López Obrador descalifica a independientes

René Avilés Fabila

El nuevo gobernador de Nuevo León, llamado Jaime Rodríguez Calderón y popularmente llamado el Bronco, ha entrado en conflicto público y abierto, franco, con el conocido Andrés Manuel López Obrador, quien aspira a ser candidato presidencial por tercera vez y es señalado como un populista, asimismo carente de pelos en la lengua. Tienen algo más en común: ambos se formaron en el PRI y sus respectivas ideologías tienen grandes dosis de charlatanería y demagogia. El primero busca la Presidencia de la República, el segundo ya es candidato al cargo por Morena, su propio partido.

Si bien López Obrador fue el primero en lanzar dardos contra el Bronco al descalificar las candidaturas independientes, éste con celeridad reaccionó señalándolo como el representante de “la verdadera mafia del poder”.

Y fue más lejos: “Ya le dio miedo a López Obrador, la Presidencia no es de él, nadie se la ha robado. Él no ha sido capaz de ganarla”. Y añadió de forma directa: “¿De qué vive Andrés Manuel?, le preguntaría, ¿con qué mantiene a su familia, con qué paga la luz de su casa, con qué paga la comida que se come? Él es la mafia del poder porque también es parte del sistema político mexicano”.

La verdad es que los partidos políticos están muy desprestigiados y entonces las candidaturas independientes parecen una solución ilusoria, pero al fin solución.

En tal sentido el Bronco ha abierto un nuevo camino que ya se apresuran a utilizar intelectuales, empresarios y políticos que afirman estar asimismo decepcionados de los partidos. El grupo formado por Fernández de Cevallos, Aguilar Camín, Jorge Castañeda, Federico Reyes Heroles y otros igualmente famosos.

Al parecer, por declaraciones de algunos de sus integrantes, al ver la debilidad del PRI, PAN y PRD, buscan fortalecer la idea de llevar un candidato sin partido a Los Pinos. Imagino que esa tarea requerirá mucho esfuerzo y también mucho dinero.

Una cosa es que los ciudadanos estén hartos de los partidos, su ineficacia, su creciente demagogia y sus precarios resultados y otra bien distinta que salgan a las calles a apoyar a un candidato “novedoso” que se formó en el PRI, en el PAN o en el PRD. Independientes, independientes que digamos, no existen. Por desgracia, no tenemos formas legales ni materiales para que los candidatos realmente ciudadanos puedan enfrentarse a los que cuentan con recursos económicos y tienen a su alrededor grandes equipos de políticos experimentados y ávidos de ocupar un cargo dentro de la maquinaria estatal.

El caso del Bronco es especial y está localizado en un estado poco poblado. A estas alturas, sólo López Obrador conoce el país y es conocido por millones de ciudadanos. Puede ser querido o no, pero ya los mexicanos tienen una idea clara de sus actitudes tercas y poco coherentes y aun así tiene muchos seguidores. De parte de los partidos citados, no hay un candidato visible. De los que podría mostrar Enrique Peña Nieto, ninguno conoce México y ellos apenas se han dejado retratar en falsas poses de trabajo popular. Sólo Manlio Fabio Beltrones tiene prestigio y experiencia. El resto son novicios y ni siquiera vuelan. La llamada “izquierda” se desintegra.

¿Para qué hablar del PAN? Sus dirigentes hablan y hablan y están dispuestos a formar alianzas con sus antes enemigos mortales, los perredistas.

Mientras todos buscan candidatos, los ciudadanos meditan si vale la pena seguir a candidatos “independientes” propuestos por grupos de intelectuales y empresarios que se han hecho famosos y ricos a costillas del poder.

 

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