La alternancia no cambiará nada
Manuel Nava
Acapulco.- La nueva alternancia de gobierno en Guerrero ocurrirá bajo una espiral de estancamiento en el desarrollo económico y la violencia derivada de conflictos sociopolíticos y la confrontación entre carteles del narcotráfico.
No se trata de un deterioro en los últimos años sino de una consecuencia de viejosw procesos históricos. Algunos de ellos se aceleraron en los últimos años y alcanzaron dimensiones como nunca antes. Las consecuencias han sido la ruptura del tejido social, el cuestionamiento de las instituciones y la exacerbación de la violencia.
La simple alternancia en el gobierno no constituye una posibilidad de solución a los problemas que en la actualidad se enfrentan. Inercias, resistencia a los cambios y limitaciones de diferente índole serán los retos a enfrentar en los próximos seis años.
Condiciones sociodemográficas
Guerrero se ubica en la franja de la pobreza y como tal tiene los índices de marginación más graves en el país, una consecuencia de ocupar las últimas posiciones en educación, desarrollo humano y salud.
El territorio está habitado por 3 millones 388 mil 768 personas de las cuales 58 por ciento vive en núcleos urbanos y el resto en el área rural; en la cual se estima que viven aproximadamente 600 mil indígenas, divididos en cuatro pueblos y lenguas: mixtecos, amuzgos, tlapanecos y nahuas. Los nahuas representan alrededor de 40% de la población indígena del estado, y se distribuyen en las subregiones de La Montaña, la Sierra Central y la Cuenca Superior del Río Balsas, la Sierra Norte y la Tierra Caliente; habitan en 45 municipios, y se asientan fundamentalmente en el área rural.
La población amuzga es la segunda en importancia y se sitúa en la región sureste en los pueblos de Xochistlahuaca, Tlacoachistlahuaca, Cosuyoapan, Zacoalpa, Chochoapan, Huehuetono, El Pájaro, Las Minas, Cerro Bronco, Guadalupe Victoria, Guajentepec y Pueblo Nuevo.
El grado promedio de escolaridad de la población de 15 años y más en la entidad es de 7.3 años, índice que resulta inferior al promedio nacional (8.6 años), mientras que el porcentaje de la población alfabeta es de 83.32, monto inferior al promedio nacional de 93.12 por ciento, por lo que el estado se ubica en el lugar 30 si se le compara con el resto de las entidades federativas.
Aspectos económicos
La economía guerrerense depende en gran medida del sector del turismo, que se concentra en los destinos de la playa de Acapulco e Ixtapa y la tercera del llamado triángulo del sol es Taxco, con una afluencia de paseantes que difícilmente pernocta en la ciudad. Constituye más bien un destino de visita.
Por consecuencia, Guerrero muestra una inclinación principalmente al sector de servicios, especialmente turismo; en importancia le sigue el sector industrial y, por último, el primario (agricultura, pesca, ganadería, entre otras).
Los indicadores socioeconómicos de Guerrero lo sitúan en el lugar 30 de competitividad estatal, los cuales analizan la capacidad de una entidad para atraer y retener talento e inversión aunque, por otro lado, éste es el estado con la tasa de desempleo más baja del país.
El centro turístico de Acapulco aporta 60 por ciento del PIB del estado y de los municipios de Guerrero ha sido uno de los más afectados con la ola de violencia, derivado de la lucha entre carteles por el control de esa plaza.
En los momentos en que los ingresos reportaron un aumento de 6.1 por ciento en el país, fue notorio que el número de turistas extranjeros disminuyó a consecuencia de las alertas que el gobierno de Estados Unidos hizo a quienes viajaron fuera de sus fronteras.
Estancamiento económico y altos niveles de violencia son los dos principales problemas que enfrenta Guerrero, en un principio por problemas sociopolíticos ancestrales y, en la última década, por la confrontación entre carteles del narcotráfico y la guerra que el gobierno desató contra ellos, que actualmente se ve afectada por la desaparición de 43 normalistas del municipio de Iguala.
