Carlos Ángel Arrieta
Todo se podría interpretar como una simple relación diplomática, pero el fondo va más allá de lo superficialmente visto. La reunión que sostuvo la titular de la Procuraduría General de la República (PGR) Arely Gómez González, con una comitiva encabezada por el Ministro de Justicia de la República Italiana, Andrea Orlando es de gran mensaje, sobre todo para la lucha anticrimen.
En dicha reunión, la Titular de la PGR, señaló que la presencia de las autoridades italianas representa el fortalecimiento de los lazos de colaboración para robustecer las capacidades institucionales, así como el intercambio de información y buenas prácticas, con el objeto de mejorar la investigación y persecución de los delitos que impactan a ambas naciones.
Agregó que estas acciones, demuestran el compromiso institucional de combatir de manera eficaz a las organizaciones delictivas transnacionales con una visión integral.
Esto es más que buenas noticias si se recuerda que una de las mafias más poderosas en la historia del mundo fue La Cosa Nostra, que inició sus operaciones criminales en el puerto de Nápoles.
La manera de operar y conducirse de la mafia siciliana era con actos de barbarie con los que lograron un poderío de bienes patrimoniales y económicos para ahogar a los sistemas políticos y a sus adversarios, justamente como se vive en México con el crecimiento de los cárteles de la droga y como fue con los grupos del narco en Colombia; modus operandi que mediáticamente inmortalizó Pablo Escobar Gaviria.
De ahí, la similitud de la movilidad del crimen organizado entre mafias de ambas naciones y la importancia de que intercambien experiencias.
Aunque en Italia nunca acabaron con las organizaciones criminales, sí lograron controlar su operatividad, e incluso trasladarla a los Estados Unidos y otros países más del continente americano; no se diga de Europa y su apertura parcial con La Yakuza en Japón.
La Yakuza es el equivalente del crimen organizado; es una mafia japonesa que data del siglo XVII. El origen de la palabra no se conoce con exactitud, pero se dice que proviene de un juego de cartas llamado Hanafuda, muy famoso entre los bakuto, en el que la peor mano consiste en un 8 (ya), un 9 (ku) y un 3 (za).
La Yakuza moderna ha extendido sus actividades a la corrupción bancaria y política. Esta mafia en 2009, el último año del que se tiene registro, tenía un estimado de 87 mil 900 miembros en Japón.
En ese sentido, cobra más vida lo que resaltó el Ministro italiano Andrea Orlando, quien dijo que el crimen organizado representa un reto y una amenaza constante para los estados democráticos, por lo que se necesitan políticas de carácter multisectorial para hacer frente a este flagelo.
Orlando subrayó de vital importancia que los países compartan información y experiencias, ya que los acuerdos de cooperación son factor decisivo en el combate a las redes del crimen organizado y el narcotráfico.
En este encuentro efectuado en el edificio sede de la PGR, estuvo Franco Roberti, Procurador Nacional Antimafia de la República Italiana.
Solo para tener una idea, Roberti fue coordinador de la Fiscalía de Distrito Antimafia de Nápoles. En este cargo, dirigió las principales investigaciones contra las organizaciones criminales que operan en la ciudad de Nápoles y en la zona de Caserta. Especialmente debido a los procesos penales contra el “clan de la camorra”, que dio lugar a la desarticulación completa de esa organización criminal, así como a la captura y condena de todos los miembros de ese cartel que se encontraban fugitivos.
Entonces, la reunión de México con Italia en materia de combate al crimen organizado y de procuración de justicia, puede ser un tratamiento a fondo, de los males que comparten ambas naciones y que en el caso del país europeo, llevan un paso adelante en esa lucha anticrimen. Ojalá que así se lea y así realmente suceda.
