Artículo Exclusivo para Siempre!

Carlos Arrieta

Lo que para el Gobierno Federal es todavía una asignatura pendiente –porque aún no es una realidad- para algunos gobernadores corruptos de los estados con más pobres, más endeudados, más conflictivos y violentos se ha convertido en un cuento de hadas.

Las creación de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) a través de una iniciativa de ley, no son otra cosa más que el regodeo de una débil idea llevada al discurso de buena fe y tal vez, en un golpe de suerte, al decreto, como las múltiples comisiones especiales instituidas para los estados de Michoacán, Guerrero, Chiapas, Jalisco y Oaxaca en donde han fracasado.

El presidente Enrique Peña Nieto presentó la Iniciativa de Ley Federal de Zonas Económicas Especiales que permitirá implementar este modelo por primera vez en la historia del país.

Pero inicio mal su utopía porque desde el mes de noviembre del año 2014 anunció este proyecto y prometió que el mes próximo lo ingresaría al Poder Legislativo para su aprobación. Es decir, el proyecto de ley anunciado desde hace 10 meses, apenas lo retomó –aunque nuevamente en discurso-.

En el primer discurso (27 de noviembre del 2014) informó que a la siguiente semana enviaría una iniciativa para desvincular el salario mínimo de precios y tarifas de la economía.

Con esta medida, dijo en ese entonces, se buscaba preparar el terreno para tener un debate serio que permita buscar el camino para mejorar la calidad de vida y los ingresos de los mexicanos.

El salario mínimo en la Zona A era de 67 pesos diarios, y en la Zona B de 63.77. Con la iniciativa para cambiar el uso del salario mínimo, se modificaría la base para determinar las aportaciones de los trabajadores en créditos hipotecarios subsidiados y el financiamiento público a los partidos políticos.

Pues resulta que esto ya no fue posible y ha quedado como un buen deseo más porque el Salario Mínimo apenas se homologó y se fue al índice más alto para en ese mismo sentido incrementar intereses en hipotecas y créditos a la clase trabajadora.

Durante la presentación del programa Por un México en Paz con Justicia, Unidad y Desarrollo, el mandatario aseveró en aquél momento, “la justicia que queremos, va más allá del ámbito legal; incluye también la reducción de la pobreza, la marginación y la desigualdad”.

El presidente afirmó que el desarrollo del sur, no puede seguir esperando y subrayó la necesidad de crear nuevos polos de desarrollo industrial para crear empleos formales y bien remunerados.

Argumentó que mediante un marco regulatorio e incentivos especiales para atraer empresas y generar empleos de calidad, se proponía establecer tres Zonas Económicas Especiales (ZEE):

  1. Corredor Industrial Inter-Oceánico, que conectará al Pacífico con el Golfo de  México, a lo largo del Istmo de Tehuantepec,
  2. Puerto Chiapas
  3. Puerto de Lázaro Cárdenas, en los municipios colindantes de Michoacán y Guerrero.

De acuerdo a la primer propuesta estas zonas tendrían:

  • Infraestructura moderna;
  • Condiciones de seguridad;
  • Financiamiento preferencial de la Banca de Desarrollo;
  • Facilidades adicionales para el comercio exterior;
  • Descuentos en los impuestos y contribuciones al IMSS y al Infonavit.

Ahora, en una segunda retórica, el jefe del Poder Ejecutivo Federal argumentó que “la Iniciativa busca cerrar la brecha de desarrollo entre el Norte y el Sur del país; la transformación de México debe priorizar la modernización del Sur de nuestra nación”.

También, dan seguimiento a las políticas sociales que el Gobierno de la República ha puesto en marcha como son la Cruzada Nacional Contra el Hambre y el Programa de Inclusión Social PROSPERA.

Las Zonas Económicas Especiales en México buscan romper paradigmas, pasar de un asistencialismo que sólo contiene la pobreza a una estrategia integral, efectiva y de largo alcance.

Con las Zonas Económicas Especiales se complementan las políticas sociales con políticas económicas de vanguardia que eleven la productividad, generen nuevos empleos y riqueza e incrementen el bienestar social.

La propuesta es que las primeras Zonas Económicas Especiales se establezcan en:

  • El Corredor Industrial Inter-Oceánico en el Istmo de Tehuantepec
  • Los municipios que colindan con el Puerto de Lázaro Cárdenas
  • Puerto Chiapas

En fin, las cosas cambiaron y la primera quimera no se parece en nada a la también entusiasta segunda lluvia de imaginaciones. Ojalá que los presagios se equivoquen en esta ocasión por el bien de la ciudadanía de esas regiones porque de otra manera se podría asegurar que “lo que mal empieza, mal acaba”.