los moscos transmisores del virus de CHIKV en Europa y América son el Aedes aegypti y el Aedes albopictus, pero también se ha encontrado que en África lo transmiten el Aedes furcifer-taylori y el Aedes luteocephalus. Los dos primeros moscos también transmiten el dengue y la fiebre amarilla, por lo que se debe hacer un diagnóstico diferencial con ambas enfermedades. El A. aegypti vive en zonas tropicales y subtropicales, en tanto que el A. albopictus se encuentra en regiones templadas y templadas frías, lo que podría explicar los casos europeos.

El A. albopictus puede criarse en el exterior, en acumulaciones de agua dejadas en cáscaras de coco, vainas de cacao, tocones de bambú, huecos de árboles, charcos en rocas, llantas usadas abandonadas y platos colocados bajo las macetas, así como en parques urbanos. El A. aegypti, por su parte, se encuentra en espacios interiores como floreros, recipientes de agua, tanques de agua de los baños, acumulaciones de agua en patios, jardines y azoteas.

 

Más vale prevenir que doblarse

La principal medida de prevención es erradicar o evitar a los moscos transmisores, ya que sin vector no hay enfermedad. Para lograr ese objetivo, las autoridades sanitarias de México han hecho las siguientes recomendaciones:

—Mantener el patio limpio de llantas, botes, botellas, cubetas, charcos o cualquier objeto donde se pueda estancar el agua y aparezcan moscos.

—Lavar frecuentemente cubetas, piletas, tinacos, cisternas, floreros, bebederos de animales y cualquier recipiente que pueda servir para que se acumule agua.

—Eliminar de azoteas, cocheras, patios y jardines todos los recipientes que puedan servir para que el mosco se desarrolle.

—Usar repelentes contra moscos.

—Colocar mosquiteros en puertas y ventanas, así como un pabellón para cubrir la cama.

—No mantenerse a la intemperie de madrugada o por la noche, ya que son horarios en los que los moscos tienen mayor actividad.

Además de esas medidas, se debe acudir al médico cuando se presenta fiebre mayor de 39 grados Celsius, dolor intenso en las articulaciones con inflamación, dolor de cabeza, espalda y músculos, náuseas, sarpullido, conjuntivitis (ojos rojos).

El tratamiento es sintomático, porque ningún antiviral le hace efecto y todavía no se cuenta con vacunas. En general se recetan medicamentos para bajar la fiebre y mitigar el dolor, excepto el ácido acetilsalicílico, líquidos abundantes y reposo. En términos generales la enfermedad desaparece en siete días, aunque ha habido casos de cronicidad.

Lo más importante es procurar alejar a los moscos de nosotros, con las medidas preventivas, pues al parecer ninguna región estará libre del CHIKV porque los vectores pueden adaptarse a la altitud.

reneanaya2000@gmail.com

f/ René Anaya Periodista Científico