Reforma educativa
Alfredo Ríos Camarena
La reforma educativa es fundamental para el futuro del país; no debe ser simplemente una reforma laboral o administrativa, sino con tendencia a mejorar la calidad y los contenidos de la educación pública, que están claramente definidos en el artículo 3º constitucional. Por eso, existió unanimidad de las diferentes fuerzas políticas en dicha reforma.
Meter en cintura a los sindicatos —que se habían convertido en el poder tras el trono de la educación pública— fue la tarea primordial; eso explica el encarcelamiento de Elba Esther Gordillo —a quien por cierto injustamente se le ha negado el derecho de la prisión domiciliaria—; pero no era suficiente, la mayor piedra en el zapato es la actitud rebelde de la CNTE que ha abusado de las libertades democráticas, a las que los gobernados tenemos derecho de conformidad con los artículos 6º, 7º, 8º y 9º de la Constitución que garantizan los derechos de libertad, de expresión, de pensamiento, de petición y de reunión.
Estos grupos de sindicalistas —alguna vez insurgentes contra el charrismo sindical— se excedieron, y no sólo realizaron marchas y manifestaciones, sino utilizaron la violencia contra los bienes del Estado y de los particulares.
El gobierno se ha tardado en aplicar de forma y de fondo esta reforma; el anterior secretario Emilio Chuayffet permaneció ajeno al conflicto y dejó que la Secretaría de Gobernación, a través del subsecretario Luis Enrique Miranda, tomara el control de las reuniones que se tuvieron con estos grupos, particularmente con la Sección 22 de Oaxaca.
A partir del nombramiento del joven secretario de Educación Pública Aurelio Nuño, la federación ha tomado una actitud más enérgica y más clara, sin embargo, no sabemos qué suceda en los próximos días y semanas, pues estos grupos de maestros de la CNTE continúan en una actitud desmesurada e intolerante.
Ya se modificó el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca y se ha tomado la decisión de descontar los días no laborados; falta una limpieza a fondo de las decenas de miles de aviadores de ambos grupos sindicales, que siguen cobrando en la nómina educativa.
El secretario Nuño ha planteado siete pasos en la reforma educativa, de los que habrá que destacar: la calidad, su carácter democrático y solidario, y dice él: “el patriotismo de nuestra época”.
Asimismo plantea una gran obra de infraestructura en las escuelas abandonadas del país, con una inversión de más de 50 mil millones de pesos, que se obtendrán con los denominados certificados de infraestructura escolar, que serán pagados con participaciones de las entidades federativas y que serán bursatilizados, por lo tanto, a pesar de lo que se afirma innecesariamente, se trata de deuda pública.
También se señala un impulso renovador a la educación tecnológica y a la educación dual, mejorando la orientación vocacional. Se apunta una reforma administrativa, parece ser que los objetivos son válidos y congruentes con este nuevo proyecto, pero falta ver si se aterrizan las reformas, se termina con el chantaje y se abre una nueva ventana al porvenir de la república.
No es cuestión menor, sólo podremos avanzar como nación en la medida en que tengamos una mejor y más definida educación nacional.