A raíz de la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raul Isidro Burgos, suscitada la noche del 26 y 27 de septiembre del año pasado, las irregularidades generadas por la inseguridad, especialmente en el estado de Guerrero, le costaron a los empresarios 50 millones de pesos, según estimaciones de diversas cúpulas empresariales como Coparmex y Canaco.
Rezagos sociales
La cuestión social es uno de los principales problemas que enfrenta Guerrero. Son rezagos que vienen de siglos y hay dos caras distintas de una misma realidad. Por un lado, el puerto moderno, que busca atraer el turismo, y fuera de él hay marginación, rezagos educativos, falta de infraestructura y como consecuencia de esos problemas de marginación hay una demanda local muy deprimida.
Pero no sólo el turismo es afectado. Después de esta actividad, figura la agricultura. Estimaciones de la Sagarpa señalan que 15.4 por ciento de las hectáreas que componen el territorio estatal se destinan a la agricultura. Guerrero destaca en el contexto nacional, además de su producción de maíz, por la de cocotero, café, mango, limón, melón, sandía y okra.
También se enfoca en la producción de metales preciosos, aunque el PIB de la minería contribuye con solo 0.37% al minero nacional.
En suma, la estructura económica de Guerrero genera niveles de riqueza muy por debajo de la media nacional, debido a la importancia de la agricultura de subsistencia y los bajos niveles de actividad industrial en el resto del estado.
Otra de las consecuencias de esta situación es la migración, si bien en regiones de la entidad como Costa Grande y Tierra Caliente trasladarse temporalmente a Estados Unidos constituye un factor social, en la actualidad forma también una medida de sobrevivencia.
Se afirma que la segunda ciudad más poblada de Guerrero se llama Chicago, Illinois, ya que en esa ciudad de Estados Unidos radican aproximadamente 800 mil guerrerenses.
Los que permanecen dentro del territorio tienen como opción el subempleo y el comercio informal, factores que en cierta medida explican que Guerrero aparezca con una baja tasa de desempleo.
Las raíces de la violencia
A lo de largo de su historia, Guerrero ha sufrido una violencia que algunos sociólogos consideran endémica, pero en realidad se origina por una exclusión estructural de amplios sectores de la población propiciada por la tradición arraigada de un cacicazgo represivo y una ausencia de estrategias adecuadas para el combate a la inseguridad.
Bajo el cacicazgo de Guerrero se alentó el despojo, el abigeato y la violencia sobre la población campesina que implicó expresiones porfirianas como el derecho de pernada.
De ahí surgieron las brigadas de defensa campesina, grupos armados para enfrentar a los pistoleros de los caciques y ello derivo en la guerrilla que existió de 1962 a 1972.
En Guerrero se libró una de las etapas más intensas de la llamada guerra sucia, una operación policiaco militar para combatir a los grupos armados y que dejó cientos de muertos y desaparecidos.
Los sobrevivientes de ese periodo se mantienen activos dentro de grupos como el ERPI o el Ejército Popular Revolucionario.
Luego, durante el gobierno del expresidente Carlos Salinas de Gortari en la entidad fueron asesinados más de 400 militantes del izquierdista PRD.
Narcotráfico
Además de la violencia política, durante décadas Guerrero ha sido trinchera en la batalla por controlar las zonas de producción de marihuana y amapola.
A lo anterior se agregan la expansión territorial, la creciente fragmentación y la cada vez más sangrienta competencia entre los carteles de la economías criminales en territorio mexicano. Éstas no se limitan ya al comercio de las sustancias ilegales, sino a otros igual o incluso más lucrativos, como la trata de personas o la extorsión.
En la entidad se tiene la mayor presencia de carteles, células y pandillas vinculadas al narcotráfico en todo el país. Son cinco grandes organizaciones criminales: Los Zetas, el Cartel del Pacífico, los Caballeros Templarios, el cartel de la Barbie y los Beltrán Leyva, que controlan a otras 21 de menor tamaño. Entre éstas se encuentra la de Guerreros Unidos, que sirvió a los intereses de La Familia Michoacana. Los Caballeros Templarios se disputan el control de la entidad con el Cartel de los Beltrán Leyva desde 2011.
