Interminable lista de pendientes

Teodoro Barajas Rodríguez

Faltan escasos días para que en Michoacán se realice el relevo gubernamental, se va el sustituto Salvador Jara, con mucho más pena que gloria; encabezará el Poder Ejecutivo Silvano Aureoles Conejo a partir del primer día de octubre. Los retos de una entidad que ha estado convulsionada son diversos, no deben eludirse: el endeudamiento público es el más alto en la historia, la inseguridad ha dejado sus huellas frescas, en la Tierra Caliente se ubicó el epicentro de los grupos de autodefensas. La impunidad no se desterró.

La deuda pública de Michoacán registró un incremento de escándalo en las gestiones de Lázaro Cárdenas Batel y Leonel Godoy, dichos débitos se mantuvieron altos en la gestión recortada de Fausto Vallejo, posteriormente arribó efímeramente Jesús Reyna García, de vuelta Vallejo quien solicitó licencia definitiva para dejar su lugar al académico Salvador Jara, procedente de la rectoría de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; Jara era, en teoría, apartidista, aunque al final se corrió al PRI, signó como tal un desplegado en apoyo a Manlio Fabio Beltrones, dirigente del tricolor.

Habría que agregar que se contó, en su momento, con la presencia incómoda del excomisionado Alfredo Castillo Cervantes, quien fue una suerte de gobernador paralelo o comendador que ejemplifica el centralismo histórico, personaje que no es político, sí fiscal de oficio inquisidor, al final se fue con más sombras que luces.

Los homicidios se reportan cotidianamente, el robo de vehículos por igual, las “tomas” de oficinas y calles son un signo de la ingobernabilidad, parece que todo el mundo se da cuenta menos el gobierno saliente.

Comenzará su gestión en Michoacán Aureoles, cambio que opera como revulsivo, máxime que el estado en el que nació el generalísimo José María Morelos y Pavón y el presidente Lázaro Cárdenas se encuentra severamente endeudado, enfrenta rezagos educativos inveterados, índices de inseguridad que reflejan el martirio al que muchos ciudadanos han sido sometidos por el crimen, organizado y anárquico, la deficiencia de los cuerpos policiales resalta.

Sólo el tiempo y las acciones dirán qué derrotero perfilará el próximo gobierno, el cual requiere poner en juego su máxima capacidad de gestión, de larga data, en una entidad sin dinero, caótica y en donde ha sido más importante organizar carreras o regalar placas que pagar a los empleados puntualmente.