El vértice formado por la calle Moneda y Plaza Seminario, es una de las pocas esquinas de la Ciudad de México que concentran mucha historia. Sobre este predio de más de 500 años, han funcionado diferentes sitios que van desde aposentos posiblemente relacionados con el templo a Tezcatlipoca, a los primeros solares asignados a los conquistadores e incluso locales de tradición como la cantina El Nivel o el restaurante El Cardenal.

Por ello, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), mediante el Programa de Arqueología Urbana (PAU), y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través de la Dirección General del Patrimonio Universitario, unieron esfuerzos para rescatar y exhibir parte de ese pasado en una ventana arqueológica de 4.32 por 2.44 m.

Dicho espacio se integra a la museografía del inmueble que tendrá por vocación la exposición permanente: La UNAM Hoy, dedicada a resaltar el papel de la Máxima Casa de Estudios en la transformación del país y su proyección mundial.

Desde lo alto del número 2 de la calle Moneda se tiene una vista privilegiada del Zócalo capitalino y de la Catedral Metropolitana, pero tres metros bajo su piso permanecen restos arquitectónicos de las épocas prehispánica, colonial e histórica.

Durante las excavaciones realizadas entre 2011 y 2013, las cuales fueron asistidas alternativamente por arqueólogos dirigidos por Raúl Barrera, responsable del PAU, se detectaron vestigios de aposentos probablemente asociados al templo de Tezcatlipoca.

De la época colonial se identificaron dos momentos de ocupación; el primero corresponde a uno de los primeros solares repartidos entre los soldados españoles, caso de don Pedro González Trujillo, quien tuvo su posesión hasta 1527. Tiempo después el predio sería propiedad de Rodrigo Gómez Dávila y hacia 1538 pasó a formar parte del Mayorazgo Grande de Guerrero. Documentación histórica señala que hacia 1553 el inmueble albergó a la Real y Pontificia Universidad de México, convirtiéndose así en el primer asiento de esta señera institución.

Justo en el sitio donde estuvo el Café del Correo, se instaló en 1872 la cantina El Nivel, que lució la primera licencia de ese giro en la ciudad. El local tomó su nombre del “monumento hipsográfico” que estaba en dicha esquina, en honor de Enrico Martínez (Heinrich Martin), quien realizó el primer proyecto para el desagüe del Valle de Anáhuac.

La cantina funcionó hasta los primeros días de 2010. Sus parroquianos fueron lo mismo presidentes de la República que obreros y burócratas, escritores, fotógrafos, artistas y personajes trascendentes, como el caricaturista José Guadalupe Posada, el músico Agustín Lara, el muralista Diego Rivera y, también en la década de los 50 del siglo XX, fue frecuentado por Fidel Castro y Ernesto “Che” Guevara.


Foto: Pasado Calle de Moneda - Prensa INAH