Impacto de Chicxulub y meseta del Decán

 

 

René Anaya

Hace 35 años, el físico Luis Álvarez y su hijo el geólogo Walter Álvarez descubrieron en Chicxulub el impacto de un meteorito que chocó con la Tierra hace 66 millones de años, lo que llevó a suponer que había sido la causa de la extinción masiva de especies, entre ellas la de los dinosaurios. Doce años más tarde, un grupo de investigadores, confirmó mediante estratigrafía magnética que el impacto se correspondía con la extinción cretácica.

Sin embargo, otros investigadores han asegurado que no hay suficientes evidencias para señalar al meteorito como causante de la desaparición de los dinosaurios, consideran que fue una suma de factores la que provocó la extinción. Así parece, pero la que desencadenó la mayoría de ellos fue el meteorito.

 

Impacto y erupciones

Hace 66 millones 38 mil años, para quienes gustan de la precisión, una roca de más de diez kilómetros de diámetro, del tamaño de Deimos, uno de los satélites de Marte, se impactó en la Tierra a una velocidad de 20 kilómetros por segundo (20 veces más rápido que una bala disparada por un rifle común), lo que produjo lo correspondiente a la energía liberada por cien teratones de TNT (cien millones de millones, es decir cien billones de toneladas de TNT), equivalentes a mil millones de veces la energía liberada por las bombas de Hiroshima y Nagasaki.

Las consecuencias de ese impacto fue el lanzamiento violento de toneladas de fragmentos de roca que atravesaron la atmósfera y regresaron a la Tierra por efectos de la gravedad; su velocidad de entrada generó una ola de calor que elevó la temperatura a más de 500 grados Celsius. Al mismo tiempo, se formó una inmensa nube de polvo que impidió el paso de los rayos solares.

Unos 50 mil años después del impacto (casi simultáneo, en tiempos geológicos), prácticamente al otro lado del mundo, en la India, se produjo una serie de erupciones en la meseta del Decán, que formó las traps del Decán (trap, escalera en sueco, en términos geológicos describe formaciones de basalto causadas por el flujo de lava en forma escalonada en una meseta).

Las erupciones volcánicas en esa región se espaciaron pero fueron más explosivas en aquella época, pues las cámaras de magma se hicieron más grandes después del impacto en Chicxulub, por lo que necesitaban más tiempo para llenarse, cuando eso sucedía, la expulsión de lava era más violenta.

“Basándonos en nuestra datación de la actividad volcánica, podemos estar bastante seguros de que ambos [el meteorito y las erupciones] provocaron la extinción masiva”, ha señalado Paul Renne, director del Centro de Geocronología de Berkeley, autor principal del estudio “State Shift in Deccan Volcanism at The Cretaceous-Paleogene Boundary, Possibly Induced by Impact” (“Cambio de estado en el vulcanismo de Decán en el límite Cretácico-Paleógeno, inducido posiblemente por el impacto”), publicado en la revista Science.

 

El autor y sus cómplices

El trabajo de Renne y colaboradores confirma una investigación similar que en 2013 publicó Mark Richards, de la Universidad de Berkeley y coautor del estudio actual, en el que se planteaba que el impacto de Chicxulub había reavivada los flujos de lava en la zona del Decán. “Si nuestras fechas continúan estableciendo el impacto, la extinción y el aumento de actividad volcánica cada vez más cerca, la gente va a tener que aceptar la posibilidad de que hay una fuerte conexión entre ellos”, se advertía en el estudio.

Ahora se ha confirmado que las erupciones en el Decán fueron consecuencia del impacto de Chicxulub, por lo que el autor de la extinción fue ese meteorito, aunque tuvo otros cómplices, el principal fueron esas erupciones, pero también la acidificación del agua de los océanos, causada por la liberación de ácido sulfúrico, ya el lugar donde se impactó el meteorito es rica en yeso (sulfato de calcio). Los demás implicados en la extinción fueron otros fenómenos naturales.

Se sabe que desde un millón de años antes del impacto se produjeron periódicamente oleadas de frío, que causaron estragos en las especies que estaban acostumbradas al calor cretácico. Asimismo, hubo variaciones del nivel del mar, lo que significó la pérdida de hábitat de especies marinas.

La conjunción de esos cambios en las condiciones ambientales, así como las graves modificaciones bruscas que siguieron al impacto del meteorito en Chicxulub, provocaron la extinción de 75 por ciento de las especies animales y vegetales, entre ellas la de la especie dominante, los dinosaurios.

El choque del meteorito confirma que algunos impactos de ese tipo en el planeta pueden desencadenar una serie de fenómenos geológicos y climáticos que afectan la vida terrestre. Por lo tanto, puede considerarse que hace 66 millones de años, la acción concertada de esos factores causó la extinción de los dinosaurios, la evolución de los mamíferos y, en consecuencia, la aparición y evolución del ser humano.

 

reneanaya2000@gmail.com

f/ René Anaya Periodista Científico