Premios Nobel de Medicina, Física y Química 2015

 

 

René Anaya

Los premios Nobel de Medicina, Física y Química 2015 fueron concedidos a investigadores de Irlanda, Japón, China, Canadá, Suecia, Turquía y Estados Unidos. Si bien es cierto que tres de ellos trabajan en instituciones estadounidenses, los otros cinco hicieron sus aportaciones en centros de investigación de otros países, lo que demuestra que la globalización ha permitido el desarrollo científico de otros países.

 

Distinciones a la lucha contra parasitosis

El irlandés William C. Campbell, el japonés Satoshi Omura y la china Youyou Tu recibirán el Premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos de medicamentos contra la filariasis (elefantiasis y oncocercosis), los dos primeros, y contra la malaria, la última.

“Los dos descubrimientos han proporcionado a la humanidad nuevos y potentes medios para combatir estas enfermedades debilitantes que afectan a cientos de millones de personas anualmente. Las consecuencias en términos de mejora de la salud humana y de reducción del sufrimiento son inconmensurables”, refirió el comité del Instituto Karolinska.

Omura, profesor emérito de la Universidad de Kitasato, Japón, aisló 50 variantes de las bacterias del género streptomyces, en búsqueda de nuevos antibióticos. En tanto que Campbell, de la Universidad Drew, de Estados Unidos, probó su efectividad, así obtuvo la ivermectina, derivada de la avermectina, aislada en esas bacterias, que es eficaz contra las larvas de los gusanos causantes de la filariasis.

Youyou Tu, de la Academia China de Medicina Tradicional, revisó dos mil recetas antiguas de la medicina china, analizó la eficacia de 380 extractos de plantas y finalmente encontró que la artemisinina, extraída de la Artemisia annua, ajenjo chino o dulce, es eficaz contra el Plasmodium falciparum, causante del paludismo.

 

La ruptura del paradigma del neutrino

El japonés Takaaki Kajita y el canadiense Arthur McDonald, obtuvieron el Nobel de Física por sus investigaciones, por separado, con las que “demostraron que los neutrinos cambian de identidad. Esta metamorfosis requiere que los neutrinos tengan masa”, según comunicado de la Real Academia de Ciencias Sueca.

La existencia de los neutrinos fue formulada en 1931 por Wolfgang Pauli, demostrada por Frederick Reines en 1956; posteriormente, Raymond Davis y Masatoshi Koshiba detectaron los neutrinos cósmicos. Este lento y difícil descubrimiento de la naturaleza de los neutrinos se debe a que no tienen carga eléctrica, lo que les permite atravesar todo tipo de obstáculo. Por esa razón, las aportaciones de Kajita y Campbell marcan un hito en el conocimiento de estas partículas.

Kajita, director del Instituto para la Investigación de Rayos Cósmicos, de Japón, descubrió en el Super-Kamiokande, observatorio japonés de neutrinos, que estas partículas, presentes en la atmósfera, cambiaban de identidad en su camino al Super-Kamiokande. Por su parte, Campbell, director del Observatorio de Neutrinos de Sudbury, Canadá, demostró que los neutrinos del Sol no desaparecen en su camino a la Tierra y que pueden ser captados con una identidad diferente, con lo que se resolvió el misterio del déficit de neutrinos (discrepancia entre los neutrinos que llegan a la Tierra y los modelos teóricos del interior del Sol).

Este cambio de identidad de los neutrinos, considera el comité de los Nobel, “ha modificado nuestro conocimiento del comportamiento más íntimo de la materia y puede ser crucial para nuestra visión del Universo”.

 

Cómo reparar un ADN herido

El sueco Thomas Lindahl, el turco Aziz Sancar y el estadounidense Paul Modrich son los ganadores del Premio Nobel de Química de este año, por “haber cartografiado en el nivel molecular, cómo las células reparan un ADN (ácido desoxirribonucleico) y preservan su información genética. Este trabajo ha proporcionado conocimiento fundamental sobre el funcionamiento celular y, por ejemplo, es usado para desarrollar nuevos tratamientos contra el cáncer”, refirió la Real Academia de Ciencias Sueca.

Las investigaciones sobre la reparación del ADN las inició Lindahl, investigador del Instituto Francis Crick del Reino Unido, en la década de 1970, pero no fue sino hasta 1996 cuando pudo recrear el proceso de reparación por escisión de bases (las bases de los ácidos nucleicos que conforman el ADN son adenina guanina citosina y timina), que había descubierto anteriormente.

Sancar, investigador de la Universidad de Carolina del Norte, de Estados Unidos, en 1983 describió la reparación por escisión de nucleótidos (formadores del ADN), que consiste en el corte de las cadenas largas de ADN dañado, lo que permite el funcionamiento normal del genoma.

Modrich, profesor de la Universidad Duke, de Estados Unidos, en 1989 demostró cómo la célula corrige los errores que se producen en el proceso de replicación del ADN, durante la división celular. Si no se corrigen esos errores se pueden presentar numerosos trastornos, como cierto tipo de cánceres.

Los ocho premiados con los Nobel de Ciencias muestran que la investigación científica no reconoce más fronteras que las del conocimiento, pues la ciencia la generan seres humanos de todas las nacionalidades.

 

reneanaya2000@gmail.com

f/René Anaya Periodista Científico